Héroes y traidores: Pétain, Vichy, De Gaulle… Le Pen
Por John William Wilkinson — Portada
Héroes y traidores: Pétain, Vichy, De Gaulle… Le Pen
Baúl de bulos
El actual viraje a la extrema derecha no ha hecho más que empezar

Baúl de bulos
Martín Tognola

18/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
En estos tiempos de zozobra, y no sólo política, los héroes de hoy podrían convertirse mañana en execrables traidores, y viceversa. No sería la primera vez. Y donde más y mejor se aprecia este fenómeno es en una Francia desorientada, dividida, otra vez levantada y, al parecer, abocada y dispuesta a votar mayormente en las próximas elecciones generales a Marine Le Pen, pese a las tretas introducidas en su día por De Gaulle -las dos vueltas- para impedir que precisamente esto ocurriera. En Alemania está pasando otro tanto. Tampoco ha podido la muy ponderada, alabada y envidiada Constitución de Estados Unidos evitar el asenso al poder de Donald Trump, incluso después de la fallida toma del Capitolio.
El actual viraje a la extrema derecha no ha hecho más que empezar, como estamos viendo en cada vez más países, y no sólo en Europa. Es más: la era Trump invita a reescribir la historia -¡otra vez!- y a cambiar o eliminar de un plumazo las reglas de juego establecidas tras salir de los escombros de las dos guerras mundiales del último siglo.
Philippe Pétain (1856-1951), espabilado hijo de campesinos, hizo carrera en la academia militar de Saint-Cyr. En 1916, estuvo al mando en la batalla de Verdún, en la que su protegido, Charles de Gaulle, también formado en Saint-Cyr, treinta años más joven y sin embargo antiguo compañero de farra en París, fue herido y tomado prisionero, siendo uno de los pocos supervivientes de tamaña carnicería.
Mas en el verano de 1918 la suerte del Ejército francés cambió y en noviembre Pétain, ya un héroe de la República, encabezó el desfile de victoria por las calles de París en olor de multitudes.
Si el año que viene gana Le Pen, quizás inaugure una VI República en la que los traidores de ayer sean los héroes de hoy
Llevaba años retirado cuando, en 1940, ante el inexorable avance de los nazis, la evacuación in extremis de Dunkirk, el trasladado del Gobierno a Burdeos y con De Gaulle ya instalado en Londres, fue llamado, pese a su avanzada edad, a sacar la nación de la debacle. El 22 de junio firmó el armisticio con Alemania y la capital se trasladó a Vichy. En vista de las constantes diatribas radiofónicas de De Gaulle emitidas desde Londres en contra del armisticio y el gobierno de Vichy presidido por Pétain, el viejo amigo y subordinado de éste Charles de Gaulle fue sometido a un juicio en ausencia por traición y condenado a muerte.
Al cabo de un lustro, tras la victoria de los aliados, quien sería acusado de traición sería Pétain y el nuevo héroe nacional De Gaulle. Pétain pasó lo que le quedaba de vida confinado en Île d’Yeu, una pequeña isla frente a la costa de Bretaña, donde moriría en 1951.
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En 1958, el gobierno de la IV República en apuros, viéndose incapaz de concluir la absurda y sangrienta guerra en Argelia, sacó de su retiro de casi un decenio al indiscutible héroe de la II Guerra Charles de Galle, quien, jugando a dos bandos, instauró a su imagen y semejanza la V República, lo que le permitió poner fin a esa guerra y ocupación colonial, hecho que fue interpretado por no pocos franceses, y ya no digamos pieds noirs, como una traición monumental.
A diferencia de los alemanes, que no pudieron zafarse con tanta facilidad de su criminal pasado nazi, la V República se hizo el sueco en cuanto a las atrocidades cometidas bajo el régimen de Vichy, que no eran pocas. Y más o menos coló. Aunque nunca se apagaron del todo las ascuas de una derecha francesa partidaria de los adelantos introducidos, que tampoco eran pocos, por Vichy. Otro tanto está ocurriendo en Alemania con cada vez más partidarios de lo positivo del nazismo, que lo hubo, o, en Italia, con el fascismo de Mussolini, o, ay, en España con el franquismo, se diría que orquestado por sus enemigos.
Si el año que viene gana las generales Marine Le Pen, quizás inaugure una VI República en la que los traidores de ayer sean los héroes de hoy, y viceversa.
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