“Cada vez nos encontramos más pieles sensibilizadas por un exceso de cosmética”
Por Mayka J. de Aranoa — Portada
Noe Ferreño, especialista en cuidado facial: “Cada vez nos encontramos más pieles sensibilizadas por un exceso de cosmética”
Belleza
La limpieza, la hidratación y la protección solar son la base del cuidado facial, pero los pasos que añadimos deben responder a una necesidad concreta. La experta explica qué valorar antes de incorporar un cosmético y por qué conviene revisar la rutina cuando cambian las necesidades de la piel

Noe Ferreño, especialista en cuidado facial.
Cedida

17/10/2026 17:00 Síguenos en Google
Las dudas empiezan a menudo antes de abrir el envase. Sabemos qué promete mejorar un cosmético, pero no siempre tenemos claro si esa es la necesidad que conviene atender en nuestra piel. Podemos querer actuar sobre las manchas o las primeras arrugas mientras pasamos por alto una sensibilidad reciente o una falta de hidratación.
Para Noe Ferreño, experta en cuidado facial, esa valoración previa es la que debe orientar la elección de los productos: “Por eso nosotras damos tanta importancia al diagnóstico. Porque nos permite dejar de trabajar un poco por intuición y saber realmente qué necesita esa piel para poder crear una rutina personalizada”, explica.
Esto tampoco significa que haya que vaciar el neceser o reducir todos los cuidados a una fórmula idéntica. La especialista admite que algunas pieles necesitan una rutina más completa que otras. Su planteamiento obliga, más bien, a revisar qué estamos utilizando y con qué objetivo: un producto que incorporamos porque estaba de moda merece la misma valoración que cualquier otro, aunque acumule recomendaciones en redes sociales.

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Un sérum para las manchas, otro para las arrugas, un exfoliante para mejorar la textura y esa crema que tan bien le funciona a una amiga. Incorporar cosméticos puede resultar más fácil que reconocer cuáles necesitamos. Sobre todo cuando cada compra responde a una preocupación distinta, pero nadie ha valorado cómo encajan todos esos productos en una misma rutina. La tirantez, las rojeces o el picor pueden ser la señal de que toca revisarla.
Noe Ferreño, especialista en cuidado facial y propietaria de Noe Ferreño Beauty Concept, en A Coruña, observa este problema con frecuencia: “Cada vez nos encontramos más pieles sensibilizadas por un exceso de cosmética”. Una advertencia que cuestiona la costumbre de añadir pasos con la expectativa de conseguir mejores resultados.

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“A veces pensamos que cuantos más activos utilicemos, mejores resultados vamos a conseguir, y puede pasar justo lo contrario”, explica. Según la especialista, acumular exfoliantes, retinoides y otros productos muy activos puede acabar alterando la barrera cutánea. Es entonces cuando aparecen molestias como la descamación, el picor o incluso los brotes.
¿Cuántos productos necesita una rutina facial?
Ferreño evita dar una cifra que sirva para todo el mundo. Hay pieles que funcionan bien con cuatro productos y otras que necesitan cuidados más completos. Para ella, el punto de partida está en la limpieza, la hidratación y la protección solar. A partir de esa base se pueden incorporar tratamientos dirigidos a necesidades concretas, como las manchas, el acné o la deshidratación.
“Lo importante no es la cantidad, sino que cada producto tenga un porqué”, señala. Ese criterio también permite detectar cuándo una rutina se ha complicado sin aportar un beneficio claro: utilizar diez cosméticos sin saber qué función cumple cada uno es, a su juicio, motivo suficiente para revisarla.
Antes de comprar, propone hacerse una pregunta: “¿Qué quiero tratar realmente?”. La respuesta exige observar cómo está la piel en ese momento: si presenta sensibilidad, cómo se encuentra de hidratada, cuánto sebo produce o qué cambios aparecen en su textura. Elegir por tendencia o por recomendación de una amiga deja fuera esa valoración individual. “Su piel no es nuestra piel”, recuerda.
Combinar activos requiere algo más que una lista de incompatibilidades
Tampoco establece prohibiciones universales entre ingredientes. La concentración, la formulación y el estado de la piel condicionan la tolerancia a una combinación. Por eso, que dos activos puedan utilizarse dentro de una rutina no significa que cualquier persona deba empezar a aplicarlos juntos.
Como orientación, sitúa los antioxidantes, como la vitamina C, por la mañana, acompañados de protección solar, y los retinoides habitualmente por la noche. También menciona la niacinamida, el ácido hialurónico y los péptidos como ingredientes que pueden encajar en muchas rutinas, sin convertirlos por ello en pasos obligatorios.

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La precaución está en la acumulación de productos potencialmente irritantes. “No quiere decir que determinadas combinaciones estén siempre prohibidas, sino que hay que saber cómo introducirlas, en qué momento y, sobre todo, en qué piel”, puntualiza.
Cuándo conviene volver a lo básico
Si aparecen ardor, rojeces, descamación o una sensibilidad que antes no existía, la experta aconseja simplificar: “Volvería durante unos días a lo básico: una limpieza suave, hidratación reparadora y protección solar. Y después iría incorporando los activos poco a poco”.
Revisar la rutina también implica aceptar que un cosmético adecuado en un momento puede dejar de responder a las necesidades de la piel. En invierno, explica Noe Ferreño, esta puede pedir más nutrición o reparación; en verano suelen apetecer texturas ligeras y hay que prestar especial atención a la fotoprotección.
Pero el calendario no lo explica todo. La especialista concede incluso más importancia al estado de la piel que a la estación: el estrés, los cambios hormonales, los viajes, determinados tratamientos y el ambiente también influyen.
Una rutina personalizada necesita margen para esos ajustes. Antes de incorporar el siguiente producto, Ferreño propone cambiar el orden de la decisión: “Primero vemos qué necesita la piel y después elegimos los activos y los productos que realmente tienen sentido para ella”.
Productos que te pueden ir bien
PDRN Pink Gel Cleanser, de Medicube

Este limpiador de textura gelatinosa se transforma en espuma al contacto con el agua. Su fórmula combina PDRN y colágeno con ingredientes hidratantes como glicerina, ácido hialurónico y ceramidas. Incluye también LHA para aportar una acción exfoliante, un detalle que conviene tener en cuenta si ya se utilizan otros exfoliantes o retinoides. Según la marca, tiene un pH bajo y no contiene perfumes ni colorantes artificiales.
Natural Moisturizing Factors + HA, de The Ordinary

Esta crema combina factores de hidratación natural con ácido hialurónico en una textura que la marca describe como ligera y no grasa. Puede utilizarse por la mañana y por la noche. Encaja como hidratante de base cuando se busca cubrir esa necesidad sin recurrir necesariamente a un sérum adicional. Formato de 100 ml.
Oat-In Calming Gel Cream, de Purito Seoul

Una alternativa en textura gel para quienes prefieren hidratantes ligeras. Su fórmula incluye agua de semilla de avena y escualano, y está orientada al cuidado de la piel seca y sensible. Puede ocupar el lugar de la crema habitual, según las necesidades y la tolerancia de cada piel, sin tener que superponer ambas. Formato de 100 ml.
Madagascar Centella Ampoule, de SKIN1004

Un sérum con extracto de centella asiática que la firma formula para aportar confort a las pieles de aspecto sensible y ayudar a reducir la apariencia de las rojeces. Es una opción de tratamiento complementario, no un paso imprescindible por utilizar cosmética coreana. Su incorporación debe responder a una necesidad concreta. Formato de 100 ml.
Ultra-Light Invisible Sunscreen SPF50 PA++++, de COSRX

Un protector solar de textura ultraligera que ofrece protección frente a los rayos UVA y UVB. Según la marca, se absorbe rápidamente y no deja residuo blanco ni sensación pegajosa. Su fórmula incorpora agua de aloe vera y de hamamelis para aportar hidratación. Una opción para quienes buscan una fotoprotección diaria con un acabado ligero, fácil de integrar en su rutina facial.
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