Podemos se enreda en sus contradicciones tras dar el portazo definitivo al Frente Amplio
Por Asier Martiarena Olveira — Portada
Podemos se enreda en sus contradicciones tras dar el portazo definitivo al Frente Amplio
Elecciones 29-N
La dirección morada invoca el “agua pasada” para pasar página, pero sus críticas a los pactos con el PSOE chocan con las alianzas a la carta en el Senado y con ERC

El secretario de organización y coportavoz estatal de Podemos, Pablo Fernández
Rodrigo Jimenez / EFE

Madrid
19/10/2026 12:33 Actualizado 19/10/2026 13:20 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
“La calle no pide más PSOE, la calle está pidiendo izquierda”. Con esta premisa, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, ha tratado de justificar este lunes las críticas de su partido a los acuerdos que Frente Amplio ha cerrado con los socialistas para las listas al Senado. Tras el fracaso de las negociaciones para concurrir juntos al Congreso el próximo 29-N, la dirección morada ha querido dar carpetazo a la crisis argumentando que “agua pasada no mueve molino” y pidiendo disculpas por la “mala imagen” proyectada a la izquierda. Pero sus explicaciones han dejado dos incógnitas: la contradicción de criticar unos pactos con el PSOE en los que Podemos también participa y el rechazo a la última oferta de unidad para el Congreso.
El primer reproche de Fernández a la coalición de Ada Colau ha sido su disposición a compartir candidaturas con los socialistas. Sin embargo, Podemos también ha pactado con el PSOE en algunas circunscripciones, como Ibiza, Menorca y Formentera. Preguntado por esa contradicción, Fernández ha presentado esos acuerdos como una “excepción” porque vienen de legislaturas anteriores. “En el resto del Estado, en el resto de los territorios, evidentemente no vamos a pactar con el Partido Socialista”, ha asegurado rápidamente para intentar orillar la contradicción de censurar en Frente Amplio una fórmula que su propio partido también utiliza.
Desde Frente Amplio, Ada Colau ha respondido a las críticas de Podemos reivindicando el programa común de las 15 organizaciones que integran la coalición frente a las discrepancias acumuladas. “Una organización que es Podemos no ha querido ni sentarse a la mesa, es respetable”, ha señalado la exalcaldesa de Barcelona, que ha insistido en que las próximas elecciones exigen priorizar la unidad frente a las diferencias entre partidos. Colau ha defendido que la alianza comparte objetivos en materia de vivienda, pensiones, servicios públicos y derechos y libertades, y ha emplazado a pasar página de la negociación fallida.
La dirigente también ha rechazado que la cercanía al PSOE invalide la autonomía política de Frente Amplio. Para defenderlo, ha recurrido a su experiencia al frente del Ayuntamiento de Barcelona durante ocho años de gobierno compartido con los socialistas. Según ha explicado, la correlación de fuerzas permitió impulsar medidas en vivienda que el PSC no habría promovido por iniciativa propia, como la actuación contra los desahucios y las sanciones a los fondos buitre. Colau ha reconocido que el PSOE tiende a frenar determinadas reformas cuando lidera el Gobierno central, pero ha defendido que precisamente por eso la izquierda necesita una alianza amplia que le permita presionarlo para adoptar medidas estructurales, como bajar los precios del alquiler y combatir la especulación.
Con listas propias en casi todo el territorio -salvo las excepciones de Canarias y la Comunitat Valenciana, donde sí hay coalición-, Podemos pretende encarar la campaña con el lema “Paz, casa y trabajo”, enfocado en la vivienda, la reducción de la jornada laboral a 30 horas y la defensa del sector público. Un catálogo de propuestas sociales con el que la dirección busca diluir la tensión interna, pero que arranca lastrado por la falta de un relato coherente sobre las verdaderas razones de la fractura con la izquierda alternativa.
Frente Amplio considera que “la pantalla ha pasado” y que serán los electores quienes decidan quién tiene la razón ante la negativa de Podemos a sumarse a la candidatura unitaria
Al igual que Colau, el ministro de Cultura y número dos por Barcelona, Ernest Urtasun, y el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, han salido al paso este lunes para reivindicar la “fortaleza” de una alianza que agrupa a 15 formaciones políticas frente al aislamiento de Podemos. Con un discurso alineado al de Ada Colau, Urtasun ha evitado hurgar en la herida argumentando que “si alguien no quiere sentarse a la mesa, es imposible obligarle”, desplazando a las filas moradas la responsabilidad de dar explicaciones. En la misma línea, Maíllo ha zanjado que “la pantalla ha pasado” y que serán los electores quienes decidan quién tiene la razón ante la negativa de Podemos a sumarse a la candidatura unitaria.
La ofensiva de los líderes del Frente Amplio ha buscado además marcar distancias con las maniobras de sus competidores en el espacio progresista. Mientras Urtasun marcaba perfil propio en Catalunya frente a ERC -desmarcando su proyecto de las aspiraciones meramente parlamentarias de los republicanos y cuestionando el encaje de figuras como Gabriel Rufián tras su acercamiento a Podemos-, Maíllo lanzaba un dardo velado al portavoz de Esquerra: “Si 15 organizaciones nos unimos y hay una que no, y él, que pretendía unir a todos, se va con quien no se une, pues ya está todo dicho”. Una ofensiva con la que la coalición pretende proyectar una imagen de unidad plural para dar por cerrado el “culebrón” de las listas y obligar a Podemos a defender las razones de su soledad electoral.

Asier Martiarena
Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro
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