Por Justo Barranco Martín — Portada

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Atravieso el Rockefeller Center de Nueva York y, además de observar la preparación de su pista de hielo en medio de un calor que no se marcha ni el 30 de septiembre, contemplo las estatuas y los frisos. Sin duda, se corresponden con estos edificios hercúleos, comenzados a construir en 1931, en plena Gran Depresión. Dos titanes marcan el programa decorativo, el Prometeo que en un descuido de los dioses llevó a los humanos el fuego –que, estirando, va de la antorcha a los hidrocarburos y a la emergencia climática– y el todopoderoso Atlas, con el mundo a sus hombros. Ambos se antojan como los titanes estadounidenses por definición. Nacieron aquí, Grecia no queda ni en el recuerdo. Y luego están los fabulosos frisos, algunos de aire casi babilónico. Uno me llama la atención siempre. Una especie de Zeus/pantocrátor pétreo de luenga barba posa el gran compás dorado de su mano derecha en una inscripción: “La sabiduría y el conocimiento serán la estabilidad de tu tiempo”. Difícil que no impacte hoy.

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Fonte: Portada

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