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El desplome de la CDU 21/09/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Las elecciones celebradas ayer en Mecklemburgo-Antepomerania y en la ciudad estado de Berlín han confirmado el desplome de la Unión Cristiana Demócrata (CDU) del canciller alemán Friedrich Merz. El partido se ha despeñado en las urnas, hasta el punto de obtener sus peores resultados en una elección regional desde 1949 y previsiblemente perder el gobierno regional berlinés. Unos resultados que confirman la gravísima crisis que atraviesa. La CDU se ha convertido en un partido perdedor, mientras que la ultraderechista AfD ratifica su imparable ascenso.

En Berlín se ha impuesto por primera vez la izquierda de Die Linke con el 26% de los votos, seguida de la CDU, que con el 20% salvó los muebles, pero pierde la gobernación de la capital alemana, mientras que la ultraderecha de Alternativa para Alemania ha escalado hasta el 13,5%, doblando sus resultados. Por encima de ella han quedado Los Verdes, con el 15,5%, mientras que el SPD obtiene el 12%. El principal cambio no es solo la caída conservadora, sino también la nueva relación de fuerzas dentro de la izquierda: Die Linke pasaría a ocupar una posición claramente dominante, y su candidata, Elif Eralp, tiene todos los números para hacerse con el poder en coalición con socialdemócratas y verdes.

En Mecklemburgo-Antepomerania, el descalabro democristiano, como sucedió hace dos semanas en Sajonia-Anhalt, ha sido mayúsculo frente a la ultraderecha. La AfD ha ganado con el 38% de los votos, seguida de los socialdemócratas del SPD con el 36,5%, mientras que la CDU se desploma y no alcanza el 5% de los votos, quedando por primera vez en la historia fuera de un Parlamento regional. La candidata socialdemócrata y actual presidenta, Manuela Schwesig, podría mantenerse en el cargo con una alianza con Die Linke y Los Verdes.

Los democristianos pierden el poder en Berlín y sufren un descalabro en Mecklemburgo ante la AfD

Friedrich Merz calificó los resultados de Mecklemburgo-Antepomerania de “desastre”, pero insistió en asumir la responsabilidad –como presidente del partido y canciller del país, cargos de los que no piensa dimitir– de llevar a cabo las reformas previstas a escala federal, para las que pidió paciencia y que definió como “el remedio contra el veneno autoritario que penetra cada vez más profundamente en nuestra sociedad”. Lo cierto es que la CDU es hoy un partido impopular y perdedor en Alemania, al igual que lo es su líder, ya que solo el 14% de los alemanes considera que Merz es la persona idónea para el cargo de canciller. No solo cargan contra él los electores conservadores que le han dado la espalda sino también un sector crítico de su propia formación, que le considera culpable del actual descalabro. Hasta el punto de que ya ha habido especulaciones sobre su hipotética sustitución por Hendrik Wüst, presidente de Renania del Norte-Palatinado, quien sin embargo ha defendido que ahora no es momento de abrir una batalla interna.

La dirección nacional, en cualquier caso, ha tratado de cerrar la puerta a una crisis de liderazgo. Ocho presidentes regionales emitieron la semana pasada una declaración conjunta en apoyo de Merz. Y para atajar estas críticas, el canciller reunió ayer tarde al comité ejecutivo de la CDU precisamente para exigir el respaldo del partido a su persona y a su plan de reformas pactado con los socialdemócratas del SPD, con quienes gobierna.

Al canciller le pasa factura un verano abrasador en Alemania que destapó las enormes deficiencias en infraestructu- ras y servicios para luchar contra el calor, pero también su incapacidad para saber explicar a la ciudadanía y poner en marcha sus reformas (en pensiones, sanidad e impuestos), así como su falta de habilidad para sacar al país del estancamiento y relanzar la economía.

Merz habla de “desastre” en el land nororiental, pero descarta dimitir pese a las críticas a su gestión

Merz lleva casi un año y medio gobernando Alemania en coalición con los socialdemócratas, con quienes ha tenido varias disputas y enfrentamientos públicos en temas como la reintroducción del servicio militar obligatorio o las mencionadas reformas económicas y sociales. Se considera que ha perdido todos estos meses y no ha sabido dar al país el impulso que necesita. Los sectores críticos con Merz reclaman medidas inmediatas, mientras el Gobierno defiende un programa de reformas estructurales destinado a recuperar competitividad y crecimiento.

Las tres elecciones de este mes de septiembre han confirmado que la CDU está en caída libre, como ratifican las encuestas federales, que le otorgan el 18% de los votos, once puntos por debajo de la ultraderechista Alternativa para Alemania. Una situación que Merz no parece estar en condiciones de revertir, por lo que tanto su futuro como el de la histórica formación democristiana son más que inciertos.

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