“Solo quiero recuperar mi piso”
Por Sara Sans Casanova — Portada
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Dos años de lucha
El propietario del inmueble cuyo desahucio fue el primero que paralizó el decreto de vivienda denuncia su situación de desamparo tras dos años intentando recuperarlo

El cartel que desde el primer intento de desahucio cuelga del piso
Blanca Blay / ACN

Barcelona
20/10/2026 06:00 Actualizado 20/10/2026 06:34 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Dos días después de que el Consejo de Ministros aprobara el decreto de vivienda quedó paralizado el desahucio de Macarena en el barrio de Sant Martí de Barcelona. Decenas de personas celebraron aquella decisión judicial que ha impedido a Juan M. recuperar su piso. Es el único que tiene. No es un gran tenedor ni representa a un fondo de inversión. Se divorció en el 2024, comunicó a la inquilina que lo necesitaba para vivir y desde entonces ni recibe el alquiler ni ha podido recuperar la vivienda.
El pasado 1 de octubre, Juan M. pensaba que su particular calvario estaba a punto de finalizar. Era el segundo intento de desahucio fijado por el juez. “Cuando me separé en el 2024, comuniqué a mi inquilina que necesitaría el piso, y eso fue con más de dos meses de antelación”, explica el propietario. Sin embargo, desde que comunicó su intención de recuperarlo, la arrendataria que había firmado el contrato de alquiler, el 20 de marzo del 2017 por 850 euros al mes, dejó de pagar.
“Me divorcié y desde que comuniqué que quería volver a mi casa dejaron de pagarme el alquiler”
Esta inquilina, C.Z. es la tía de Macarena, la mujer que ahora está viviendo en el piso de tres habitaciones situado en la calle Otger número 11 de Barcelona. “Se hicieron requerimientos verbales y escritos y antes de presentar la demanda se intentó una solución mediante mediación”, explica David Martínez, el abogado del propietario. La mediación se celebró hace casi un año, en noviembre del 2025, y en aquella sesión la inquilina reconoció que llevaba 13 meses sin pagar “debido a que un familiar me ha ocupado la vivienda, y por ello no puedo entregar la vivienda al propietario porque en la actualidad se encuentra ocupada por una tercera persona que accedió al inmueble sin mi autorización y que no he podido desalojar”, reza el documento.

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“Necesito recuperar mi piso, dejar de pagar alquiler y ponerme al día con los gastos de comunidad”, mantiene Juan M., que desde hace meses vive y trabaja en el extranjero. En el primer intento de desahucio, en julio, un numeroso grupo de personas y el Sindicat de Llogateres impidieron que la comitiva judicial actuara. “Ahora estamos esperando fecha para un tercer intento”, explica el propietario. Habrán pasado más de dos años desde que pretendió recuperar el piso que compró en el 2009.
El procedimiento judicial por falta de pago se basa en el contrato que en el 2017 firmaron el propietario y la inquilina, C.Z., que hace más de un año que no vive en el piso, pero Macarena entró en escena a través del Sindicat de Llogateres en marzo de este año. La organización se basa en la situación de vulnerabilidad económica y social acreditada por los servicios sociales municipales y la inexistencia de una alternativa habitacional para ella.
El abogado del propietario insiste en que ya no existe ninguna relación contractual con la inquilina original, “ni tampoco hay una subrogación válida ni una cesión del contrato de arrendamiento consentida por la propiedad; Macarena no tiene ningún título que le legitime para ocupar la vivienda”.
El Sindicat de Llogateres afirma que “siempre hemos intentado llegar a un acuerdo con la propiedad” y se opone a la orden de desahucio “porque ignora un contexto de acoso de la propiedad y la situación de vulnerabilidad de Macarena”. Sin embargo, el propietario considera que ella ha tenido tiempo más que suficiente para buscarse una alternativa habitacional.

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“No soy una entidad bancaria, ella se presenta como una víctima, cuando la víctima soy yo; ha alquilado habitaciones de mi piso –aunque el Sindicat mantiene que lo hacía para compartir el gasto del alquiler que Juan M. asegura no cobrar–, y por si fuera poco –añade el propietario–, Macarena pertenece a una dinastía de ocupas, puesto que es la hija de la ocupa del caso Josefa , la anciana de Badalona a la que en el 2020 dos de sus hijos le ocuparon el piso mientras estaba ingresada en el hospital”, mantiene Juan M. “La ocupa de Josefa es la madre de mi ocupa: estamos frente a una verdadera estirpe de ocupas”, insiste.
Su abogado reitera la falta de seguridad jurídica de su cliente, “ahora no sabemos qué pasará ni tenemos fecha para un nuevo desahucio”.

Sara Sans
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