Gary Oldman: “No me puedo escapar de Sirius Black y James Gordon”
Por Gabriel Lerman — Portada
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Entrevista
El ganador del Oscar habla de Jackson Lamb, el éxito de ‘Slow Horses’, sus personajes más icónicos y aquella vez que rechazó Eduardo Manostijeras porque no entendió el guion

Gary Oldman en los premios Emmy el pasado 14 de septiembre
MONICA SCHIPPER / AFP

Toronto
03/10/2026 07:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Cuando se sienta frente a una larga mesa del gran salón en el hotel St. Regis, uno de los mas lujosos de la ciudad, durante la última edición del Festival Internacional de Cine de Toronto, si uno no le viese la cara no podría imaginar que quien está allí es el ganador de un Oscar que ha sido nominado en otras dos ocasiones. Es que aún con una carrera espectacular que incluye un Globo de Oro, dos Bafta y cuatro candidaturas al Emmy, el hombre que fue Sirius Black, Lee Harvey Oswald, Sid Vicious, Winston Churchill y James Gordon en las películas de El caballero oscuro no ha perdido la humildad que le dio una crianza dura en el Londres de la posguerra.
A los 68 años, dueño de una fortuna estimada en 40 millones de euros y después de haber pasado la mitad de su vida en California, quien amó a Lesley Manville, Uma Thurman e Isabella Rosellini y ya va por su quinto matrimonio sabe cómo pasar desapercibido. Sin embargo, nadie puede discutir que la vida le sonríe a Gary Oldman. En el cine sus últimos trabajos han sido para Paolo Sorrentino y Christopher Nolan y es el absoluto protagonista de Slow Horses , la serie de Apple que acaba de estrenar su sexta temporada y ya tiene luz verde para filmar la octava.

¿Jackson Lamb es el personaje por el que los fans más le reconocen? Después de todo, hace seis temporadas que le interpreta…
No, la foto que me ponen todo el tiempo delante de la cara para que firme es la de Sirius Black (personaje de Harry Potter). Y la otra que me dan todo el tiempo es la de James Gordon. No me puedo escapar de ellos. Es como si la vida me pasara por delante, Sirius Black, Zorg, James Gordon… los sospechosos de siempre.
La nueva temporada permite a la audiencia entender a Lamb de una manera diferente. ¿Cómo es para usted mirarle también con otros ojos?
Para ser honesto, me gustaría haber sabido muchos de los detalles que se fueron conociendo a lo largo de los años en el inicio, porque a medida que Mick va escribiendo los libros, va revelando nuevos detalles, y no suele adelantar mucho. En su momento le pedí que me diera su mirada sobre Jackson y no me sirvió de mucho. Me dijo que si no estaba en el libro, es porque todavía no lo había pensado. Pero nunca le creí demasiado.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de interpretar un mismo personaje durante tanto tiempo?
Son solo ventajas. Lo que me llevo de esta experiencia es compartir tanto tiempo con el elenco y el equipo técnico. Hemos estado juntos desde el primer día. Nos llevamos todos muy bien. Hay mucha colaboración entre todos los que participamos. Los actores podemos hacer sugerencias, y conocemos muy bien a nuestros personajes porque hemos convivido con ellos durante seis años. Si un nuevo guionista tiene que escribir sobre uno de nosotros, tenemos la experiencia como para mirar el texto y decir que no nos suena como si lo hubiese dicho nuestro personaje, y pedir que se ajuste el diálogo. Algo que me encanta de Slow Horses es que cuando no estoy grabando, extraño a mucha gente. Y a medida que se acerca la fecha en que debo regresar al set, me entusiasma la idea de subirme al avión y volverles a ver. Por eso siento que esta serie solo me ha dado cosas buenas. No hay arrepentimientos ni quejas de llevar tanto tiempo haciéndola. Mientras Apple quiera seguir nosotros estaremos felices. Ya hemos filmado una parte de la séptima temporada. Y estoy seguro que Mick seguirá escribiendo los libros.
Hablando de arrepentimientos, ¿hubo algún personaje al que le dijo que no y que hoy se lamente de no haberlo hecho?
A decir verdad, el placer de ver una película no sería el mismo si yo hubiese actuado en ella. Creo que me ha ido muy bien y que me han tocado muy lindos personajes a lo largo de los años. Aunque es cierto que hubo algunos a los que le dije que no que han sido muy exitosos.

¿Cree que los hubiese interpretado de una manera diferente?
Probablemente. En mis inicios, cuando recién estaba metiéndome en el mundo del cine, tenía un agente y quería que me postulara para interpretar a Eduardo Manostijeras. No es que me lo hubiesen ofrecido. Lo cierto es que me consiguió una cita con Tim Burton y me mandaron el guion para que me preparara. Lo leí y no lo entendí. Recuerdo que decía “la cámara va mostrando una hilera de casas de muchos colores, luego se ve un castillo sobre una colina, y entonces vemos a una señora de Avon que busca clientes casa por casa. Llega al castillo, abre la puerta y ve a un jovencito con manos extrañas”. Le dije a mi agente que era mejor que yo no fuese a la cita, porque no le quería hacer perder el tiempo al director. Le expliqué que no era para mi, que no lo entendía. Pasa un tiempo y voy al cine. Comienza Eduardo Manostijeras . Aparecen las casas, el castillo en la colina, con la música y cinco minutos después de empezar, entendí todo. Vamos, Johnny Depp estuvo absolutamente fabuloso en ese papel. A veces hay cosas que se te escapan, por muchas razones.
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En el primer episodio de la sexta temporada de Slow Horses la lluvia es casi un personaje más. ¿Cuál es su relación hoy con la lluvia londinense después de tantos años viviendo en California?
Nací en Londres, por lo que es algo a lo que siempre he estado muy acostumbrado. Años atrás dirigí una película, Los golpes de la vida , en la que nuestro mayor problema era cuando no llovía. Si salía el sol, nos teníamos que meter adentro a rodar porque solo nos interesaba la lluvia o los días nublados. Pero así es como recuerdo mi infancia. Además vengo de una generación en la que todavía se usaba la calefacción a carbón. Para calentar la casa se sacaba una tapa de metal y se arrojaba el carbón por un agujero. Recuerdo que mi madre bajaba al sótano y subía con un balde lleno de carbón. En esa época conocí a Charles Dickens, que era un amigo muy cercano… hablando en serio, nunca olvidaré como mi madre encendía el fuego con el carbón. Recuerdo además el esmog que estaba en el aire cuando era un niño pequeño, por eso mis recuerdos son grises, de un cielo siempre nublado. Mis tres hijos nacieron en California, y les encanta ir a Inglaterra. Es más, disfrutan de los cielos nublados, y también de la lluvia.
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