Lectura y familia
Por Gemma Lienas — Portada

Lectura y familia 30/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Los resultados del informe PISA en relación con la comprensión lectora de los niños y jóvenes españoles son preocupantes. Y lo son más a la luz de la evolución negativa que han sufrido en los últimos años. Vamos en caída libre.
Si uno sabe leer, pero no entiende lo que lee, es un analfabeto funcional, y tiene todos los números para fracasar en tareas que se nos presentan a diario: entender una carta de la administración, rellenar un cuestionario para un trámite, aprobar el examen teórico para el carnet de conducir… Y ya no digamos si debe distinguir entre una noticia fiable y un engaño, puesto que esto, además, exige criterio. Por supuesto, el analfabetismo funcional es un demérito para acceder a la mayoría de los trabajos.

La responsabilidad de tan malos resultados es de toda la tribu. De la familia, del profesorado, de la administración y de toda la sociedad en general.
Si usted forma parte del grupo familia, le pediré que conteste unas preguntas. ¿Compra algunos libros cada año? ¿Dedica diariamente un rato a la lectura? ¿Regala libros a su prole? ¿Les ayuda a construir una biblioteca personal? ¿Se presta con agrado a comprar la novela que el centro escolar le ha pedido a su hijo? Si sus respuestas han sido mayoritariamente no, usted es corresponsable de la debacle en comprensión lectora del alumnado.
¿Compra usted algunos libros cada año? ¿Dedica diariamente un rato a la lectura? ¿Regala libros a su prole?
Usted constituye un modelo educativo para su hijo. Leer cada día y tener libros en casa no es garantía de contagiar las ganas de leer, pero, desde luego, lo contrario asegura que el chaval no va a tener el menor interés en la lectura.
Si usted se enfada cuando le mandan comprar una novela juvenil, y prefiere alquilarla. O comprarla de segunda mano y revenderla a final de curso. O que se ocupe de ello el centro escolar, aunque eso signifique que el presupuesto de compra para la biblioteca se verá muy mermado por esos ejemplares de un mismo título que van a permanecer años en los estantes. Si hace esto, evidencia que usted considera el libro un objeto prescindible. Y transmite ese contravalor a sus críos.
Si usted está dispuesto a comprarles unas zapatillas deportivas caras o un maquillaje claramente innecesario antes que una novela que vale 10 euros, les está mostrando cuáles son sus prioridades.

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Gemma Lienas
Y, desde luego, ignora hasta qué punto una novela prescrita por el centro educativo puede despertar todo un mundo de emociones y de conexiones y generar un impulso lector que tal vez ya no cesará.
Se necesita la concurrencia de la familia para mejorar los resultados de PISA.
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