Y Sánchez no necesitó cinco días
Por Màrius Carol Pañella — Portada

Consejero editorial
Y Sánchez no necesitó cinco días
FUTUROS IMPERFECTOS
06/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Pocos, muy pocos, dudaban de la decisión que tomaría este fin de semana el presidente del Gobierno español en favor de convocar elecciones. Esta vez, Pedro Sánchez lo tenía mucho más claro que hace dos años y medio, cuando tuvo a todo el país en ascuas durante cinco días, del 24 al 29 de abril, tras la investigación abierta por el juez Juan Carlos Peinado contra su esposa, a instancias de la extrema derecha.

En realidad, Sánchez no ha necesitado el fin de semana de reflexión, porque desde el viernes sabía qué era lo mejor para él y para su partido. Se lo había advertido a la derecha, también a Junts, en su intervención en el pleno del Congreso del viernes, después que Miriam Nogueras anunciara que votarían en contra de los decretos sobre la vivienda: “La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de lo que imaginan”. A Sánchez le salió una frase propia de un personaje de las tragedias de Shakespeare, que dejó en el aire una sensación de final de ciclo.
Puigdemont se convierte en la bala de plata de las elecciones, la duda es quién es el hombre lobo
Sin embargo, Sánchez ha conseguido mantener en vilo al PP, que no se fiaban ni un pelo del presidente, pues saben que tiene la habilidad de cambiar de estrategia cuando menos lo esperan. El líder socialista ha entendido que las circunstancias le pueden ser más favorables con la indignación en la calle, al ver como la derecha tumbaba los decretos de la vivienda en el Congreso, y con una convocatoria que se celebrará después de las elecciones de medio mandato , en las que Trump se juega su futuro. Una partida que, por cierto, Trump jugará con malas cartas.

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Lo lógico es que el 29-N gane el PP, pero con Vox asido a su pierna como la bola de hierro atrapa el tobillo del reo. Y eso causa repelús a los liberales que no lo son de boquilla, sino de conciencia. Alberto Núñez Feijóo se sintió ayer ganador en su maratón para llegar al poder. “¡Por fin!”, proclamó mientras sacaba el aire de sus pulmones. “Por fin, decidirán los españoles!”, repitió. Pero la suerte aún no está echada, más allá de la rotundidad de las encuestas. En plena campaña, regresará Carles Puigdemont, al que algunos califican de bala de plata de las elecciones. Lo que no queda claro es quién es el hombre lobo amenazado, si Sánchez o Feijóo.
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