The Damned: “La música en directo debe contener peligro e incertidumbre, para la banda y para el público”

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Por Elena Cabrera — eldiario.es – Cultura

The Damned: “La música en directo debe contener peligro e incertidumbre, para la banda y para el público”

Dave Vanian con sus camisas de chorreras y el Captain Sensible con su boina y su camiseta a rayas celebran las bodas de oro de su banda con un disco y unos conciertos en los que se siguen divirtiendo como en 1976

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Las celebraciones al cumplir los 50 suelen ser gloriosas. The Damned, para muchos el mejor grupo del punk británico, están de jarana este año celebrando su medio siglo en la música.

Mientras el mundo se prepara para los grandes fastos de celebración en 2027 de los 50 años del punk, que The Damned se adelanten un año, quiere decir que fueron unos adelantados en su momento. No se encasillaron, y cuando unos venían, ellos ya volvían, saltando frenéticamente de un estilo a otro, sin hacer un disco igual a otro. Pronto ya no eran el mejor grupo punk, sino el mejor grupo gótico, el mejor grupo new wave o el mejor grupo psicodélico. Dave Vanian, Captain Sensible y su banda, siempre por delante.

Estas bodas de oro del grupo se festejan con múltiples conciertos, como los que tendrán lugar en Valencia, Barcelona y Madrid entre el 25 y el 27 de septiembre. Y con Not Like Everybody Else, un disco de versiones que es más bien un homenaje al fundador de la banda y guitarrista de The Lords Of The New Church Barry James, fallecido el año pasado.

En una entrevista con elDiario.es el también guitarrista y fundador de The Damned Raymond Burns, comúnmente conocido como Captain Sensible —por su falta de sensibilidad, cuenta la leyenda— recuerda a Barry James como una persona llena de ideas “radicales e innovadoras”. En 1975, la escena musical estaba dominada por el plomizo stadium rock, caracterizado por solos de batería de 20 minutos y canciones sobre duendes y magos de bandas como Yes, Genesis o Emerson, Lake & Palmer. “Esa música no me decía nada y sus letras me parecían un sinsentido. Yo buscaba algo que me sacudiera y me entusiasmara, pero no había nada parecido en ese momento”, recuerda el capitán. 

Barry James formaba parte de las alrededor de 25 personas que se inventaron el punk en Londres, y buscaban a otros a los que contagiar esa actitud agresiva e intransigente. “Afortunadamente, vio algo en mí y me metió en la banda”, recuerda el músico en una videollamada, que responde desde su casa en el Algarve de Portugal, donde tiene un estudio.

¿Qué cree que diría Brian James si escuchara el disco que le han dedicado?

Creo que le habría gustado la selección de temas y el hecho de que los grabáramos siguiendo el mismo proceso que en Damned Damned Damned, allá por 1976: todos juntos en una sala pequeña, viéndonos las caras entre el ruido y la adrenalina. Fue un método de trabajo muy tradicional, prácticamente en directo y con el mínimo de retoques posteriores. Improvisamos todo en cuestión de pocos días y el proyecto salió adelante con rapidez. No es una producción pulida ni perfecta; me gusta mantener la aspereza del rock and roll. Las producciones de estudio actuales suelen pecar de un exceso de perfección que mata la esencia.

¿Podría contarme la intrahistoria de cómo se pusieron de acuerdo para hacer la lista de versiones?

Sabíamos parte del repertorio porque eran canciones que a Brian le gustaban y solía tocar. Las demás las sugirió su mujer; eran temas que escuchaba en casa, principalmente de los años 60, los mismos que escuchaba de joven y que lo impulsaron a coger una guitarra por primera vez. Son composiciones oscuras y provocadoras. Por ejemplo, el tema de The Animals, When I Was Young, es profundamente melancólico, mientras que I’m Not Like Everybody Else, de The Kinks, retrata a alguien luchando contra sus demonios internos. Resultaban perfectas para que Dave las interpretara con su característico estilo oscuro y gótico.

Si no me equivoco, todas las canciones de Not Like Everybody Else pertenecen al periodo comprendido entre 1964 y 1973. Además, dos versiones muy importantes en la carrera de Damned como son Eloise es de 1968 y Alone Again Or de 1967. Parece haber un patrón claro. ¿Qué tiene de especial aquella música de entre mediados de los 60 y principios de los 70?

Fue una época mágica. Muchas de esas bandas —The Kinks, The Move, The Who, Small Faces, The Animals— eran casi grupos de garaje. Ninguno venía del conservatorio ni eran virtuosos, simplemente tocaban al máximo de sus capacidades con un sonido crudo y emocionante. A partir de 1973 la escena cambió. Las grandes bandas de estadio eran técnicamente impecables, pero para mí la emoción se había esfumado. Tuvimos la suerte de atrapar el final de esa época dorada en la que las discográficas aún te permitían entrar a un estudio y hacer el disco que quisieras. A veces entregábamos trabajos que no eran del todo de su agrado, pero siempre estuvimos en constante evolución. Habría sido aburrido repetir la fórmula de Damned Damned Damned durante 50 años. Cada álbum que lanzamos fue distinto al anterior: The Black Album, por ejemplo, suena como si fuera de un grupo completamente diferente. Así es como entiendo que debe progresar una banda, al estilo de la evolución que tuvieron The Beatles en su corta carrera. Algunos grupos de punk prefieren mantenerse estáticos, lo cual es respetable, pero a nosotros nos estimula buscar siempre algo nuevo.

Me parece que la definición de lo que representa The Damned varía mucho según el fan con el que hables.

Podríamos diseñar tres repertorios radicalmente distintos: uno gótico, uno punk y otro de psicodelia garajera. A veces nos resulta difícil prever qué prefiere escuchar el público. En ocasiones hemos repartido hojas de papel a la gente que hacía cola fuera del recinto para que escribieran su repertorio ideal. Luego leíamos las sugerencias en el camerino y nos encontrábamos con opciones de todo tipo. Resulta complejo condensar 50 años de trayectoria en hora y media, pero intentamos complacer a la mayoría el mayor tiempo posible, aun sabiendo que es imposible satisfacer a todos.

¿Qué consejo le daría a una banda joven que busque sonar potente, fuerte y con la textura propia de los discos de los 70?

Les sugeriría que, al grabar en el estudio, eviten el uso excesivo de compresión y de los plugins tan habituales hoy en día, los cuales, en mi opinión, hacen que la música resulte difícil de escuchar. Les aconsejaría acudir al estudio con discos de los 60 y 70, ponérselos al ingeniero y al productor, y pedirles un sonido de rock and roll honesto en lugar de una producción pulida y clínica. Para el directo, les diría que mantengan la frescura y no ensayen en exceso. Es preferible subir al escenario sin tener todo calculado ni coreografiado. El directo debe contener un elemento de peligro e incertidumbre, tanto para la banda como para el público. Esa era la esencia del punk: grupos que actuaban al día siguiente de formarse e improvisaban. A veces salía mal, pero otras resultaba mágico. Frank Zappa hacía algo similar. Con Rat Scabies en la batería nunca tocamos un tema como New Rose de la misma manera; siempre introduce variaciones para obligarme a estar atento en lugar de repetir lo mismo cada noche. Eso mantiene la frescura.

Esas guitarras que se ven detrás de usted, colgadas en la pared, ¿son suyas?, ¿qué tipo de guitarras son?

Suelo usar un bajo Fender Mustang y unas cinco guitarras, principalmente modelos Gibson SG, pero no los de gama alta. No me interesan las guitarras caras. Utilizo una Gibson SG Standard 60s Tribute, que es un modelo accesible. No tiene el acabado en laca brillante habitual, por lo que no está protegida contra los golpes. Cada vez que se golpea en la carretera o en el escenario, le queda una marca o una hendidura visible. Me gusta que la guitarra muestre ese desgaste y conserve un aspecto rudo. 

¿Cree que el paso de los años lo ha vuelto más sensible?

Con la edad el cuerpo empieza a enviar señales. La mente sigue siendo la misma, pero el físico te pide reducir el ritmo: no beber en exceso ni pasar noches enteras de fiesta. Antes podía estar tres o cuatro días seguidos despierto de marcha —solía coincidir con [el fallecido cantante de Motörhead] Lemmy, quien tampoco dormía mucho—, pero ahora los viajes resultan más agotadores. Sin embargo, los conciertos siguen siendo igual de estimulantes. En cuanto empiezas a tocar los primeros acordes de Neat Neat Neat, te vuelves a sentir joven.

¿Sigue siendo vegetariano y defensor de los derechos de los animales?

Sí, he participado en diversas campañas. Me parece lamentable el trato que reciben los animales en las explotaciones ganaderas industriales, donde muchos ni siquiera llegan a ver la luz del sol. Intento darle a mi perro la mejor vida posible como una pequeña forma de compensación hacia el mundo animal. Incluso en Portugal es habitual ver perros confinados en terrazas o jardines actuando únicamente como guardianes, lo cual no es forma de tratar a un animal.

Creó un partido político en 2006, ¿mantiene algún tipo de vinculación con la política hoy en día?

Con el tiempo te das cuenta de que, cuando los gobiernos cambian de signo en Gran Bretaña —y supongo que en otros lugares ocurre lo mismo—, las políticas de fondo permanecen bastante similares y la brecha social se mantiene. Tras desencantarme, creé mi propio partido político, el Blah! Party, basándome en la expresión “bla, bla, bla” para reflejar la desconfianza hacia el discurso político. La intención inicial era promover el voto nulo como protesta, pero cuando empecé a recibir apoyos reales me di cuenta de la responsabilidad que conllevaba. Pensé que la gente no debía confiar su voto a un guitarrista de punk al que le gustaba empinar el codo, al igual que tampoco debía confiar en los políticos profesionales. Al analizar el panorama político y percibir la falta de una democracia real, preferí dar un paso al lado. Ahora estoy completamente al margen de la política y centrado exclusivamente en tocar la guitarra.

¿Tiene alguna opinión sobre el nuevo primer ministro, Andy Burnham?

La misma mierda de siempre.

Fonte: eldiario.es – Cultura

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