El Banco Mundial cree que no habrá trabajo para 800 millones de jóvenes en la próxima década
Por Jordi Joan Baños — Portada
El Banco Mundial cree que no habrá trabajo para 800 millones de jóvenes, “de aquí a 10 o 15 años”
Reunión Anual FMI-BM
Su presidente, Ajay Banga, apoya que las multinacionales pesen más en los planes de desarrollo

El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, en su discurso en el plenario de la reunión anual conjunta de su organismo y del FMI, este viernes en Bangkok
Patipat Janthong / Reuters

Jordi Joan Baños
Bangkok. Corresponsal
16/10/2026 08:58 Actualizado 16/10/2026 09:36 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, agitó este viernes en Bangkok el fantasma de 800 millones de jóvenes en todo el mundo los que no espera ningún puesto de trabajo. “En los próximos diez o quince años, 1.200 millones de personas accederán al mercado de trabajo, para las que solo habrá 400 millones de empleos”. El ejecutivo estadounidense hizo su predicción apocalíptica en el plenario de la reunión conjunta anual de su organismo y del Fondo Monetario Internacional.
Ajay Banga no explicó cómo ponerle remedio, más allá de una apuesta acrecentada por la creación de empleo. En esta línea, defendió que, en sus tres años al frente del BM, ha triplicado hasta 112.000 millones de dólares las aportaciones privadas a los proyectos del BM, cerca ya de las aportaciones públicas. Sus detractores critican que, al mismo tiempo, prácticamente se han triplicado los fondos de garantía emitidos, hasta los 25.000 millones de dólares, de manera que se privatizan los beneficios y se socializan eventuales pérdidas.
Su apuesta por la pequeña empresa contradice algunos de sus proyectos más emblemáticos, como Agriconnect, en que Google se mete en el bolsillo de los agricultores indios, orientando a través del teléfono móvil sus decisiones sobre fertilizantes, semillas, créditos, seguros o mercados. Amazon también acomete por su cuenta proyectos de la misma índole, en lo que algunos califican de neocolonialismo o neofeudalismo digital. Acusación de la que Banga se cree inmune, por su origen indio, por mucho que fuera el presidente ejecutivo de Mastercard durante una década, tras pasar por Citibank, Nestle y Pepsico, empresa con la que introdujo KFC y Pizza Hut en India.
En 2023, Banga fue el único candidato a dirigir el Banco Mundial, puesto tradicionalmente reservado para un estadounidense, del mismo modo que la gerencia del FMI está reservada a un europeo. Su nominación por parte de Joe Biden al frente del banco de desarrollo fue vista como una traición por parte de la internacional cooperante. Su perfil neoliberal se ha visto confirmado con su nominación, este mismo año, como uno de los siete miembros ejecutivos de la Junta de Paz de Donald Trump, en compañía del yerno de este, de Steve Witkoff o de Tony Blair.
En cuanto a las metas globales para 2030, Banga destacó el objetivo de llevar la electricidad a 300 millones de africanos o poner servicios médicos al alcance de otros 1.500 millones de individuos, además de promover herramientas digitales básicas para pequeños agricultores y “proveedores de servicios sanitarios y educativos”.
“Nuestro objetivo es que unos recursos que son escasos vayan todavía más lejos, ayudando a los países a crear empleos a gran escala”, afirmó Ajay Banga. Sin embargo, los detractores de su modelo público-privado alegan que los objetivos de rentabilidad económica son los que mandan, destinándose muchos más recursos a los países de renta media que a los de renta baja.
Su modelo supone además una apuesta decidida por la sanidad y la educación privadas en detrimento de la pública, que acrecienta la desigualdad en países donde a menudo el principal problema no es que haya demasiado Estado, sino que el estado todavía no ha llegado.
Aunque uno de los latiguillos de esta reunión anual es la práctica certeza de un “super El Niño” en los próximos meses, bajo Ajay Banga el Banco Mundial ha puesto en segundo o tercer plano la lucha contra el cambio climático, como ya hizo su predecesor. En junio pasado, el BM prorrogó de forma indefinida su actual aproximación al cambio climático, suprimiendo objetivos concretos y cuantificables.

No en vano, el modelo de Banco Mundial de Banga evita entrar en contradicción con las prioridades del actual inquilino de la Casa Blanca. Aunque su propia misión fundacional de “promover el desarrollo y eliminar la pobreza” quede diluida. Cabe recordar que Donald Trump eliminó la ayuda al desarrollo en su primer día de mandato, antes de abandonar docenas de organismos de la ONU y desmantelar su propia agencia de cooperación, USAID. Tanto en el BM como el FMI, EE.UU. es el único país con derecho de veto, con una cuota de alrededor del 16% (España, algo menos del 2%).
Pero la visión de este alto ejecutivo, sin experiencia previa como servidor público, es inflexible. “No se trata de recrear el modelo de desarrollo de la generación anterior. El futuro del desarrollo dependerá de nuestra capacidad de asociar financiación pública, inversión privada, filantropía y tecnología, según las necesidades de cada país”.
El acto, en el que intervino como anfitrión el primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, fue moderado por el gobernador del Banco Central de Paraguay, Carlos Carvallo, y contó también con un nuevo discurso de la directora gerente del FMI -y excomisaria europea- Kristalina Georgieva, que en el siguiente acto acompañó al presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Kevin Warsh, suplente del Secretario del Tesoro, Scott Bessent, que excusó su presencia en Bangkok.

En realidad, el propio FMI tenía motivos para regresar a Bangkok con los dedos cruzados, por los más y los menos de su intervención estelar en el país, tras la crisis asiática de 1997. A la misma hora del plenario, varias organizaciones contrarias a las políticas del FMI y el BM cumplieron su palabra de desfilar por las calles de Bangkok. Todavía más lejos de lo previsto, porque en los dos últimos días las autoridades tailandesas han acrecentado la burbuja alrededor del Centro de Convenciones Reina Sirikit, cerrando su estación de metro de 9 a 16 horas y suspendiendo el tráfico rodado en su avenida de dos kilómetros, en la que también se ubica la embajada de España.

Jordi Joan Baños
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bangkok
Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.
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