Por qué escribir la ciudad también puede ser un ejercicio íntimo
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Por qué escribir la ciudad también puede ser un ejercicio íntimo
Literatura
Starbucks imparte un nuevo taller de escritura de la mano de Milena Busquets que nos invita a pensar cómo nos relacionamos con los lugares que habitamos

Fachada de un edificio de Barcelona
Marco da Silva
Helena Moreno
24/09/2026 05:50 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La escritura siempre estuvo ligada a la vida y al más mínimo gesto cotidiano. Una plaza conocida, esa esquina a la que por algún motivo siempre regresamos, la cafetería de barrio en la que nos reciben con cariño, la parada de autobús con la línea que nos lleva al trabajo. Todas esas estampas no solo definen una ciudad; también nuestro día a día. Volvemos a ellas una y otra vez por una sencilla razón: la necesidad de regresar a aquello que nos mantiene enraizados en mitad del frenesí urbano.

Escribir también es recordar, desde lo más íntimo hasta lo más lejano, y por eso, al hacerlo, a menudo llevamos al plano de la conciencia todo aquello que forma parte de nosotros. Después lo reflejamos en el papel en forma de historia.
Con esta idea como punto de partida, Starbucks propone un nuevo taller de escritura creativa de la mano de Milena Busquets, abriendo su Tercer Lugar a la cultura y la creatividad y convirtiendo por unas horas la mesa de comunidad en un espacio para detenerse, escribir y compartir historias.

La escritora impartió hace unos días una nueva sesión tras el éxito de las dos anteriores en la tienda Starbucks de Rambla Catalunya, 71. Fue un encuentro íntimo marcado por la literatura, pero también por algo que sucede cuando nos atrevemos a compartir lo que escribimos: historias personales que abren conversaciones entre personas que hasta ese momento no se conocían.
Tomando como punto de partida el libro Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg, se reflexionó sobre la importancia de la constancia en la escritura, de ese hábito que solo se adquiere cuando logramos traspasar el umbral de la pereza y el miedo paralizante. Milena destacó una idea especialmente brillante de Ginzburg, la de que todo escritor cuenta con dos instrumentos: memoria y fantasía. También la idea de pertenencia a uno mismo mientras se escribe, o lo que es lo mismo, entender la escritura como un ejercicio de libertad.
Tomando como punto de partida el libro ‘Las pequeñas virtudes’ de Natalia Ginzburg, se reflexionó sobre la importancia de la constancia en la escritura

Al acabar el taller y despedirnos, sentí una plenitud que me costó identificar de dónde venía. Más tarde lo comprendí: supe que nacía de ese ejercicio íntimo que es compartir historias personales y vivencias con personas a las que no conoces. Practicar la intimidad no es fácil pero casi siempre nos lleva a lugares magníficos y, de algún modo, a un territorio fértil.
Los microrrelatos que se presentaron en el taller serán recogidos en una publicación editada por Plataforma Editorial que mostrará la mirada de cada uno de los participantes sobre Barcelona.
Para quienes quieran vivir esta experiencia, pueden hacerlo en el último taller que Milena impartirá en esta colaboración con Starbucks el 16 de octubre. Todo ello se enmarca en la programación cultural de la firma en Barcelona, que próximamente reunirá a otras voces de la literatura.
Fonte: Portada