Por Julià Guillamon — Portada

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Cuando era chico, en los años sesenta, en la Riera de Sant Miquel, número 49, entre la antigua fábrica Mañach (que producía cerrojos y sistemas de seguridad, Mañach fue el primer marchante de Picasso) y el bar Roure, había una tienda de decoración con piezas de hierro y de cobre de fantasía. Me lo ha recordado la exposición comisariada por Rossend Casanova y Gemma Rovirosa en el Museu del Disseny, Tècniques del ferro: del treball artesanal a la producció industrial , que contenía algunas piezas como las que se vendían en aquella tienda: siluetas de varilla de hierro, de la Virgen María, fabricadas en Barcelona por Forjados Vidal Diné, en los años cincuenta (hierro industrial curvado, aguzado, soldado y pintado) que en la exposición aparecían junto a un pez que parecía salido de Mon Oncle de Jacques Tati y de un bisonte. En los años cincuenta y sesenta la decoración rupestre estuvo muy de moda y no era raro encontrar bisontes y pinturas levantinas por las casas. El fotógrafo Toni Vidal tiene una fotografía fantástica del prehistoriador LluÍs Pericot en su estudio con un sofá cubierto con una colcha que luce un estampado de ciervos y señores con lanza que les persiguen. Qué gusto encontrar gente divertida por el mundo.

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Fonte: Portada

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