Trump sostiene ahora que su Arco de Triunfo incluye un complejo militar
Por Francesc Peiron Arques — Portada
Trump sostiene ahora que su Arco de Triunfo incluye un complejo militar
El legado
El presidente halla un argumento para disimular la megalomanía del proyecto

Vista del puente que conduce al memorial de Arlington de Washington DC, donde el presidente Trump desea erigir un Arco del Triunfo
Eric Lee / Reuters

Nueva York. Corresponsal
21/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Como si fuera la reencarnación de un emperador romano o del mismísimo Napoleón, el presidente Donald Trump sueña con autoconcederse un Arco del Triunfo en Washington.
Pero atención, adaptado a los tiempos modernos. Más que una pieza conmemorativa de su época en la Casa Blanca, lo que pretende es una especie de caballo de Troya. Cualquiera puede pensar que es una escultura decorativa pero detrás existe otro objetivo muy diferente.
Frente a las reticencias que provoca su iniciativa –que si eclipsará la visión de los otros monumentos de la capital, que si perjudicará al espacio aéreo o que tampoco hace fatal semejante demostración de ego–, Trump se ha buscado un argumento para justificarse. En verdad no es un Arco de Triunfo, sino una declaración de guerra.
Trump aduce que el ejército reclamaba un complejo militar de primer nivel junto al memorial de Arlington
Esa pieza arquitectónica será en realidad un complejo militar encubierto, según anunció este domingo en su red social. Ahí habrá un despliegue de drones defensivos, de francotiradores y todo lo que haga falta.
“A petición firme del Ejército de Estados Unidos, y por fines de Seguridad Nacional, he aceptado convertir el magnífico Arco de Triunfo, planificado desde la era de la Guerra Civil hace muchos años en el Receptive Circle junto al Puente de Arlington Memorial, en un Complejo Militar/Arco de Triunfo de primer nivel”, señaló en su plataforma.
“Servirá para albergar, almacenar y tener la capacidad rápida de utilizar grandes cantidades de drones, además de francotiradores, tanto en las zonas del techo como de la plaza, y adicionalmente poseer y mantener grandes cantidades de munición para francotiradores en almacenamiento”, aclaró.
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“No habrá ninguna instalación como esta en ningún lugar del mundo. De las 59 principales ciudades y capitales, Washington D.C., es la única en el mundo que no tiene arco de triunfo, ¡pero ahora lo tendrá y, por mucho, el más grande de todos!, proclamó con su habitual lenguaje exagerado.
Es decir, que será un fuerte o un lugar como aquellos castillos con torreones de la era medieval. En lugar de calderos de aceite hirviendo, lloverá una balacera o replicará un dron.
La Administración se ha apresurado en los últimos días a superar los últimos obstáculos para la construcción del arco, haciendo caso omiso de las objeciones de arquitectos, historiadores y veteranos que sostienen que podría alterar la zona histórica situada entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington.
La Casa Blanca se anticipa así –la obra será también un fortín con drones– a obstáculos judiciales
Trump parece ahora dispuesto a recurrir nuevamente a una estrategia que ya ha utilizado para eludir los procedimientos habituales y defender ante los tribunales algunos de sus proyectos más controvertidos con los que pretende perpetuar su huella a pesar de ser uno de los presidente peor valorados.
Por ejemplo, el mandatario sostuvo inicialmente que el salón de baile en construcción en la residencia presidencial era obligatorio para agasajar a los invitados. Sin embargo, hace poco matizó que, en verdad, se trata de una “estructura de seguridad nacional necesitada desesperadamente”. Ese argumento también se ha convertido en un elemento central de los razonamientos jurídicos del ejecutivo para defender que ese salón de baile debe construirse.
La Casa Blanca no había respondido a los medios de comunicación sobre la súbita necesidad de construir un enorme arco de triunfo para albergar drones en una región con una alta concentración de bases e instalaciones militares.
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El Departamento de Defensa también declinó hacer comentarios adicionales más allá de la publicación de Trump en su Truth Social.
El equipo del presidente, que tiene previsto comenzar la construcción del arco este noviembre, ha realizado consultas con las oficinas de conservación histórica de la capital del país y Virginia como parte del proceso federal que exige la ley de preservación histórica. La Comisión Nacional de Planificación de Washington DC había indicado previamente que el arco está concebido como un destino para visitantes, con un mirador para otear el horizonte.
Hasta ahora, nunca se había planteado la posibilidad de convertir esa obra arquitectónica en un complejo militar, pese a que el proyecto ha estado sometido durante meses a las revisiones exigidas por las autoridades federales. Trump lleva más de un año reclamando su Arco.

Francesc Peirón
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York
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