Por Màrius Carol Pañella — Portada

Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

El portero sin miedo al penalti

futuros imperfectos

27/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El alemán Jens Lehmann, que fue guardameta del Borussia, el Milan y el Arsenal, confesó que para ser portero de fútbol hay que tener un tornillo flojo. El argentino Diego Armando Maradona pensaba que los arqueros eran unos locos o directamente boludo   s (tontos). El escritor uruguayo Eduardo Galeano fabula en El fútbol a sol y sombra que el portero es un solitario condenado a mirar el partido de lejos, un aguafiestas incomprendido que viste distinto que el resto y cuyo fin es arruinar la alegría del gol. En cualquier caso, el guardameta es un deportista especial, pues es el último obstáculo del gol, que para los contrarios supone un momento de felicidad y para los propios resulta una tragedia.

   
    LV

Peter Handke, que fue premio Nobel en el 2019, les dedicó una novela corta, La soledad del portero ante el penalti , que narra la historia de Josef Bloch, un arquero que deja pasar el balón entre las piernas en una pena máxima y no soporta la angustia de ser el responsable de la derrota, lo que le lleva a abandonarlo todo, pero sobre todo a abandonarse a sí mismo. El relato es la historia de un personaje al que su error le aísla del mundo y le desconecta de la realidad. Una metáfora del instante que separa el éxito del fracaso.

Unai Simón es la antítesis del personaje angustiado y perdido de Peter Handke

Por eso me ha resultado sorprendente la entrevista a Unai Simón, portero del Athletic y de la selección española en Abc, donde afirma que añora jugar en los campos embarrados de cuando era niño, que no está en redes sociales porque quiere proteger su salud mental, que no le gusta que se le vincule al fútbol aunque sea su trabajo, que no le interesan los tatuajes y que lleva un Renault de hace ocho años. “Lo que los futbolistas vivimos es un mundo de fantasía”, declara, pues ve a su novia, que es médica, hacer guardias interminables y trabajar un montón de horas para ganar un sueldo que apenas le alcanza para llegar a fin de mes.

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Leyendo a Unai Simón, diría que es la antítesis del personaje de Handke. No solo porque es campeón del mundo después de que solo le metieran un gol en ocho partidos, sino porque es capaz de desidealizar el universo endiosado del futbol. Puede que los porteros sean gente rara, pero él resulta sabiamente raro.

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Fonte: Portada

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