La Asturias minera e industrial que no muestran los influencers
Por Kelu Robles — eldiario.es – eldiario.es

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Ya lo dice Celimonde: “el norte como concepto”. Se refiere a ese norte que cada verano aparece en las publicaciones de las influencers de moda, enfundadas en botas Hunter y gabardinas muy British, y que obvia una cara importantísima de “el norte” (sic): la obrera, industrial y minera. La que se aleja de las bucólicas playas y se mete directamente en las entrañas de la tierra. El norte de Instagram es así: bucólico, verde, chic y sospechosamente limpio.
Estación del Vasco. Foto Alonso, ca.196?
Pero existe otro norte. Uno donde durante más de un siglo se trabajó a cientos de metros bajo tierra, donde las huelgas llegaron a paralizar valles enteros y donde el carbón convirtió estas montañas en uno de los grandes motores industriales de España. Para conocer un pedacito de él hay que detenerse en Mieres del Camín, donde el carbón alimentó fábricas, ferrocarriles y centrales eléctricas y atrajo a miles de trabajadores. El resultado es una colección extraordinaria de patrimonio industrial que todavía hoy aparece entre las montañas: pozos, castilletes, bocaminas, estaciones, viviendas obreras, escuelas, sanatorios y antiguos trazados ferroviarios convertidos en sendas verdes. Porque sí: la Asturias minera, obrera y sindical también puede ser un destino turístico. Y para comprobarlo, Kelu Robles se ha ido hasta Mieres, ha grabado sus sonidos sobre el terreno y se ha metido de lleno en su historia minera y obrera. Todo, por supuesto, con su habitual ración de cultura pop, frikismo y cachondeo, en un nuevo episodio de Kelugares. Suscríbete para que te llegue automáticamente el siguiente episodio en Spotify, Ivoox, Youtube.
La Plaza de Requejo: sidra y arquitectura minera
La Plaza de Requejo es uno de los centros sociales de Mieres y un buen punto de partida para conocer la ciudad. Está rodeada de antiguas viviendas con galerías acristaladas, una solución arquitectónica especialmente útil en un clima húmedo y en una ciudad marcada por la actividad industrial. En el centro se encuentra el Monumento al Escanciador.
Requexu y escultura “El Escanciador de Sidra”, obra de José Manuel Félix Magdalena
Aquí toca probar la sidra y aprender qué es un culín: la pequeña cantidad que se sirve y se bebe de inmediato después de escanciarla. Si no dominas la técnica, puedes pedir un isidrín, el dispositivo que facilita el servicio. Para comer, apunta TC28 Beber y Comer, en la calle Teodoro Cuesta, con una cocina que combina producto asturiano y propuestas contemporáneas, y Sidrería El Cascayu, donde probar tortos de maíz con picadillo y escalopines al Cabrales.
El valle de Turón: la huella de la minería
A pocos kilómetros de Mieres, el valle de Turón conserva uno de los conjuntos de patrimonio industrial minero más interesantes de Asturias. La antigua infraestructura ferroviaria se ha recuperado como vía verde y permite recorrer el valle entre antiguos pozos, instalaciones mineras y paisaje de montaña.
Entre los principales enclaves están el Pozu Espinos, el Pozu Fortuna, el Pozo San José y el Pozo Santa Bárbara, además de otros elementos vinculados al antiguo ferrocarril minero.
Senda Verde Valle de Turón
Pozo Santa Bárbara: memoria minera
El Pozo Santa Bárbara, en La Rebaldana, fue construido entre 1913 y 1920 y alcanzó más de 500 metros de profundidad. Funcionó hasta 1995 y conserva buena parte de sus instalaciones originales. En 2008 fue declarado Bien de Interés Cultural, convirtiéndose en uno de los grandes referentes del patrimonio minero asturiano.
Hoy sus instalaciones se han recuperado para la divulgación de la historia minera y del movimiento obrero, con espacios expositivos y recursos audiovisuales. Alrededor del pozo también se conservan edificios vinculados a la vida de los trabajadores, como el antiguo economato y las viviendas de ingenieros.
Pozu Santa Bárbara (La Rebaldana, Valle de Turón)
Reto Territorio Minero, conservar la memoria a través del deporte
El Reto Territorio Minero propone descubrir Mieres a golpe de bicicleta de montaña. Son dos rutas por los montes Llosorio y Polio, unos 70 kilómetros y 2.600 metros de desnivel que puedes completar tantas veces como quieras para mejorar tu tiempo. Una manera bastante sudorosa —pero también muy divertida— de conocer el paisaje de la antigua cuenca minera.
Bustiello: una colonia minera perfectamente planificada
A pocos kilómetros se encuentra Bustiello, construido por la Sociedad Hullera Española entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. El poblado reunía viviendas para trabajadores e ingenieros, iglesia, escuela, casino y sanatorio, siguiendo un modelo de organización social muy habitual en las grandes empresas industriales de la época.
Poblado Minero de Bustiello, en Mieres.
El conjunto, declarado Bien de Interés Cultural, es uno de los mejores ejemplos de paternalismo industrial en España: la empresa proporcionaba buena parte de los servicios necesarios para la vida cotidiana, pero también ejercía un importante control sobre la comunidad. La visita al Centro de Interpretación permite conocer la organización del poblado y las diferencias entre las viviendas de obreros e ingenieros.
Mieres y la Revolución de 1934
La historia minera de Mieres está estrechamente ligada al movimiento obrero. Las cuencas asturianas fueron uno de los principales escenarios de la Revolución de Octubre de 1934, cuando miles de mineros socialistas, comunistas y anarquistas se levantaron contra el Gobierno de la República y llegaron a controlar durante varios días buena parte de las cuencas.
Pozos, fábricas y cuarteles se convirtieron entonces en escenarios de la insurrección. Aquella tradición sindical y reivindicativa sigue formando parte de la identidad de las comarcas mineras asturianas.
Las mujeres y la mina
Las mujeres también formaron parte de la historia del carbón, aunque durante décadas tuvieron prohibido trabajar en el interior de las explotaciones. Muchas trabajaron en la selección y lavado del mineral y en otras tareas vinculadas a la industria.

Una de las figuras fundamentales fue Concepción Rodríguez Valencia, que consiguió una plaza de minera en HUNOSA en 1985 y tuvo que recurrir a los tribunales para poder acceder al interior de la mina. En 1992-93, el Tribunal Constitucional reconoció finalmente su derecho.
Bajar a una mina: Pozo Sotón
En la cercana cuenca del Nalón, el Pozo Sotón ofrece una de las experiencias de turismo industrial más singulares de Asturias: descender a una mina real acompañado por antiguos mineros y recorrer sus galerías a cientos de metros bajo tierra.
Interior del Pozo Sotón
La visita alcanza casi 600 metros de profundidad, una cifra que ayuda a imaginar la dimensión del descenso: la Torre Eiffel mide 330. Antes de entrar se realiza una formación de seguridad y cada visitante lleva un autorrescatador. Para quienes no quieran bajar, el complejo también conserva instalaciones exteriores y espacios dedicados a la historia de la minería y al papel de las mujeres.
Puedes ampliar información sobre visitas, rutas y actividades en la Oficina de Turismo de Mieres.
Fonte: eldiario.es – eldiario.es