“Los neorreaccionarios sustituyen el sexo, drogas y rock and roll de la ‘new age’ por memes e ideología anti-woke”
Por Antonio Ortí — Portada
Contenido solo para suscriptores Arnaud Miranda: “Los neorreaccionarios sustituyen el sexo, drogas y rock and roll de la ‘new age’ por memes, ideología anti-woke y trolling”
La nueva derecha de EE.UU.
El historiador leva años estudiando la corriente ideológica nacida en blogs de Silicon Valley que hoy inspira a Musk, Thiel y Trump: “No hay que confundir sus formas ridículas con la seriedad de sus objetivos”

Arnaud Miranda
Francesca Mantovani, Editions Gallimard
Antonio Ortí
18/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Arnaud Miranda es un historiador de las ideas políticas formado en la Universidad de Versailles Saint-Quentin (Francia) que acaba de visitar Barcelona por invitación de Edicions 62, que edita en catalán el libro La ilustración oscura. Comprender el pensamiento neoreaccionario. Miranda investiga en este ensayo el origen del pensamiento reaccionario estadounidense que impregna hoy día a buena parte del mundo. El libro viene a ser la continuación de su tesis doctoral “Los pensamientos contemporáneos de la decadencia: un imaginario antidemocrático”.
En una conversación con La Vanguardia en sede del CIDOB, en la calle Elisabets de la ciudad condal, nos explica que la gente haría bien en tomarse en serio a los blogueros que difunden ideas neorreaccionarias por internet, así como a los millonarios de las empresas tecnológicas que las secundan y a los políticos que les dan voz.
Es una ideología elitista que propone acabar con la democracia y sustituirla por un Estado-empresa dirigido por un CEO o director ejecutivo
Arnaud Miranda
Historiador

En su libro investiga el nacimiento de una corriente de pensamiento nacida en foros y blogs de internet a finales de los años 2000. ¿Cómo la resumiría en pocas palabras?
Es una constelación ideológica que nace tras la recomposición de las derechas estadounidenses a finales del año 2000 tras el fracaso del neoconservadurismo, la ideología predominante en los gobiernos Bush. Bush defendió intervenir en Irak y Afganistán en nombre de la democracia, los derechos humanos y todas estas cosas. Sin embargo, buena parte del ala radical del Partido Republicano no solamente se opuso a estas intervenciones, sino que de forma cada vez más explícita comenzó a rechazar la democracia. De este caldo de cultivo ideológico surgieron algunos pensadores autodidactas, muchos de ellos ingenieros de Silicon Valley, que dieron forma al pensamiento neorreaccionario.
En resumen…
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Resumiendo, es una ideología elitista que propone acabar con la democracia y sustituirla por un Estado-empresa dirigido por un CEO o director ejecutivo.
Tanto en Estados Unidos como en Europa la nueva y la vieja extrema derecha coinciden en rechazar a los políticos y en profesar una indisimulada admiración por el régimen chino o por países como Singapur. ¿Cuál es la alternativa a la democracia que plantean los neorreaccionarios?
Claramente es este modelo de Estado-empresa que describía anteriormente y que aspira a la deconstrucción de la democracia liberal. Los neorreaccionarios conciben al Estado como una empresa que da un servicio a sus clientes y cuyo objetivo es establecer un espacio de seguridad que permita la prosperidad económica. En este tipo de Estado, el consejero delegado tiene soberanía absoluta para decidir lo que le plazca en aras de la seguridad y de la iniciativa privada.
Es decir, una especie de dictadura ilustrada de carácter empresarial.
Sí
Por cierto, ¿qué admiran los neorreaccionarios de China y Singapur?
Son dos casos distintos. El modelo de Singapur es el que fascinó a los libertarianos de las décadas de 1970 y 1980, incluso mucho antes de surgir el pensamiento neorreaccionario. La fascinación por China es algo más ambigua e interesante. Buena parte de la alta administración estadounidense describe a China como un rival imperial que ha desarrollado un sistema político que favorece la innovación tecnológica mucho más que lo hace la democracia norteamericana. Esta misma admiración por China también existe en Europa. Los neorreaccionarios perciben a China, o al menos esa es la idea que Nick Land ha expresado en su blog, como un modelo de “aceleracionismo” tecnológico pero, sobre todo, como un país que ha efectuado una transición desde el comunismo, con toda su carga ideológica, hasta una especie de capitalismo de Estado que no pone trabas a la innovación tecnológica tal y como reclaman las grandes empresas tecnológicas.
Hay una relación histórica muy clara entre el fascismo y los nuevos reaccionarios. No son lo mismo, pero sí tienen referencias comunes
Arnaud Miranda
Historiador
Insiste en que no son lo mismo, pero…¿en qué se diferencian los neorreaccionarios del fascismo histórico?
Hay una relación histórica muy clara entre el fascismo y los nuevos reaccionarios. No son lo mismo, pero sí tienen referencias comunes. Un ejemplo: Curtis Yarvin (el padre y profeta del nuevo movimiento neorreaccionario NRx) defendió en diciembre de 2025 que deberíamos inspirarnos en los años 30 para acabar de una vez por todas con la democracia.
¿Qué consideración tiene la extrema derecha estadounidense de la inteligencia artificial en particular?
La extrema derecha americana está dividida en este asunto. En el libro intento explicar que en el trumpismo hay tres polos contrapuestos: el nacionalpopulismo, el posliberalismo y la facción más tech, que es favorable a la inteligencia artificial y a su desregulación. Para los nacionalpopulistas y los posliberalistas (que se nutren de muchísimos católicos) la IA es irreligiosa, es decir carece de un componente religioso, algo que para los creyentes representa un problema.
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Los blogueros que apoyan a Trump, Milei o Meloni propagan en internet que los grandes problemas del mundo son culpa de los últimos de la ‘fila’ (es decir, de los migrantes o de quienes cobran prestaciones sociales) y no de los ricos (esto es, de los multimillonarios que acaparan buena parte de la riqueza mundial o de las empresas tecnológicas que se niegan a pagar impuestos). La pregunta es: ¿por qué cada vez más gente que tradicionalmente se definía como progresista hace suyas estas ideas?
Porque los neorreaccionarios aseguran que tenemos un futuro por conquistar, que es muy positivo y extraordinariamente prometedor: que si llegaremos a Marte y luego a muchos otros planetas, que si conseguiremos inventos geniales, etc. Este discurso se contrapone al de quienes ven el futuro más negro. La idea de fondo es volver a un capitalismo desbocado que no tenga en cuenta ni a la ecología ni a ninguna de las preocupaciones éticas típicas de los progresistas. Por lo tanto, lo que lleva a algunos a escuchar a los neorreaccionarios es esta necesidad de tener un futuro motivador. En comparación, la izquierda promete poco.
¿Cómo es de importante la retórica nacionalpopulista?
En el primer mandato de Trump el nacionalpopulismo fue casi lo más importante, lo que le permitió tener una maquinaria electoral fantástica. Los neorreaccionarios reconocen que en algún momento hay que hacerse con el poder y lo que permite el nacionalpopulismo es precisamente eso. Es la vía hacia el cesarismo, es decir, hacia alguien que actúe como el César. El problema de los neorreaccionarios es que no tienen un plan ideológico estructurado para, un vez conquistado el poder, saber qué deben hacer. En el primer mandato de Trump hubo una cierta incertidumbre y los neorreaccionarios y los posliberalistas llegaron precisamente para compensar esta carencia.
Es una ideología que no podemos menospreciar, por muy ridículas que nos parezcan sus formas de expresión digital. Detrás hay gente muy cuerda
Arnaud Miranda
Historiador
Habla de una “contracultura” de derechas que ocupa hoy el lugar de la antigua new age californiana.
Antes de responder, quiero señalar que ahora empezamos a entender lo que ha hecho la extrema derecha en internet durante la década de 2010, tras haberla subestimado. La neorreacción se ha desarrollado durante muchos años en los márgenes de internet a cargo de varones blancos que normalmente utilizan seudónimos para comunicarse y que plantean una ruptura con la ecología, el feminismo y todos los valores de la izquierda. Los neorreaccionarios tienen un vocabulario propio que les permite reconocerse entre sí y también una ideología de la que se están apropiando algunos partidos políticos, pese a que hasta unos años este tipo de planteamientos eran my marginales.
¿Con qué han reemplazado los neorreaccionarios al sexo, las drogas y el rock and roll?
Con memes, ideología anti-woke y trolling. Su objetivo es convertir a sus adversarios políticos en un hazmerreír y ridiculizarlos tanto como se pueda.
Señala que la política exterior de Trump encaja en la ‘teoría del loco’ (fingirse impredecible para intimidar), pero advierte que quienes están detrás de estas ideas, los multimillonarios que las financian, están muy cuerdos. ¿Cómo casan ambas cosas?
Cuando aludo a la teoría del loco, vengo a referirme a que durante mucho tiempo hemos entendido mal al trumpismo, al haberlo confundido con la actitud personal de Donald Trump. La teoría del loco ya se teorizó con Richard Nixon. Es sumamente eficaz que alguien te tome por irracional y que cada una de tus acciones suponga una amenaza intrínseca. ¡Pero eso no significa que detrás no haya unos pensadores que apuestan por una política imperialista que no es necesario justificar con argumentos morales o éticos! Esta política vendría a ser lo que en algún momento de la historia se ha llamado “mercantilismo”. Si se tiene en cuenta esto, resulta mucho más fácil de entender la actitud de Trump en relación a Venezuela, a Groenlandia, incluso a Irán, aunque aquí el tema es algo más complejo.
Pensando en el futuro pero sin perder de vista la historia que tenemos atrás, ¿cuál cree que es la mejor manera de combatir estas ideas que tanto éxito tienen entre los jóvenes y los no tan jóvenes? ¿O es que no hay modo de combatir estas ideas?
Aquí tendríamos respuestas a diferentes niveles. Mi respuesta como historiador de las ideas políticas es examinar este tipo de lenguaje y apercibirse de que no se trata solo de propuestas y mensajes delirantes, sino de ideas y conceptos que comienzan progresivamente a imponerse en el espacio público de muchísimos países, y no únicamente en EE.UU. Un ejemplo que para mí es flagrante es el tema de la eficacia. La palabra “eficacia” parece neutra, pero no lo es, porque sirve para trasmitir que la democracia no es eficaz. El segundo nivel de respuesta que daría es que tendríamos que dar con la base común que permite a los demócratas entenderse, de cara a reforzar esos cimientos para que quienes son de derechas, pero también demócratas, no caigan en brazos de los neorreaccionarios. No hay que dejar de hablar de política y hacerlo únicamente de economía, como desean los neorreaccionarios.
Ya para acabar: tras escribir La ilustración oscura. Comprender el pensamiento neorreaccionario, ¿qué es lo que mejor ha comprendido?
He comprendido dos cosas. La primera es que estamos ante una nueva producción de ideología que no podemos menospreciar, por muy ridículas que nos parezcan las nuevas formas de expresión digital. La segunda cosa que he comprendido es a quién y a qué atacan las ideas neorreaccionarias pues van un paso más allá de destruir la democracia y pretenden eliminar también ese zócalo común de entendimiento que existe entre los demócratas, más allá de su ideología.
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