Por Albert Montagut — Portada

Albert Montagut

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RRR 06/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Las películas que tienen como fondo nuestra Guerra Civil y la injusticia social que rodea la homosexualidad siempre me han afectado. Por esa razón dudé en ir a ver La bola negra. Imaginaba que me dolería. Y así fue. Pese a ello, La bola negra, dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, me cautivó.

Las sencillas secuencias en blanco y negro en las que aparece Federico García Lorca merecen, por sí solas, ver la película. La sensibilidad del diálogo y el lenguaje corporal de Alberto Cortés, que da vida al poeta, son excelentes. En apenas tres minutos se demuestra cuánto puede llegar a conmover una interpretación.

Escena de 'La bola negra' 
Escena de ‘La bola negra’  LV

De los personajes que aparecen en La bola negra, me quedo con la historia de Rafael Rodríguez Rapún, RRR, amigo de García Lorca y miembro de la compañía La Barraca, y al que da vida el actor Miguel Bernardeau. Y es precisamente en el personaje de RRR donde encontré una objeción. Spoiler…

La escena del fusilamiento de RRR en un acantilado cántabro me produjo justamente la fricción que no deseaba sufrir antes de ver la película. Pero como ya han advertido los Javis y en su día detalló Ian Gibson en el corto epílogo de su monumental obra Federico García Lorca, RRR no murió fusilado. RRR falleció el 18 de agosto de 1937 en un hospital militar republicano a consecuencia de las heridas sufridas en la batalla de Santander, justo un año después del asesinato de García Lorca. Tenía 25 años.

La ficción tiene licencia para transformar, pero la emoción no debería transformar la realidad

Releer que no murió fusilado me produjo alivio entrada la madrugada, mientras volvía a leer a Gibson. Y ese alivio me lleva a una reflexión sobre la responsabilidad histórica de la ficción. ¿Hasta dónde puede transformar la ficción antes de vulnerar esa responsabilidad?

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Es posible que algún espectador salga del cine sin saber que RRR no fue ejecutado. Y pienso que no hacía falta modificar las circunstancias de su muerte, porque su final ya fue, de por sí, una tragedia. La ficción tiene la licencia de imaginar y transformar. Pero también adquiere una responsabilidad con la verdad. La creación no debe tener límites, pero debe evitar que la emoción de una escena sustituya el recuerdo de lo que ocurrió.

Ojalá La bola negra gane el Oscar y ayude a que la homosexualidad pueda vivirse y expresarse libremente. Y ojalá que la mirada a nuestro pasado se haga desde la justicia y la reconciliación, y no desde el odio y la fractura.

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