De charcutero a escritor tras ser diagnosticado de párkinson a los 50 años: “Decidí vivir intensamente en vez de llorar por los rincones”

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Por Andrea Núñez-Torrón StockPortada

Contenido solo para suscriptores De charcutero a escritor tras ser diagnosticado de párkinson a los 50 años: “Decidí vivir intensamente en vez de llorar por los rincones”

‘Después de los 60’

Xavier Orihuela recibió el diagnóstico de la enfermedad recién entrado en la cincuentena, pero 17 años después, a los 67, ha publicado una decena de libros y la escritura se ha convertido en el pilar de su vida

Xavier Orihuela fue diagnosticado de párkinson con 50 años. 

Xavier Orihuela fue diagnosticado de párkinson con 50 años. 

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19/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Esta es la 104.ª entrega de ‘Después de los 60’, la sección de testimonios sénior donde recogemos experiencias vitales en esta etapa de la vida. Nos puedes hacer llegar tu historia a seniors@lavanguardia.es.

El párkinson es la grieta que dividió la vida de Xavier Orihuela (67 años) en dos mitades bien distintas. “De la primera tengo recuerdos sueltos, pero felices, ya que fui el mayor de tres hermanos, y fueron años difíciles, pero no tanto como para recordar los malos momentos; y la segunda la llamo mi vida 2.0., y aquí empieza el baile”, dice. Recuerda su infancia con las inquietudes típicas, en la que “jugar era un deporte de riesgo”. También confiesa que fue un joven ligón, “con la sensación de ser más guapo de lo que en realidad era”, y que el primer cambio importante en su existencia llegó con la paternidad. “Ser padre te cambia todo: dejas de ser el centro del mundo”.

En lo profesional, Xavier trabajó siempre de charcutero, desde bien joven. “Empecé desde abajo, como aprendiz y con tan solo trece años; era un niño”, rememora. Solo lo dejó un año, el del servicio militar, cuando recaló en Málaga. Al volver de la mili, retomó el oficio y continuó décadas entre fiambres, embutidos y quesos hasta el día del diagnóstico de párkinson, cuando tenía una charcutería en propiedad con su mujer. Tenía 50 años.

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“Fue el segundo cambio y se me cayó el mundo encima. Te asalta una fuerte desazón y tienes el pensamiento de que se te acabó la vida, pero como siempre suele hacer mi cerebro, negocié las condiciones. Como se me acortó la fecha de caducidad, decidí vivir intensamente en vez de llorar por los rincones”. Pero con la enfermedad también afloró su vocación más auténtica: la escritura.

Y es que con el diagnóstico, Xavier empezó a escribir un blog, que en un principio pretendía ser una observación de la evolución de la enfermedad versus el deporte. “Al final, acabé desnudando mi alma. Está compuesto de relatos cortos, de momentos de mi vida, alguno de ellos convenientemente novelado, pero todos ciertos”. Lo convirtió en su primer libro, titulado Corriendo con mi enemigo. “Me sirvió de catarsis”, asegura. Sería el primero de muchos, aunque en lugar de escritor, él prefiere definirse como un contador de historias.

Han pasado 17 años desde aquella grieta en la vida de Xavier, que recalca que siempre ha tenido una actitud proactiva frente a la enfermedad, una patología neurodegenerativa crónica del sistema nervioso central que provoca la pérdida de neuronas productoras de dopamina en el cerebro, lo cual afecta el control de los movimientos.

“Supe que no me dejaría vencer por la oscuridad”. Explica que lo peor de la enfermedad no son los bloqueos ni el temblor, que no todos los pacientes padecen por igual. “El verdadero enemigo es que vas sufriendo esos síntomas muy despacio, ya que apenas te das cuenta, y los vas compensando con el resto de tu cuerpo, la parte que aún funciona”, señala. A una persona recién diagnosticada la abrazaría y le diría al oído: “Tranquilo, no estás solo, puedes seguir haciendo tu vida; no te olvides de que ahora sois dos”.

“Yo decidí decírselo a todo aquel que quisiera oírlo, y me di cuenta de que sería gracias a esa decisión que podría con el párkinson

Xavier Orihuela

67 años

Para él, compartir el diagnóstico y la realidad de su enfermedad con sus seres queridos ha resultado esencial para hacerle frente. “Yo decidí decírselo a todo aquel que quisiera oírlo: familia, amigos y clientes, y me di cuenta de que sería gracias a esa decisión que podría con el párkinson. Aquí estoy, 17 años después, con ganas de seguir escribiendo. Estoy más lento, pero tengo todo el tiempo que necesito”.

Un décimo libro en camino

En la actualidad está escribiendo su décimo libro. “La idea nació del eclipse de este verano y del que hubo hace 120 años, ambos ligados entre sí. Es la historia de una familia de la época y de otra actual intentando desentrañar un secreto familiar”. Utiliza su página web para compartir sus lanzamientos, todos ellos autoeditados. Entre sus obras hay variedad: escritos más confesionales y liberadores en primera persona y también ficción de tintes históricos, con títulos como El secreto de Puerto Bahía o El códice.

Xavier tampoco pierde el sentido del humor. “Mi agenda la lleva Parki, que es el nombre que le puse al inquilino que llevo en mi cerebro; los días que estoy bien, hago más cosas que los días que estoy mal, pero al final todos cuentan”, cuenta, e intenta ser positivo. “Cuando me caigo, me levanto… me sacudo el polvo y le digo a mi cabeza: ¿esto es lo mejor que sabes hacer?”.

Orihuela está escribiendo su décimo libro. 
Orihuela está escribiendo su décimo libro.  Cedida

Historias séniors

‘Después de los 60’

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El ritmo vital más pausado le ha permitido hacer cosas estos años como modelismo o crochet y pararse a disfrutar de todo lo bueno de la vida. “No tengo momentos favoritos, todos tienen hueco en mi vida 2.0: leer un buen libro, jugar con mis nietos o salir con los amigos”. Y dice que la familia significa todo para él. “En verdad, mi actitud nace de la voluntad de protegerlos a ellos. Como enfermo, yo sé lo que me está pasando, pero el primer círculo, formado por la familia y amigos —los de verdad, no los de redes sociales— solamente puede imaginarlo”, explica. “Como el párkinson tiene mala prensa, se ponen en tu lugar, pero magnificando el síntoma; yo intento contrarrestarlo”.

Este contador de historias apunta que no es mucho de dar consejos, pero que si le pidiesen solo uno, este sería hacer lo que uno desee sin hacer daño. Y desde luego, no renunciar a los sueños. “Que con actitud positiva te puedes comer el mundo, lo único que varía es la velocidad a la que te lo comes”, concluye.

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