Ahora que llega el frío, plantemos un jardín
Por Xavier Mas de Xaxàs Faus — Portada

Ahora que llega el frío, plantemos un jardín
Diplomacia
19/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El mundo hablará esta semana en la Asamblea General de la ONU y tiene razones para estar dolido. Este año, el contexto es muy malo. Todo parece ir de mal en peor, pero hay remedio. Podemos mejorar si silenciamos los cañones del odio.
No hay imagen más hipócrita que la de un tirano plantando un árbol o pronunciando en las Naciones Unidas un discurso sobre los valores de la humanidad. Hay demócratas que también lo hacen. Piensan que así disuelven la suciedad que el poder les deja por todo el cuerpo.
A partir del lunes, decenas de presidentes y primeros ministros tomarán la palabra en la gran sala de la Asamblea General de la ONU. La moqueta es verde, y el mármol, también. El escudo está colgado sobre un fondo dorado que resplandece como el sol. Listones de madera suben por las paredes circulares hasta un techo iluminado. Es un jardín, el jardín de las civilizaciones, de una humanidad que se cree mejor de lo que es. Allí se plantean los asuntos más importantes del mundo, como la crisis climática, la eclosión de la inteligencia artificial, las guerras, la pobreza, las migraciones y todas las tragedias humanas. Hay discursos que son amenazantes, incluso apocalípticos, pero la mayoría son utópicos y bien intencionados.
Este año, la Asamblea General se reúne en un contexto muy difícil. Todo parece ir de mal en peor. Las guerras se enquistan y aumenta la desigualdad. El mesianismo religioso gobierna en Israel tanto como en Irán y en la India. La barbarie política se abre camino en las democracias europeas, donde muchos desfavorecidos, compatriotas a los que el trabajo no les cunde, piensan que China tiene razón, que la libertad y los derechos humanos no deben ser un obstáculo para el orden y el progreso. La violencia ideológica y racial, tan evidente en Estados Unidos, se asienta también en las sociedades europeas.
Europa se prepara para un shock revolucionario y antidemocrático, pero ya ha superado dos
Parece que se avecina un nuevo shock revolucionario, que de nuevo caeremos en manos de dictadores hostiles a los valores de la vida civilizada. La Europa liberal del siglo XX estuvo a punto de sucumbir a las revoluciones totalitarias de Alemania y Rusia, pero salió victoriosa. Ahora que hace frente al envite de la segunda revolución norteamericana no debe olvidarlo.

Washington está en manos de fanáticos y oligarcas, una banda de extorsionadores y matones a lo que no les interesa la libertad, la democracia y el libre comercio, pilares de las sociedades occidentales, del sistema que ahora se viene abajo. Son tiranos en pos de una nueva civilización.
A lo largo de la historia, las tiranías han dado lugar a civilizaciones florecientes. Millones de seres humanos han sido sacrificados para que otros pudieran prosperar. En los siglos XIX y XX, varios países occidentales cometieron genocidios. Creían que la explotación de otros pueblos y el exterminio de otras razas era necesario para el progreso, su progreso particular. También Mao y Stalin mataron a millones de chinos y soviéticos para imponer sus propios sistemas civilizados .
La irresponsabilidad moral de entonces es similar a la de hoy. El tirano no cambia. Las democracias, sí. Se ahogan en la ansiedad de las personas conmocionadas ante un futuro que les asusta porque no lo entienden. Se erosionan bajo la autoridad de los líderes populistas que explotan la ansiedad como si fueran sacerdotes y caudillos milenarios.
La ansiedad es una reacción a la ignorancia, y hoy la inteligencia artificial es lo que más nos asusta. Nos dicen que puede acabar con la humanidad, y los tecnólogos reconocen que se les escapa de las manos. Prefieren no seguir adelante, aunque me temo que no tendrán más remedio que hacerlo. Los tiranos en Washington y Pekín no les permitirán que dejen de investigar, de crear máquinas más capaces de pensar y, sobre todo, de matar.
La pugna por el dominio de la inteligencia artificial es, sobre todo, una carrera de armamentos
La pugna por el dominio de la inteligencia artificial es, sobre todo, una carrera de armamentos. China va en segundo lugar. Estados Unidos no quiere que le adelante. Necesita la disuasión de la IA, tanto como la nuclear.
Trump hablará el martes en el jardín de la Asamblea General y el jueves recibirá a Xi en la Casa Blanca. Algo bueno dirán sobre el futuro de la IA, pero no será verdad. Dirán que son adultos responsables y que toman precauciones. Incluso pueden anunciar un sistema compartido de evaluación y control de los modelos de lenguaje. La investigación militar, sin embargo, seguirá adelante. Siempre lo ha hecho.
La humanidad vuelve, por lo tanto, a colocarse en el abismo de su propia extinción, como sucedió hace 64 años, cuando EE.UU. y la URSS estuvieron a punto de una guerra nuclear a propósito de Cuba. El miedo en el Kremlin y la Casa Blanca fue tan intenso que prevaleció el sentido común. Si tenemos suerte, hoy podría pasar lo mismo.
El progreso está repleto de reveses y la historia está llena de desilusiones. Los peligros, en todo caso, nunca han disuadido a la persona de buena voluntad. El contexto nos condiciona, pero no es determinante. Podemos transformarlo.
Podemos plantar un jardín. Deberíamos hacerlo. Un jardín como el que plantó el cineasta Derek Jarman en la tierra muerta de Dungeness, junto a una central nuclear en el canal de la Mancha. Enfermo de sida, quería morir en aquel jardín, que era un paradigma de la vida reinando sobre la muerte.
Las flores tienen poder. Simbolizan el amor, la paz y la belleza. Colocadas en los cañones de los fusiles de los soldados, sirvieron para acabar con la guerra de Vietnam y la dictadura portuguesa.
La utopía cabe en un jardín, incluso en una maceta. Todos nosotros, y sobre todo los creadores de contenido, debemos colocar una flor en los cañones de los bots y los tiranos que nos arrastran al odio y la confrontación. Silenciémoslos.

Xavier Mas de Xaxàs
Corresponsal diplomático de La Vanguardia. Ha cubierto los principales acontecimientos internacionales desde la caída del muro de Berlín y numerosos conflictos en especial en Oriente Próximo. Como corresponsal en EE.UU. fue testigo del 11-S
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