Por María del Carmen Polaino Martínez — Portada

María del Carmen Polaino Martínez

Mamen Polaino

Los viajes de Paula

El patio digital 

05/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Paula Echevarría ha dado por superada una de las grandes obsesiones de la industria de la moda. La extrema delgadez, sostiene, ya no se impone entre las nuevas generaciones como lo hizo en la suya. La prueba la ha encontrado durante los viajes que realiza con las marcas con las que trabaja. Allí ha observado que las influencers comen. Y, para tranquilidad de todos, lo hacen, según ella, “como animales”. 

Así lo explicó hace unos días a la periodista Lorena G. Maldonado en el podcast Una hora con Lorena, donde recordó que creció bajo el influjo de Kate Moss y de aquella macabra tendencia heroin chic que dominó los noventa, cuando la industria de la moda convirtió la delgadez decrépita en sinónimo de belleza y sofisticación. 

Para Paula, las jóvenes de hoy tienen otros espejos en los que mirarse. “Las chicas admiran a Lola Índigo, a Shakira, a Karol G… son fuertes, además bailan, son poderosas, son cañones del Colorado, pero no se meten en una talla 34 ni por asomo”, celebra durante la entrevista la actriz y también modelo, con un tono casi tan incómodo como el fondo de unas declaraciones con cierto olor a naftalina que, de paso, tampoco dejan demasiado bien paradas a las artistas aludidas. Todas ellas, por cierto, con cuerpos esculturales.

“¿Después nos preguntamos por qué los TCA siguen creciendo cada año? El problema no está únicamente en sus palabras, sino en cómo pueden ser interpretadas por quienes las escuchan, especialmente por niñas y adolescentes que todavía están construyendo la relación con su cuerpo”, denuncia en Instagram @laauuraagp, una de las muchas voces que se han sumado al merecido abucheo digital a la intérprete asturiana. Una reacción que vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto seguimos manejando una percepción deformada del cuerpo femenino, sometido todavía a un escrutinio permanente.

Paula Echevarría posa en el photocall de la serie 'A la deriva' durante la 18.ª edición del FesTVal 2026, el Festival de Televisión de Vitoria, el viernes 11 de septiembre de 2026
Paula Echevarría posa en el photocall de la serie ‘A la deriva’ durante la 18.ª edición del FesTVal 2026, el Festival de Televisión de Vitoria, el viernes 11 de septiembre de 2026 Sergio R Moreno / GTRES

Por mucho que Paula vea comer como animales a sus compañeras en los viajes, la extrema delgadez sigue imperando en el cánon de belleza femenino. Basta con trasladar la mirada a las pasarelas e intentar buscar allí esos “cañones del Colorado” que menciona la actriz para que la teoría de la asturiana comience a hacer aguas. Así lo refleja, el último informe de inclusión de tallas elaborado por el área de negocio de Vogue, que constata un claro retroceso de la diversidad corporal en la moda.

La talla 34 acapara las pasarelas

De los 7.817 looks analizados esta temporada, apenas un 0,3% correspondía a tallas grandes, consideradas a partir de la 44. Las tallas estándar, precisamente las comprendidas entre la 30 y la 34, acaparaban el 97,6% de la muestra, mientras que las medianas, de la 36 a la 42, quedaban reducidas a un escuálido 2,1%. La comparación con la temporada anterior tampoco invita al optimismo. Las tallas grandes perdieron 0,6 puntos porcentuales, al tiempo que aumentaba la presencia de los cuerpos situados en los rangos inferiores.

Paula también ha desvelado en esa misma conversación que entrena a diario “para poder comerse cada día su bolsa de patatas fritas”. Y de la ley del gym y el ñam al famoso inyectable. La actriz también defiende el uso de Ozempic cuando sobran unos kilos, aunque, eso sí, siempre bajo control médico. “Supongo que tendrá detractores, pero yo creo que la obesidad no es nada sana. ¿Qué es peor? ¿Estar pasadísimo de peso o pincharte algo que te ayude a bajar de peso?”, plantea.

El problema de plantear semejante disyuntiva es que la respuesta tampoco pasa necesariamente por el medicamento de moda. Ni unos kilos de más constituyen por sí solos un diagnóstico médico ni la obesidad puede reducirse a expresiones como estar “pasadísimo de peso”. Situar Ozempic al otro lado de esa falsa dicotomía, como respuesta farmacológica para librarse de unos kilos y culminar con éxito la operación bikini, desdibuja su verdadera finalidad médica y traslada a los más jóvenes un mensaje profundamente irresponsable.

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A estas alturas de la película, parece que todavía merece la pena recordarlo. Así lo han demostrado varios estudios, entre ellos un informe del Instituto de Farmacología de la Escuela de Medicina de Hannover. Su conclusión es bastante clara: el medicamento no está pensado para personas sanas ni para responder a motivaciones puramente estéticas.Puede que la heroin chic haya quedado atrás como tendencia, pero la obsesión por las tallas conserva todavía una salud excelente. Por mucho que Paula no lo vea en sus viajes.

María del Carmen Polaino Martínez

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Andaluza, afincada desde 2017 en Barcelona tras media vida en Madrid. Licenciada en Periodismo (UCM) con un Máster en Periodismo en Radio y Televisión. Redactora de la sección Gente y Televisión de La Vanguardia.

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