La isla caribeña donde el mar brilla de noche: los secretos de Vieques y su increíble bahía bioluminiscente
Por Àlex Gonzàlez — eldiario.es – eldiario.es

Bahía Mosquito está reconocida como la bahía bioluminiscente más brillante del mundo gracias a la extraordinaria concentración de microorganismos que iluminan sus aguas
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Imagínate en la oscuridad de la noche sobre un kayak en unas aguas caribeñas tranquilas, visualiza que cada golpe de remo provoca pequeños destellos azulados y el movimiento de los peces deja tras de sí una estela luminosa. Ni es ciencia ficcion ni hace falta imaginación, existe y ocurre en Bahía Mosquito, en la isla puertorriqueña de Vieques, reconocida por Guinness World Records como la bahía bioluminiscente más brillante del mundo. Un fenómeno natural que ha convertido este pequeño rincón del Caribe en uno de los lugares más singulares de Puerto Rico.
Vieques, conocida popularmente como la “Isla Nena”, está frente a la costa oriental de Puerto Rico, a una hora en ferry. Destaca por su naturaleza pero es cuando se va el sol que aparece su espectáculo más conocido. El agua de Bahía Mosquito parece iluminarse desde dentro al ser agitada, hasta el punto de que un remo, un kayak o el paso de un pez pueden desencadenar diminutos fogonazos.
En Mosquito Bay, el agua se ilumina con el movimiento
Millones de organismos son los culpables de esa luz
La explicación está en unos microorganismos llamados dinoflagelados, principalmente Pyrodinium bahamense. Cuando el agua se mueve, estos organismos activan su mecanismo de defensa y desencadenan una reacción que genera un breve destello azul verdoso. Guinness llegó a registrar concentraciones de hasta 700.000 dinoflagelados por galón de agua.
Esta gran concentración de estos pequeños animalitos no es casual. La geografía de Bahía Mosquito proporciona unas condiciones especialmente favorables: su entrada relativamente estrecha dificulta que los microorganismos sean arrastrados hacia mar abierto, mientras los manglares que la rodean contribuyen al ecosistema que permite mantener grandes poblaciones de dinoflagelados, ya que utilizan los nutrientes de las hojas que caen. A ello se suma la reducida contaminación lumínica, que es fundamental para contemplar el fenómeno con mayor intensidad. Sin ir más lejos, no hay ni un solo semáforo en toda la isla y las farolas más cercanas a la costa suelen ser de luz roja para cuidar a las tortugas, y que no confundan esas luces con estrellas cuando tengan que poner huevos.
Los dinoflagelados son los culpables de que la Mosquito Bay sea bioluminiscente
Precisamente por eso, la experiencia cambia dependiendo de las condiciones nocturnas. Las noches próximas a la luna nueva son las más recomendables, ya que cuanto menor es la iluminación procedente del cielo, mayor es el contraste con los destellos producidos en el agua.
La visita, eso sí, tiene restricciónes para cuidar el ecosistemac. Está prohibido nadar en Bahía Mosquito y se pide a los visitantes que eviten productos como repelentes o cremas que puedan desprenderse en el agua. Lo más habitual es hacer una excursión nocturna en kayak, que te permite desplazarte por la bahía prácticamente a oscuras mientras el movimiento de las palas en el agua hace aparecer la bioluminiscencia.
Una isla marcada por los caballos y su pasado militar
Vieques no solo es bioluminiscencia, también tiene peculiaridades que se pueden apreciar durante el día. Por ejemplo, los caballos forman parte inseparable del paisaje de la isla y es habitual encontrarlos paseando libremente por carreteras, campos y zonas próximas a las playas. Cuenta con amplios espacios naturales y un desarrollo urbano muy limitado para preservar el ecosistema. Buena parte de ese paisaje está integrado actualmente en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Vieques, que ocupa unos 72 kilómetros cuadrados, y está considerado el refugio nacional de vida silvestre más grande y uno de los más diversos ecológicamente del Caribe. Su historia, sin embargo, está estrechamente relacionada con la presencia militar estadounidense.
Los caballos son parte del paisaje habitual de las carreteras de Vieques
Durante más de seis décadas, la Marina de Estados Unidos utilizó terrenos de Vieques para prácticas militares. Las operaciones terminaron en 2003 y alrededor de unos 60 kilómetros de la zona oriental fueron transferidos al Departamento del Interior estadounidense. Parte de esos terrenos permanece todavía restringida debido a la presencia de munición sin detonar y a las labores de descontaminación.
Ese pasado convive ahora con una isla cuya imagen internacional está vinculada precisamente a la conservación de su naturaleza. Playas, manglares, lagunas y grandes extensiones protegidas rodean una población que mantiene una fuerte identidad local, y que cuida como nadie la bahía bioluminiscente más brillante del mundo.
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