El calor extremo retrasa el estreno de la reforma de Balmes entre Mitre y plaza Molina
Por Carlos Márquez Daniel — Portada
El calor extremo retrasa el estreno de la reforma de Balmes entre Mitre y plaza Molina
Urbanismo
Las altas temperaturas no permitieron plantar los 100 árboles pendientes en el lado Llobregat, que llegarán entre finales de septiembre y principios de octubre

Balmes, el viernes pasado, a la altura de la calle Pàdua, con un lado lleno de árboles y el otro sin una sola mota de vida vegetal
Júlia Salvador

Barcelona
15/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
La reforma de Balmes ya debería haber terminado. El resultado es un carril menos para coches y aceras más anchas, siguiendo el diseño de los tres mandatos anteriores, que es lo que se ha tardado en acometer la transformación de esta arteria desde Sant Gervasi hasta Ciutat Vella. Si uno pasea entre Mitre y plaza Molina quizás no caiga de inmediato en qué es lo que falta para dar por finiquitado el proyecto. La falta de costumbre y la ausencia histórica de elementos vegetales pueden ser una trampa para el ojo humano. Pero sí, mientras el lado Besòs tiene ya plantados un centenar de árboles, en la otra acera todavía no hay ni uno. ¿La razón? El calor extremo no marida bien con el arraigo.
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Tras una inversión de unos siete millones de euros, las aceras han ganado casi dos metros de ancho, mientras que la circulación se ha quedado igual que en los casi dos años de obras: dos carriles de subida (cuidado con el radar 30 km/h a la altura de la calle Santjoanistes) y uno de bajada. Era una transformación pendiente de la que ya se empezó a hablar en tiempos de Xavier Trias, cuando se abordó la parte que queda por debajo de Via Augusta, donde es habitual encontrarse motos aparcadas en batería que se han adueñado del terreno que se pensó para los peatones. La acera tiene menos de seis metros, así que deberían estar en paralelo a la calzada. No es el caso.

¿Pero qué ha pasado con los árboles del lado Llobregat? Tiene la respuesta Pere de Mas, el jefe del arbolado del Ayuntamiento de Barcelona. En conversación con La Vanguardia, explica que en la acera Besòs se plantaron entre el 25 de febrero y el 6 de marzo. Se postó por la gleditsia triacanthos (o acacia de tres espinas), una especie que se adapta bien a la contaminación y que en los últimos años se ha colocado en el podio municipal por su capacidad de adaptación a climas cálidos.
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“Nos funciona muy bien, da una sombra muy buena, tiene una bonita coloración y no lleva problemas asociados de plagas”, explica el experto. Un portento de árbol que substituye a lo que se pensó en un inicio: el más endeble pero siempre resultón tilo que puede verse, por ejemplo, en Rambla Catalunya, donde su floración primaveral es siempre motivo de honda satisfacción por parte de propios y extraños. Lo que no se planteó en ningún caso fue el plátano, el árbol más odiado por los alérgicos que en la próxima década experimentará una progresiva desaparición de las calles de Barcelona. Representa el 27% del total del arbolado y no pasará del 12%.

Los árboles de Balmes se compraron todos al mismo tiempo. Los que no están en su sitio reposan en un vivero. Cuando se planten, entre finales de septiembre y octubre, es posible que exhiban un aspecto más hercúleo que sus hermanos del otro lado de la calle. Será un vigor efímero, ya que con el tiempo, se equipararán en aspecto y altura, cosa que dotará a la arteria de la simetría de la que ahora carece. Estaba previsto, señala Pere de Mas, que se colocaran en junio, pero hubo algún retraso en la obra y hacerlo en plena canícula no era una buena idea: se pierde arraigo y capacidad de absorción del agua.
Una vez plantados, los nuevos árboles de Balmes tendrán que enfrentarse a uno de los peores males de la vida silvestre urbana: la orina de los perros. en una ciudad con más mascotas que niños, es muy habitual encontrarse a un Toby, un Yaco o un Rocky evacuando en la base de un tronco. El defensor municipal del pueblo vegetal recuerda que el pis animal (humanos incluidos) “cambia las condiciones de acidez del suelo, aumentando su salinidad”. También puede llevar asociado “algún tipo de microorganismo o bacteria que puede dañar el árbol”. Ayuda que se eche agua después de la micción, pero no resuelve un problema que se hace evidente en la base de muchos postes metálicos completament oxidados por el desahogo de los perros.
De regreso a Balmes, una vez las acacias de tres punta estén ya en la calle durante el otoño, la arteria tendrá pendiente la transformación del último tramo, entre General Mitre y la plaza de Joaquim Folguera. Esa obra siempre se ha retrasado con la excusa de que primero hay que construir la estación de la L9 prevista junto a la del Putxet de FGC. Ahora, en ese punto, a más de 30 metros de profundidad, descansa la tuneladora que va camino de Lesseps. Dejó de perforar el 7 de julio tras causar el socavón de la calle Teodora Lamadrid que todavía no se ha resuelto. Sea el calor o una topo mecánico de 100 metros de longitud, siempre hay algo que demora la obra pública.
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