El restaurante Pic Nic de Sitges, sentenciado al derribo, obligado a cerrar a finales de mes
Por Ramón Francàs Martorell — Portada
El restaurante Pic Nic de Sitges, sentenciado al derribo, obligado a cerrar a finales de mes
Ley de Costas
El establecimiento del paseo Marítim tendrá que cerrar tras 70 años de historia, siguiendo los pasos del Kansas y el Club de Mar

El grupo Matas Arnalot regenta el restaurante Pic Nic desde 1956
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Sitges
23/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Entre finales de 1955 y principios de 1956, Josep Maria Matas Barceló, padre de la tercera generación del grupo de restauración y hotelería M.A. de Sitges, llegó a un acuerdo para gestionar una antigua horchatería de los años 20 del siglo pasado. Su edificio fue proyectado y ampliado en 1944 por el arquitecto Manuel Valls Vergés, pero se cree que su autoría real se corresponde con la de un arquitecto Josep Antoni Coderch que no pudo firmar este proyecto. Se afirma desde la familia Matas Arnalot que Josep Maria Matas Barceló “se había enamorado de su situación frente al mar y de la entrada desde el paseo que recordaba un cierto aire ibicenco”. Y se añade que “sin lugar a duda tuvo una gran visión de futuro”.
El establecimiento, el de la antigua Horchatería Valenciana, cambió entonces de nombre por el de Pic Nic. Fue bautizado con el título de la película interpretada por William Holden y Kim Novak, “una rubia que se había convertido en el amor platónico de todos los hombres del universo”, según los Matas Arnalot. En ese Picnic de 1956, dirigida por Joshua Logan, muchas emociones encontradas salen a flote.

Ahora, tras el anuncio de la imposición del cierre del histórico local del paseo Marítim de Sitges por parte del Gobierno español, también salen a flote muchas emociones encontradas. Y es que, a finales de este mes se septiembre, y tras una larga batalla judicial, cerrará sus puertas un restaurante con bar musical que ha permanecido abierto durante los últimos 70 años.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en aplicación de la normativa de la Ley de Costas que impide el mantenimiento del equipamiento en dominio público marítimo-terrestre, ha ordenado su cierre y derribo. Seguirá los pasos del Kansas y del Club de Mar, también situados en primera línea de mar, que se han degradado tras su cierre pero que aún se mantienen en pie.
El cierre del Pic Nic no puede convertirse en una nueva decisión tomada unilateralmente desde un despacho de Madrid y de espaldas a Sitges”

Aurora Carbonell
Alcaldesa de Sitges
Joan Anton Matas, miembro de la familia propietaria del Grup Matas Arnalot, ha manifestado a La Vanguardia que “acatamos la decisión judicial pero no la compartimos”. Afirma que “como ciudadanos de Sitges no queremos ver al Pic Nic como un edificio cerrado y vandalizado”. De hecho, los Matas Arnalot solicitaron, sin éxito, que se les permitiera continuar a precario con la explotación del Pic Nic hasta que no se tome una decisión definitiva sobre su derribo. Joan Anton Matas quiere agradecer la ayuda que han encontrado en diversas administraciones, aunque lamenta, sin querer precisar, que “alguna hubiera podido hacer más”.

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Este restaurante ha tenido famosos clientes futbolísticos, desde Johan Cruyff a Bobby Robson, pasando por Carles Rexach o José Mourinho. Pero también han servido a políticos como Jordi Pujol, Pere Aragonès, Miquel Iceta, Marcelino Iglesias o Alberto Núñez Feijóo, a actores como Mira Sorvino, Paco Morán o Quentin Tarantino, a cantantes como Sara Montiel o Julio Iglesias… Su cierre comporta el despido de 40 trabajadores más una treintena de discontinuos. El grupo Matas Arnalot, temiéndose ya el peor desenlace, abrió el 27 de julio de 2023, justo delante del Pic Nic, el restaurante y bar Sofia by Picnic.

La alcaldesa de Sitges, Aurora Carbonell, afirma que “el cierre del Pic Nic no puede convertirse en una nueva decisión tomada unilateralmente desde un despacho de Madrid y de espaldas a Sitges”. Añade que “nuestra prioridad son los trabajadores, y pondremos a todo el Ayuntamiento a su servicio para acompañarlos y defender sus derechos”. Aurora Carbonell (ERC) también manifiesta que “a la vez, reivindicamos la soberanía municipal ya que la ciudadanía tiene derecho a decidir qué pasa en su municipio”. En ese sentido señala que “exigimos que Sitges participe en la definición del futuro de su litoral y que, mientras tanto, el Ayuntamiento pueda actuar temporalmente para ponerlo al servicio de Sitges”.
La líder de la oposición municipal (Junts per Sitges) y diputada en el Parlament de Catalunya, Mònica Gallardo, responsabiliza directamente del cierre del Pic Nic a la alcaldesa, a quien acusa de “inacción y mentiras constantes”. Asegura que su actitud “nos ha hecho llevar a la máxima degradación de la fachada marítima”.
Mònica Gallardo recuerda que hace un año, a través de una iniciativa de Junts, el Parlament aprobó una propuesta de resolución para la declaración de Bien Cultural de Interés Nacional al Kansas, el Club de Mar y el Pic Nin. Ello la lleva a asegurar que “si el gobierno de Salvador Illa tuviera interés en el litoral catalán, el Ministerio para la Transición Ecológica no sería la excusa ya que la catalogación preservaría su continuidad; pero el PSC y ERC miran hacia otro lado”.

Mònica Gallardo también señala que “aquí se hubiera tenido que negociar el deslinde, como han hecho muchos otros municipios de la costa”. E incluso remarca que “en el caso de Sitges aún es más flagrante el caso puesto que, a diferencia de otros lugares, los equipamientos no están en la playa”. Dice que el Pic Nic se encuentra entre la playa y el paseo marítimo, y que este argumento es el que han esgrimido los propietarios de este establecimiento para defenderse.
Por su parte, el presidente del Gremi d’Hosteleria de Sitges, Oskar Stöber, lamenta el cierre del Pic Nic. Es del parecer que “cualquier cierre no es una buena noticia, y menos el de un establecimiento histórico como este de Sitges”. Pese a ello, Stöber, que es consciente de la “controversia” que se ha vivido entorno a este caso, no deja de reconocer que “las normas hay que cumplirlas”.

Ramon Francàs
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