Orriols, por goleada
Por Jordi Basté Duran — Portada

Orriols, por goleada 05/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Hay una manera de leer una encuesta contando escaños y otra escuchando cómo hablan quienes aspiran a ocuparlos. La primera exige una calculadora; para la segunda, basta con tener oído. El sondeo de La Vanguardia dibuja un empate a 30 diputados entre el PSC y AC, con ERC en 23, Vox en 18 y Junts en 16 como destacados. Queda mucho para las elecciones del 2028, pero hay una competición que Sílvia Orriols gana por goleada: la del relato. Reconocerlo no obliga a compartir sus ideas. Debería obligar, eso sí, a dejar de despachar su crecimiento como una anomalía que desaparecerá cuando el electorado entre en razón. Esa superioridad moral es un somnífero para los partidos y un pésimo argumento para los votantes.

Orriols habla un buen catalán, construye frases que se entienden a la primera y no parece pedir permiso para terminarlas. Su mensaje es claro, contundente y reconocible. Aspira a conectar con el comerciante, el trabajador, el empresario y el vecino que siente que su barrio ha cambiado muy deprisa. Ofrece una explicación común a malestares distintos: la inmigración. Sin matices. Ahí reside buena parte de su eficacia y también el peligro de su simplificación. Una frase puede funcionar de maravilla y explicar muy poco.
Hace falta hablar claro sobre inmigración, convivencia, seguridad o vivienda
Mientras tanto, el resto parece hablar desde una sala de espera. Puigdemont aguarda la amnistía para recuperar la voz, Junqueras tiene pánico al titular como si cada respuesta debiera atravesar tres controles antes de publicarse, Vox es el mosqueo español en Catalunya, el brillante Alejandro Fernández arrastra la dependencia de Feijóo, Illa cuelga de que la gestión entregue mañana los resultados que promete hoy, Albiach depende de todos menos de ella y la CUP, históricos antisistema, observa cómo la indignación cambia de piso. Quien explota ese papel ahora es AC.

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La respuesta no consiste en imitar a Orriols ni en fingir que las preocupaciones de la gente no existen. Hace falta hablar claro sobre inmigración, convivencia, seguridad o vivienda. Explicar qué ocurre y qué soluciones son falsas. Con palabras que se entiendan fuera de una ejecutiva. Convendría que los demás partidos dejaran de confiar en que el tiempo lo cura todo, porque mientras ellos calculan qué les puede costar una frase, Orriols ya ha pronunciado la siguiente.
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