Los hijos únicos en China prefieren casarse con otros hijos únicos

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Sociedad

Contrariamente a la creencia popular, los hijos únicos no son mayoría entre los jóvenes chinos en la actualidad: solo el 40% de los universitarios lo son

Varias parejas participan en una ceremonia de boda colectiva en el Parque Cultural y Creativo Hongmei de Shenyang, en la provincia de Liaoning (noreste de China) 

Varias parejas participan en una ceremonia de boda colectiva en el Parque Cultural y Creativo Hongmei de Shenyang, en la provincia de Liaoning (noreste de China) 

AFP

The Economist

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15/09/2026 06:00 Actualizado 15/09/2026 06:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

A diferencia de algunas de sus amigas, Kalinda Duan, una joven de 28 años de la provincia de Shanxi, no está en contra del matrimonio. Habiéndose criado sin hermanos, le parece maravilloso el compañerismo que conlleva el matrimonio. Sin embargo, tiene una condición innegociable para su futuro marido: también debe ser hijo único. Nadie puede hacerle cambiar de opinión, “ni aunque sea el hijo del secretario del partido del Consejo de Estado”.

En el competitivo mercado matrimonial chino, los coches, las casas y los ahorros son temas habituales en una primera cita. Más curioso resulta el número de hermanos. En Shanghái, Yue, organizador de un grupo de búsqueda de pareja con miles de miembros en WeChat, una aplicación de mensajería, cuenta que muchos rechazan de forma educada a quienes tienen algún hermano o hermana. No es algo excepcional. Un trabajo provisional de Fangqi Wen, de la Universidad Estatal de Ohio, indica que los hijos únicos tienen más probabilidades que el resto de casarse con otros hijos únicos. La probabilidad de que esto ocurra es aproximadamente 18 puntos porcentuales superior que entre quienes sí tienen hermanos, incluso teniendo en cuenta factores como la educación o el origen familiar.

China mantuvo la política del hijo único desde 1979 hasta 2015, pero nunca se aplicó de modo uniforme

Contrariamente a la creencia popular, los hijos únicos ni siquiera son mayoría entre los jóvenes chinos en la actualidad, así que sí tienen elección. Aunque China mantuvo la política del hijo único desde 1979 hasta 2015, nunca se aplicó de manera uniforme, especialmente en las zonas rurales. A partir de 1984, una “política de 1,5 hijos” también permitió a algunas parejas rurales tener un segundo hijo si el primero era una niña. Según una encuesta representativa a nivel nacional realizada en 2019, los hijos únicos representan poco más del 40% de todos los estudiantes en edad universitaria.

Estas desviaciones del modelo de hijo único parecen haber generado una brecha de valores entre familias de distintos tamaños. Los hijos únicos están acostumbrados a tenerlo todo, en lugar de compartir (y pelear) con otros pequeños emperadores en casa. Por eso, piensan que los lazos de su pareja con sus hermanos pueden resultar molestos, explica Yue. No les gusta la idea de invertir energía en gestionar ese tipo de relaciones. “No tiene nada de malo”, afirma Duan, “pero no puedo aceptar que mi pareja pueda querer tanto a su hermana. Simplemente, no puedo”.

El dinero también importa: los hijos únicos heredan todo el patrimonio de sus padres

El dinero también importa. El padre de Duan apoyó económicamente a sus hermanos y, ella cree, descuidó a su madre. Los hijos únicos heredan todo el patrimonio de sus padres. Algunos hermanos reclaman una parte mayor de la herencia familiar que otros. Un hombre con hermanos es quien sale peor parado: cuando se paga una dote para que un hijo se case, queda menos para los demás varones.

El peligro que representan las hermanas es diferente. Si un hombre tiene varias hermanas mayores, sugiere que sus padres intentaron con insistencia tener un hijo varón. Eso podría ser una señal de advertencia de que en la familia imperan actitudes patriarcales, lo que también podría disuadir a algunas posibles novias.

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El hijo único no lo tiene todo fácil. El golpe de suerte de recibir una herencia sin dividir suele ir precedido de la carga, también indivisa, de cuidar de dos padres ancianos. Pero no siempre se puede contar con que los hermanos asuman su parte justa de responsabilidad, y la distribución desigual de los cuidados puede dar lugar a discusiones. Al menos, para los hijos únicos, la responsabilidad está clara, señala Duan.

Estas actitudes pueden parecer frías o interesadas. Sin embargo, los buenos empleos escasean y la situación económica de una posible pareja es relevante. La ansiedad económica no favorecerá la tasa de matrimonios en China. En la primera mitad de este año, 3,3 millones de parejas se casaron, un 7,5% menos que el año anterior, la cifra más baja registrada hasta ahora. Para un gobierno preocupado por la reducción de la población, la fobia a los hermanos es otro quebradero de cabeza más.

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