Sánchez pulsa el botón rojo para el 29-N y activa una polarizada batalla electoral
Por Silvia Angulo Valdearenas — Portada
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Un otoño decisivo
El líder del Ejecutivo busca capitalizar el malestar por la vivienda y Feijóo convertir los comicios en un plebiscito

Pedro Sánchez, ayer durante la declaración institucional en la que anunció el adelanto electoral para finales de noviembre
FERNANDO CALVO / EFE

Barcelona
06/10/2026 06:00 Actualizado 06/10/2026 06:11 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
En numerosas ocasiones se le había preguntado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por un adelanto electoral y siempre había respondido lo mismo: las elecciones serían en el 2027. Ni la imputación de su mujer, Begoña Gómez –que espera fecha de juicio– ni las causas de corrupción que acechan al PSOE o la crisis migratoria de Ceuta habían podido doblegar esa declaración de intenciones. El cambio de criterio es la ventana de oportunidad que ha abierto el desahucio de una octogenaria, Maricarmen Abascal, y los dos decretos de vivienda que tumbaron el pasado viernes PP, Vox y Junts.
Esta es al menos la fotografía que ayer –en una declaración institucional que se asemejó más a un mitin electoral– quiso mostrar el presidente para convocar elecciones el 29 de noviembre. “Necesitamos una mayoría progresista mucho más amplia”, dijo ayer.
La realidad es que ha sido un fin de semana de reuniones con su equipo, de sondeos demoscópicos, de análisis del impacto de las protestas en la calle y de destinar más esfuerzos para resolver cuanto antes la crisis de Ceuta.
Poner el foco en la vivienda, que representa para el 43% de la población el principal problema que tiene el país –según el CIS– y tomar una decisión que ya el domingo por la noche era un secreto a voces. Hasta el PP tenía ya diseñada una campaña que hizo pública a primera hora de ayer en redes sociales para explicar a su electorado que están preparados para la contienda electoral.
De hecho, todos están desde hace días en campaña y algunos de los discursos que se pronunciaron desde el atril del Congreso en la votación de los decretos ya sonaron en clave preelectoral.
Sánchez aspira a reeditar los resultados del 2023, cuando después de hundirse en municipales y autonómicas logró mantenerse en la Moncloa gracias a la movilización del voto de la izquierda y una alianza de fuerzas ideológicas de lo más dispares. El “gobierno Frankestein”, así lo bautizaron los partidos de la derecha. Ahora con la bandera de la vivienda busca la remontada y convoca a las urnas.
La agenda catalana sale damnificada con la financiación y la condonación del FLA en suspenso
Ayer, en el Consejo de Ministros extraordinario y en la ejecutiva del PSOE, Sánchez arengó a los suyos para decirles que no todo está decidido y hay posibilidades de ganar. Pero el escenario no es el mismo que el de hace tres años. El espacio a su izquierda sigue huérfano de candidato. Ayer, Mónica García dio un primer paso, aunque está por ver que sea la líder de Más Madrid quien consiga aunar las diferentes sensibilidades de estas formaciones. Mientras, Podemos sigue reclamando primarias.
Junts podría hacer coincidir el retorno de Puigdemont con la campaña electoral
Y no solo eso, Junts, que facilitó la investidura de Sánchez a cambio de la ley de Amnistía, está a las puertas del posible regreso de Carles Puigdemont. Y hoy, el Tribunal Constitucional resuelve los recursos de amparo que pueden despejar el principal obstáculo para el regreso de su líder. Los decretos de vivienda que rechazó el viernes –en medio de fuertes presiones de patronales y sectores económicos– finalmente se aprobarán sin su concurso en la diputación permanente.
Los posconvergentes podrían hacer coincidir el retorno de Puigdemont con la campaña para tratar de remontar unos sondeos que, de momento, no les son favorables. Ayer, sin embargo, recibieron una noticia que les da cierto aire: Aliança Catalana reafirmó su negativa a presentarse a las elecciones generales.
Feijóo se presenta en ámbitos insitucionales y económicas como alternativa a Sánchez
Las derechas, por su parte, afrontan la contienda con posiciones ya definidas. En el PP hace meses que se preparan para este escenario. Parten de sondeos favorables y encaran las generales como un plebiscito de la gestión de Sánchez. El líder popular, que combina la presentación de iniciativas sectoriales con una dura oposición al Gobierno, se presenta ya en ámbitos institucionales y económicos como alternativa a un Ejecutivo en “decadencia”.
El pacto de no “agresión” con Vox, donde gobierna en coalición en parlamentos autonómicos, funciona, así como la entente a nivel personal que han recuperado Feijóo y Abascal. Con todo, tanto en el PP como en Vox hacen un llamamiento a no confiarse. Han aprendido la lección del 2023, y buscarán recuperar aquellas cuestiones que más incomodan al Gobierno: Ceuta y la corrupción.
No obstante, el adelanto electoral deja damnificados, y el Govern de Salvador Illa es uno de ellos. Los comicios dejan en el aire la agenda catalana con una financiación autonómica y la condonación del FLA por resolver. También quedan en entredicho inversiones en infraestructuras y el incremento de mossos d’esquadra.
A todo esto se le debe sumar un calendario judicial que tiene sus propios tiempos con la investigación en la Audiencia Nacional de la crisis de Ceuta, los casos de corrupción de Santos Cerdán y José Luís Rodríguez Zapatero y el inminente juicio a Begoña Gómez.
Un otoño decisivo en el que se dirimirá mucho más que el futuro de un Gobierno: el equilibrio de fuerzas que marcará la próxima legislatura.

Silvia Angulo
Silvia Angulo Valdearenas (Esplugues de Llobregat, 1973) es redactora jefa de Política en La Vanguardia. Licenciada en Historia y Periodismo y máster en Ciudad y Urbanismo. Entre 1998 y 2021 fue redactora y jefa de sección en local.
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