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Marta Rebón

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Quién paga el ‘win-win’ 12/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Con la receta de Alemania primero, la AfD ha ganado en Sajonia-Anhalt rozando el 44% y lidera las encuestas a escala federal. En junio, varios dirigentes del partido viajaron al Foro de San Petersburgo, donde se reunieron con el jefe de Gazprom y Kirill Dmítriev, el enviado de Putin. Regresaron a casa con un ofrecimiento: el gas volvería a fluir a través del Nord Stream cuando Berlín levantara las sanciones y dejara de enviar armas a Kyiv. Alice Weidel sostuvo durante la campaña que la energía rusa barata fue la clave del éxito del modelo industrial alemán.

 
  Matthias Bein/Getty

El grupo parlamentario de la AfD calificó en el 2022 la invasión de Ucrania de “guerra de agresión contraria al derecho internacional”. ¿Se puede condenar una agresión y al mismo tiempo defender que Alemania no debe asumir un coste por combatirla? Para la AfD sí. Cuando el aislamiento de Rusia choca con determinados intereses económicos alemanes (energía, industria, empleo, competitividad), son estos los que
pesan. Esa es su definición del interés nacional, que rompe con una tradición de la República Federal desde la posguerra, la de la responsabilidad histórica.

Ucrania es el tablero donde se encuentran los intereses diversos de la AfD, de Trump y de Rusia

¿Qué debería interesar más? Sin duda, el gas barato es un interés alemán, pero ¿acaso no lo son la seguridad, la autonomía energética o la estabilidad de las fronteras europeas? Berlín acaba de señalar a Rusia como responsable del intento de atentado de hace un mes con un dron explosivo en el aeropuerto de Leipzig. Comprar gas al Estado que pone explosivos en suelo alemán quizás abarate la factura, pero encarece la seguridad­.

Estos días transita entre Washington, Moscú y Kyiv otra idea de interés. La política exterior de Trump suele describirse como transaccional y su visión del comercio tiene mucho de suma cero. Eso no le impide usar el win-win como anzuelo. Acaba de dar una demostración: si los republicanos ganan en noviembre, ha prometido un “di­videndo Trump” de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense. “Si ganamos nosotros, ganáis vosotros”. Ahí está su noción de diplomacia, incluido el motivo de entregársela a hombres de negocios de su confianza, antes que a diplomáticos de carrera.

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La semana pasada, el amigo Steve Witkoff y el yernísimo Jared Kushner pasaron tres horas con Putin en el Kremlin hablando de inversiones, reconstrucción y oportunidades económicas. Al día siguiente viajaron a Kyiv (que Witkoff pronunció allí, en rueda de prensa, a la rusa: Kiev), donde Kushner volvió a invocar el win-win . Trump llamó después a Putin para ofrecerle “enormes beneficios” si pone fin a la guerra. Es el dividendo Trump en versión geopolítica: tú ganarás siempre que gane yo.

Toda diplomacia tiene una dimensión transaccional, y no está ahí el problema, que empieza cuando se calcula mal qué considera preciado cada interlocutor. El autócrata ruso también piensa en términos de interés, pero su lista no coincide con la de Trump. Rusia valora el dinero, las inversiones y el levantamiento de las sanciones, pero aún más el territorio, la influencia, el estatus y la historia.

Hay aquí tres concepciones de interés. La AfD antepone el beneficio económico a las obligaciones con el orden europeo. Trump busca transacciones con ganancias concretas e identificables para su país. Además de intereses económicos, Putin tiene objetivos territoriales y estratégicos. Ucrania es el tablero donde las tres se encuentran y la que pone la parte sustancial en la transacción. Nada de ayuda para defenderse en el programa de AfD. Ceder territorio, aceptar restricciones a futuras alianzas o someterse a garantías de seguridad decididas por otros, en la negociación con Moscú.

El win-win de unos puede salir caro al país agredido, también a Europa. Las reglas internacionales, que pocas veces salen a colación cuando se habla de negocios, también están para proteger intereses concretos, como fronteras estables, alianzas fiables y líneas rojas al uso de la fuerza, aunque nada de eso aparezca en la cuenta inmediata. Sería una buena idea la win-wincracia si a todos les alcanzara por igual el win.

Fonte: Portada

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