Vuelve el barbero del domingo al aire libre

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Por Alberto Maluquer Sarrias — Portada

Vuelve el barbero del domingo al aire libre

La Mirada del Lector

Atiende con su maquinilla en el parque junto a la playa de la Mar Bella, en Poblenou, no tiene mucha cola, esperando entre los parterres, pero sí los suficientes clientes, venidos del improvisado asentamiento cercano

Vuelve el barbero del domingo al aire libre en el Poblenou.

Vuelve el barbero del domingo al aire libre en el Poblenou.

Alberto Maluquer Sarrias

Alberto Maluquer Sarrias

Alberto Maluquer

Barcelona

18/10/2026 06:00 Síguenos en Google

* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia

Paseando este pasado domingo de otoño por paseo de Calvell, contiguo a la playa de la Mar Bella, en el Poblenou de Barcelona, pude ver estas imágenes que comparto con los lectores de La Vanguardia.

A primera vista, entre los árboles del parque, aparece una persona, seguramente un recién llegado a nuestro barrio, que ejerce de barbero detrás de una silla.

No es que tenga mucha cola, esperando, entre los parterres, pero sí los suficientes clientes, venidos del improvisado asentamiento cercano. Vamos, los justos, para estar entretenido toda la mañana.

El barbero del domingo atiende a un cliente en el parque, en Poblenou.
El barbero del domingo atiende a un cliente en el parque, en Poblenou. Alberto Maluquer Sarrias

Estos barberos de domingo me recuerdan, salvando el tiempo y las distancias, aquellas fotos en blanco y negro del gran fotógrafo Eugenio Forcano, que ilustraban en la década de los años 50 del siglo XX, el libro escrito por Carlos Soldevila, sobre la Barcelona de su tiempo.

Recuerdo una foto, para mí magistral, no ya por las personas que aparecían retratadas, sino por su composición: la imagen de un domingo relajado en una barbería al aire libre en un espigón de la Barceloneta. Se veía en la imagen a dos pescadores, rodeados se cajas de pescado vacías, entre tinglados, grúas y chimeneas, mientras que un barbero, en una improvisada silla, les iba afeitando.

En mi época no era rara esta actividad de los barberos de domingo. Recuerdo que, en mi edificio, cuando las familias eran bastante extensas, nos hacían ir pasando a toda la chiquillería por el cuarto de baño de alguna casa. Allí, por una ajustada cantidad, un barbero haciendo horas extras de por libre nos daba un repaso generoso, a todos los niños del vecindario.

Por lo que vi el domingo en el parque del Poblenou, las personas seguimos acudiendo al barbero al aire libre, para aparentar una buena presencia y que van bien las cosas, aunque vivamos en lugares con muchas carencias, pocas realidades y bastantes goteras. Lo importante es la imagen y la presencia que creemos tener de uno mismo.

El barbero del domingo al aire libre en el Poblenou.
El barbero del domingo al aire libre en el Poblenou. Alberto Maluquer Sarrias

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