Por Alberto Fernández DíazPortada

Alberto Fernández Díaz

Alberto Fernández Díaz

Abogado y exlíder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona

Demasiados autocares

TRIBUNA

21/09/2026 06:00 Actualizado 21/09/2026 07:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Hasta hace poco tiempo lo habitual era que circulasen por Barcelona casi en exclusiva los autobuses con origen y destino en la propia ciudad. Obviamente, existían otras líneas de media o larga distancia y algunas interurbanas. Esa realidad ha saltado por los aires.

La circulación de autobuses ha crecido de forma exponencial no por el refuerzo de las líneas internas sino ante la proliferación de las interurbanas. Su presencia es hoy un carnaval cromático que delata la fragmentación del sistema. Al rojo histórico de los buses de TMB se suma el amarillo, el azul, el blanco y toda la paleta de colores de las concesionarias comarcales. Este desorden cromático es el síntoma visible de una red que ha crecido sin planificación. Solo el tramo de la Diagonal, entre Pl. Ma. Cristina y Zona Universitaria, absorbe cada día más de 1.800 trayectos de autobús con hasta 40 líneas interurbanas, concentradas y limitadas hasta 20, en 23 puntos de parada.

“Hoy, donde el tren no llega, lo sustituye el bus, y lo hace mal”, sostiene el autor

Se ha tenido que habilitar giros excepcionales desde el centro de la Diagonal, arteria capital, para que los interurbanos no se adentren más hacia el centro urbano y puedan virar, arribar a destino o estacionarse. Todo ello agrava el ya congestionado tráfico amén de la concatenación circulatoria de autobuses que bloquean confluencias e impiden sus giros a otros vehículos.

Más y mejor transporte público es necesario, pero el de en superficie no lo absorbe todo. Su multiplicación y concentración es evidente e insoportable. Se ha tornado en una amenaza de colapso circulatorio y en una conversión de facto de ciertas calles en improvisadas cocheras, por ejemplo, la Diagonal – Gran Vía de Carlos III-Flotats y Numancia.

Varias son las decisiones a adoptar ante tanto estrés de autobuses. Una es una estación intermodal de autobuses en la Diagonal y ubicarla en Palau Real, conectada con el metro y el tranvía, parece razonable. La actuación de fondo es apostar por el rail en las conexiones de Barcelona

Con su primera y segunda corona metropolitana. De ahí provienen las reforzadas y las nuevas líneas de transporte interurbano. Hoy, donde el tren no llega, lo sustituye el bus, y lo hace mal. Un metro ligero del Baix, subsanar las carencias y los trazados inapropiados del tranvía hacia su norte, un suburbano de Rodalíes bajo la Diagonal, o el túnel de Horta son algunas acciones a emprender entre tantas.

La inversión sobre raíles es más costosa que la del transporte sobre ruedas. Lo decidido ha sido lo fácil que además es lo más barato: desplegar más líneas y frecuencias de autobuses interurbanos. Por si fuera poco, los incrementos de población agravan las carencias igual que sucede en otros servicios públicos. No se ha reaccionado a tiempo y la movilidad se ha visto atropellada ante la demanda de más usuarios y mayores localizaciones en ciudades del entorno metropolitano.

Un estrés de autobuses y un déficit sobre raíles es la consecuencia ante la falta de voluntad de gobierno y de presupuesto para revertir esa ecuación. Su terapia es la inversión ferroviaria ante la sobre tensión autobusera. De no hacerlo, se condena a la Diagonal, y a otros puntos de la ciudad, a ser una terminal de autocares a cielo abierto y a estrangular, aún más, el congestionado tráfico en la ciudad.

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