Víctima o monstruo: el caso de Lindsay Clancy y la muerte de sus tres hijos obsesiona a EE.UU.
Por Francesc Peiron Arques — Portada
Víctima o monstruo: el caso de Lindsay Clancy y la muerte de sus tres hijos obsesiona a EE.UU.
Juicio
La causa acabó en juicio nulo porque un miembro del jurado rompió la unanimidad de que esa mujer debía ser exonerada debido a la psicosis posparto cuando mató a sus tres hijos, en enero del 2023

Lindsay Clancy, en la silla de ruedas tras su intento de suicidio, y su abogado Kevin Reddington
Greg Derr / Ap-LaPresse

Nueva York. Corresponsal
13/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
En esta época en que se atisba el Apocalipsis a manos de la inteligencia artificial, todavía quedan sentimientos muy humanos.
Este es el caso de Lindsay Clancy convertido en una obsesión durante las casi semanas de vista oral y otra de deliberación (unas 40 horas en total), que acabó en juicio nulo porque uno de los doce miembros del jurado, en concreto un hombre afroamericano, rompió la unanimidad de que esa mujer debía ser exonerada debido a la psicosis posparto cuando mató a sus tres hijos, en enero del 2023.
Como el exmarido no despotricó contra ella, una conspiración dice que él es el verdadero autor del crimen
La obsesión continúa a la espera de lo que se resuelva en la audiencia convocada por el juez William Sullivan, del tribunal de Plymouth (Massachusetts), para el próximo día 29 y mientras el país se divide entre los que la ven como un monstruo y los que la consideran víctima de un sistema sanitario al que no le hace falta la IA para perder su sentido humanista.
Clancy, exenfermera de 36 años especializada en obstetricia y partos, fue acusada de asesinar a sus tres hijos pequeños (Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses) en su casa de Duxbury. Sus abogados, dirigidos por el ahora popular Kevin Reddington, el héroe de tantas mujeres, sostuvieron que no era penalmente responsable porque había recibido una medicación excesiva y sufría psicosis posparto. Los fiscales argumentaron que Clancy lo había planeado y que sabía distinguir entre el bien y el mal.
Ella nunca negó que hubiera asfixiado a sus hijos, pero se declaró no culpable porque perdió el control de su mente.
Ni inocente ni culpable, sigue “institucionalizada”, privada de libertad en un hospital.
Las consecuencias tienen varios frentes. El gobernador de Florida, el ultraconservador Ron DeSantis, acusó el viernes a los medios de comunicación de emprender una campaña de difamación contra el único miembro del jurado que mantenía una posición discrepante en el juicio, después de que un reportaje revelara que ese miembro del jurado (compuesto por nueve mujeres y tres hombres) tenía antecedentes de presunta violencia doméstica y una orden de alejamiento en vigor.
“Un hombre se opuso a permitir que una mujer matara a sus tres hijos pequeños y quedara impune, así que NBC está intentando difamar a ese miembro del jurado, cuya identidad debería estar protegida”, escribió DeSantis en las redes. “Otro golpe bajo de los medios tradicionales”, añadió. Le ofreció asilo en Florida.
Roni Carlson, la presidenta del jurado y maestra jubilada, explicó que no haber alcanzado un veredicto unánime tras un juicio agotador fue horrible y una “montaña rusa emocional”.
Ella escribió la nota final al juez con el corazón encogido. “Fue desgarrador”. Carlson describió las deliberaciones con “mucho llanto, gritos, lágrimas y después abrazos”.
También afirmó que ese jurado que se resistió tenía “razonables dudas”. “Aún así no voy a decir que no es culpable por razón de enajenación mental”, confesó que dijo esa persona.
El mismo Reddington, que luchó para que el juez relevara a ese jurado, le apoyó. “Defendería para siempre el derecho de esa persona a mantener su posición discrepante. Eso forma parte de nuestro sistema judicial y lo respeto”, matizó.
Hasta Trump intervino y se pasó por alto el principio de presunción de inocencia al referirse a Clancy como alguien que ha de “pagar un precio” por algo “horrible, horrible”.
Carlson especificó que una de las cuestiones que les decantó hacia la exculpación fue el testimonio del exmarido, Patrick Clancy. Pese al esfuerzo de la Fiscalía para que declarara en el estrado de testigos cosas despectivas sobre ella, respondió todo lo contrario. Esto hizo que la extrema derecha activara las conspiraciones y dijeran que él era el autor material. Lindsay, a través de Reddington, expresó su bochorno. Patrick había salido a recoger comida.
Al margen de conspiraciones, el caso ha provocado un aumento considerable de las solicitudes de ayuda por parte de pacientes y profesionales sanitarios. Organizaciones de apoyo y psiquiatras especializados en salud reproductiva señalaron que cada vez más pacientes contactan con ellos, expresando su temor de que sus propios síntomas puedan agravarse.

Francesc Peirón
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York
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