Dos trampas en una
Por Ignacio Martínez de Pisón — Portada

Dos trampas en una 15/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Desde hace más de diez años voto siempre por correo. Lo hago por si en el último momento me sale un compromiso para ese domingo y no puedo votar de forma presencial. Así pues, cuando el día de las elecciones la mayoría de la gente acude a depositar su voto en su colegio electoral, yo, que pocas veces dejo para hoy lo que pude hacer ayer, ya hace tiempo que cumplí con mis deberes de ciudadano. El problema es que a veces me puede la ansiedad. En las últimas autonómicas catalanas, las del 12 de mayo de 2024, acudí con tanta antelación a solicitar el voto que me entregaron el formulario de las elecciones vascas, previstas para el 21 de abril. ¡Los formularios de las elecciones catalanas todavía no estaban ni impresos! Sí, lo reconozco: soy un cagaprisas.
Cuento esto para ilustrar mi total confianza en el sistema electoral español, que algunos se empeñan en poner en entredicho. El inefable Santiago Abascal ha instado a los electores a evitar el voto por correo para impedir el pucherazo de Pedro Sánchez, al que denomina “el candidato de Marruecos”. La no menos inefable Isabel Díaz Ayuso, aprovechando que el Pisuerga pasa por Chamberí, ha pedido a la ciudadanía que “no se le ocurra votar por correo”.

Abascal y Ayuso hicieron estas declaraciones el lunes de la semana pasada, cuando no hacía ni una hora que se habían convocado las elecciones, y esa misma cantinela la han entonado después decenas de políticos de Vox y el PP. Las encuestas aseguran que buena parte de su electorado desconfía del servicio de Correos. Los datos, sin embargo, dicen que Abascal y Ayuso han convencido a poca gente: las solicitudes de voto por correo han subido un ocho por ciento con respecto a anteriores periodos electorales. Yo (que, por supuesto, hace días que fui a Correos a pedir el voto) ya no me siento tan solo: cada vez somos más los ansiosos y los cagaprisas.
Digan lo que digan Vox y el PP, el mecanismo del voto por vía postal no puede ser más seguro. Obligación de identificarse, sistema automatizado de clasificación, trazabilidad, custodia de las papeletas en cajas fuertes… La manipulación de un solo voto exigiría la acción coordinada de los más reputados profesionales del delito, al estilo de la banda de Ocean’s Eleven. No veo yo a George Clooney montando una operación de las suyas por tan poca cosa.
Acusar al rival político de hacer trampas son dos trampas en una: la trampa que tú cometes y la que de forma arbitraria atribuyes al otro. Pero supongo que Abascal y Ayuso lo ven más como un asunto de seguros y reaseguros: si al final el recuento de votos favorece a tu adversario, su victoria está deslegitimada de antemano y, si te favorece a ti, tiene mucho más mérito por haberla obtenido a pesar de las malas artes del contrario. La estrategia es clara: ya que todavía no están en condiciones de cambiar las reglas de juego, ¿por qué no empezar sacudiendo el tablero?
Digan lo que digan Vox y el PP, el mecanismo del voto por vía postal no puede ser más seguro
Que con esas reivindicaciones de una supuesta higiene democrática estén precisamente erosionando la calidad de nuestra democracia es algo que les trae al pairo, porque lo que menos les importa es la democracia. Se puede combatir la democracia hablando en nombre de la democracia y fingiendo defenderla: todos los autócratas lo hacen.
Lo peor de todo esto es que Abascal y Ayuso ni siquiera han inventado nada y se limitan a aplicar el manual de instrucciones de sus maestros. Eso que ellos van ahora diciendo por ahí ya lo dijo Donald Trump antes de ganar las presidenciales del 2016, y muy especialmente antes de perder las del 2020, lo que ayuda a entender el posterior asalto al Capitolio por parte de una multitud disfrazada de bisontes, Abrahams Lincoln y Tíos Sam. También lo hizo en Brasil Jair Bolsonaro, quien, mimético hasta en los menores detalles, quiso emular el golpismo de Trump instando a sus seguidores a tomar por la fuerza las principales instituciones de la República.

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Ignacio Martínez de Pisón
Y por aquí, por Europa, las cosas no son muy distintas. Los ultras alemanes de la AfD y los filonazis austriacos del FPÖ alimentan siempre que pueden las teorías conspirativas sobre supuestas manipulaciones del voto por correo… Supongo que en el resto de países de la UE habrá otros que estarán haciendo tres cuartos de lo mismo, porque, como sabemos, todo se pega menos lo guapo.
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