Diomande salva al Madrid de un tirón de pelo inoportuno
Por Alberto Martinez Fernandez — Portada
Diomande salva al Madrid de un tirón de pelo inoportuno
Real Madrid
El marfileño se estrena en la Liga con un gol que le dio la victoria a los de Mourinho en un partido gris marcado por la expulsión de Vinícius por tirarle del pelo a Saliba

Vinícius, sujetado por sus compañeros, después de ser expulsado por el colegiado al marcar el 2-0
OSCAR DEL POZO / AFP
Madrid
10/10/2026 23:10 Actualizado 11/10/2026 00:01 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Si el Bernabéu se define por la atmósfera que desprende, ha llegado (demasiado pronto) ese periodo en el que es difícil distinguir el color del cielo y los olores. A veces parece que llegan partículas de napalm, y todo va a arder; el juego se atasca porque en el mediocampo hay menos creatividad que en una convención de notarios. Otras, en cambio, se confunden las fragancias; especialmente cuando Güler entra en acción o Diomande, el chico de 19 años que costó 140 millones, descorcha la botella de un partido a punto de mandar al Real Madrid de Mourinho al diván.
Pero, para ejemplo nítido, lo que sucedió con Vinícius Júnior (aplaudido como antaño) en el minuto 72 de partido. Una conducción maravillosa de Bellingham, que aunó potencia y precisión, la resolvió el propio brasileño al finalizar con la derecha el pase atrás del inglés. No era un gol más. Era el renacer de Vinícius, en la diana con el Madrid y con Brasil, varado en sus regates, incluso con la confesión de Mourinho de que no estaba bien. El entrenador, en una imagen inusual, salió del banquillo como un resorte, recorrió 50 metros y se abrazó con el brasileño. Una fotografía idílica. Pero, a la postre, mojada por todo lo que vendría después.
Al colegiado le advirtieron desde el VAR que fuera al monitor a observar el comienzo de la jugada. Antes de iniciar el galope a la portería, el brasileño le gana la ventaja a Saliba porque le estira del pelo. El jugador amarillo se detiene un segundo pero sigue la carrera, pero según el reglamento de la FIFA esa conducta puede castigarse con tarjeta roja por la violencia de la acción. Es inusual porque, en la Liga, solo se vio un caso así el curso pasado en un Levante-Mallorca cuando Mojica hizo lo propio con Brugué. El gol fue anulado. Vinícius fue expulsado. Y se armó la de San Quintín. Al brasileño se lo tuvieron que llevar porque si no se comía al árbitro. Vinícius pasó del cielo al infierno. Un revés para su temporada más difícil.

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Con 1-0 y un jugador menos, el Madrid tiró de amor propio y, seguramente, sacó su mejor versión, al menos la más competitiva. Todos corrieron, todos protestaron, todos fueron a una. También un Mourinho enardecido con el arbitraje. El Madrid puso el cerrojo sin pasar apuros ante un inocente Villarreal.
Antes de todo ese serial con las pulsaciones a todo trapo, el Madrid había protagonizado un ejercicio de inoperancia que puso en evidencia sus carencias. Hubo tímidos silbidos a Mbappé por el episodio de la bicicleta, y el francés, que las tuvo, mostró su otra cara, la de la falta de acierto. A los seis minutos estrelló un balón en el poste.
No hubo demasiadas noticias para un Bernabéu que se impacientó y despidió al equipo al descanso entre silbidos. Carreras estuvo desacertado y fue sustituido. Tchouaméni y Valverde no funcionan como mediocentros, y Bellingham estuvo encerrado en una jaula sin recibir balones. Todo fue lento salvo que Trent o Güler entrasen en juego. Fue un Madrid ramplón, en ocasiones pasivo ante las posesiones de un Villarreal que no fue capaz de darle una marcha más pese al ímpetu de Moleiro, el más diabólico.
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Tras el descanso, Mourinho dio entrada a Vinícius. Valverde pasó al lateral y el partido se dirigió al escenario más propicio para los blancos. Menos encorsetados ambos equipos, Valverde condujo y asistió a un Diomande que no estaba en fuera de juego (el VAR rectificó la decisión del asistente). El marfileño la cruzó con destreza y se emocionó en la celebración.
Poco se hablara de ello por todo lo que vino después. Vinícius, Mourinho, árbitro… Un cóctel explosivo, como el olor que, en muchas ocasiones, se huele en el Bernabéu.
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