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Francisco Bracero Osuna

Francesc Bracero

Terror en el supermercado 15/10/2026 06:25 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Pido perdón de entrada a mis coetáneos boomers por titular este artículo con una de las frases de una de las canciones de Alaska y los pegamoides que triunfaban en los años 80 del siglo XX, pero es la que mejor define lo ocurrido en cientos de supermercados de Francia, Bélgica y los Países Bajos esta semana, cuando un grupo de hackers manipuló a distancia los sistemas de refrigeración de alimentos y provocó el deterioro de toneladas de comestibles.

Un empleado de la cadena Intermarché vacía alimentos deteriorados en un contenedor para productos caducados en París 
Un empleado de la cadena Intermarché vacía alimentos deteriorados en un contenedor para productos caducados en París  Lucien Libert / Reuters

Se atribuye al ingeniero aeroespacial estadounidense Edward A. Murphy jr. la sentencia que conocemos como ley de Murphy . Tiene muchas versiones, porque el propio autor sólo la pronunció entre sus colegas y nunca la dejó por escrito. Hemos llegado a asimilarla como “si algo puede salir mal, saldrá mal”, pero la versión que el hijo de Murphy dio como más certera es que “si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culmina en desastre, alguien lo hará de esa manera”.

Es lo que parece haber pasado con los refrigeradores de los supermercados. A nadie se le ocurrió que existía una vulnerabilidad importante en el control de la temperatura de los aparatos que conservan los alimentos.

La alimentación es una infraestructura esencial, pero nadie parecía haberlo visto

La cadena de distribución de los alimento es una infraestructura esencial básica aunque sea privada, pero nadie parecía haberlo visto. No sólo la electricidad, los combustibles y el agua deben estar protegidos de forma reforzada contra los ciberataques. .

El mantenimiento de los aparatos recaía en empresas externas a las cadenas de supermercados afectados. Los hackers modificaron de dos a tres parámetros de los aparatos por segundo, por lo que parece que el ataque fue automatizado. Las temperaturas de los termostatos llegaron a fijarse de los -22ºC con los que trabajan habitualmente los congeladores a los 150ºC.

Parece una broma que el acceso a distancia para controlar las máquinas refrigeradoras tuviera como nombre de usuario el genérico de los administradores de sistemas (admin) y la fecha del día como contraseña. Quienes diseñaron esta estructura debieron considerar genial que se pudiera acceder a estos aparatos desde páginas web, al alcance de cualquiera, así que Murphy estaría orgulloso de ellos por probar que su enunciado sigue siendo cierto.

El CERT-FR, el organismo gubernamental francés para la ciberseguridad, ha explicado que es muy probable que se repitan este tipo de ataques. “Mantener un equipo expuesto a internet sin parches de seguridad es exponerlo a una alta probabilidad de ser comprometido”, asegura este ente público.

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Ni siquiera ha hecho falta una inteligencia artificial para descubrirnos lo frágiles y previsibles que podemos ser. Por eso, asusta pensar qué nuevas inseguridades tenemos en nuestro sistema que todavía no hemos visto. Se me ocurren algunas, pero mejor no las digo.

Francisco Bracero Osuna

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Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro ‘Bicicletas para la mente’ (Península)

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