El cambio ya ha llegado
Por Lluís Foix Carnicé — Portada

El cambio ya ha llegado 17/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Los revolucionarios cambios que han irrumpido en las sociedades democráticas no se han improvisado. Vienen de lejos y se han incubado en internet. La Ilustración condujo a la Revolución Francesa de 1789 y Los papeles federalistas de Hamilton, Madison y Jay consolidaron la Constitución de Estados Unidos.
La revolución digital cuya última derivada es la inteligencia artificial viene cociéndose intelectualmente desde finales del pasado siglo y no se encuentra originariamente en libros sino que se fabrica, muchas veces con seudónimos, en las entrañas accesibles globalmente en internet.

La Ilustración oscura, un ensayo documentado de Arnaud Miranda, profesor de Sciences Po, expone la radicalidad de Curtis Yarvin, el teórico más radical que se propone construir un contradiscurso para combatir la hegemonía democrática y progresista.
La idea de Yarvin no es conquistar la hegemonía cultural como proponía Gramsci sino cambiar la estructura misma del poder.
El ataque a los valores democráticos europeos viene tanto de dentro como de fuera
En principio, fueron ideas que circulaban en las periferias de internet hasta que penetraron en las élites tecnológicas como las de Peter Thiel, un multimillonario crítico con la democracia y preocupado por el estancamiento de Occidente ante los avances de China.
Una figura clave en la evolución del pensamiento ultraconservador es el vicepresidente J.D. Vance, que representa el nacionalismo económico y cultural de la nueva derecha republicana. Estas ideas han pasado del universo etéreo de los blogs al entorno político de Donald Trump.

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Lluís Foix
El trumpismo ha ganado muchos adeptos y ha recibido multimillonarias donaciones para cambiar la misma gestión democrática de la política. Elon Musk es uno de ellos. Sostienen, y Trump lo explicita con frecuencia, que la política es fuerza y dinero. Si hace falta se tejen alianzas con viejos enemigos y se distancia de los aliados.
A Rusia no se la critica desde la Casa Blanca. Tampoco desde los partidos de extrema derecha. A China se la teme porque es fuerte. Todas estas fuerzas convergen en debilitar la idea de una Europa social, abierta y respetuosa con el derecho. Si el cambio hacia la reacción se ha producido en Estados Unidos, puede alcanzar a una Europa perdida en su laberinto.
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