Zach Polansky echa un pulso al Labour en la batalla por un escaño de Londres
Por Rafael Ramos — Portada
Zach Polansky echa un pulso al Labour en la batalla por un escaño de Londres
Reino Unido
Con su ecologismo populista, ha triplicado la militancia del Partido Verde británico

Polansky junto a las diputadas de los Verdes Hannah Spencer y Sian Berry en el congreso del partido
Carlos Jasso / Reuters

Londres. Corresponsal
08/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
¿Cree usted que Israel no tiene el derecho a existir, y que su actual territorio (junto con Gaza y Cisjordania) debería formar parte del Estado palestino? ¿Que sólo se tendría que trabajar cuatro días a la semana y votar a los 16 años? ¿Que habría que prohibir los vuelos cortos por razones medioambientales, y aplicarse un impuesto especial a los viajeros frecuentes en vez de darles puntos para que los billetes les salgan más baratos? ¿Apoya los límites al precio de los alquileres, la prohibición de los desahucios, y piensa que el dinero que se gasta en armamento convendría dedicarlo a sanidad, educación y construcción de vivienda social? ¿Está de acuerdo en que los ferrocarriles y las empresas de agua, gas y electricidad sean nacionalizadas?
En caso de que su respuesta sea que sí, Zach Polansky, el líder de los Verdes del Reino Unido, es su político ideal, y coincide con uno de cada diez votantes británicos que darían su papeleta al partido si se celebraran ahora elecciones generales, según las últimas encuestas. En el año que lleva al frente del grupo, ha triplicado la militancia a alrededor de 200.000 afiliados y asumido un ecologismo populista con una ideología de izquierda radical en la línea de Jeremy Corbyn, el ex líder laborista.
Polansky se convirtió en el político de moda en Gran Bretaña coincidiendo con el ocaso de Keir Starmer y antes de la aparición en escena de Andy Burnham, pero su estrella ha decaído en los últimos meses por una serie de polémicas, la última de las cuales es la aprobación en el congreso anual de los Verdes de una moción equiparando sionismo con racismo.
La política oficial de los Verdes es que el sionismo equivale a racismo e Israel no tiene derecho a existir
Es cierto que Polansky se escaqueó de la votación para hacer campaña al escaño que Keir Starmer ha dejado vacante en el barrio londinense de Camden (Holborn-Saint Pancras), y que la democracia directa de los Verdes (deciden la línea del partido los afiliados que tienen tiempo y dinero para acudir a la conferencia) hace posible que una política tan controvertida como la negación del derecho a existir de Israel se apruebe con el respaldo de un 0,4% de la militancia. Pero la crítica que se le hace es que se ha lavado las manos en vez de pronunciarse y ejercer un auténtico liderazgo.
Las acusaciones de antisemitismo persiguen a la izquierda del Reino Unido desde los tiempos de Corbyn, y el dirigente ecopopulista no es ajeno a ellas a pesar de ser judío (su nombre de nacimiento es David Paulden, pero se lo cambió por Zach Polansky para recuperar el apellido de sus antepasados). Siempre que se le pregunta, explica que todo eso no tiene nada que ver con criticar el sionismo, el expansionismo israelí, el genocidio de Gaza y las políticas de Benjamín Netanyahu, que le ha prohibido la entrada en el país. El Grupo Verde del Parlamento Europeo, con los alemanes al frente, ha condenado la moción.
Polansky estudió arte dramático, y trabajó como actor y terapeuta hipnótico antes de meterse en política. Para triunfar en ella, necesitaría poner en trance a los millones de británicos de corazón capitalista que no están de acuerdo con los impuestos al patrimonio, la eliminación de la huella de carbono para el 2040, la renuncia a los combustibles fósiles y a los submarinos nucleares. Una vez logró hipnotizar a una periodista de The Sun que se hizo pasar por paciente interesada en un aumento estético de pechos, pero eso es otra historia. La gran mayoría, por el momento, se le resiste.

Rafael Ramos
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Londres
Abogado y periodista. Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en Washington entre 1977 y 1994, y en Londres desde 1994.
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