Cápsulas de café: qué hay de mito y qué hay de realidad en su impacto ambiental
Por Autor Generico — Portada

Cápsulas de café: qué hay de mito y qué hay de realidad en su impacto ambiental
Investigaciones
Durante años, el café en cápsulas ha estado rodeado de ideas preconcebidas sobre su sostenibilidad. Recientes investigaciones ponen el foco en una realidad menos conocida: el mayor impacto de una taza no está en el residuo final, sino en fases previas del proceso.

La cápsula ha concentrado buena parte de la conversación sobre sostenibilidad en torno al café, pero no siempre con una visión completa
Nespresso
Alejandra Muñoz
17/09/2026 05:55 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Muchas veces la mirada se ha puesto casi exclusivamente en el envase. Es lógico: la cápsula es la parte más visible una vez terminado el consumo. Pero un estudio reciente sobre el análisis de ciclo de vida, realizado por Quantis según la norma ISO14040 y basado en el impacto de una cápsula de café Nespresso Original, plantea que, para entender la huella ambiental de una taza, hay que atender no solo al residuo final, sino al conjunto del proceso. Desde esa perspectiva, una taza preparada con un sistema de cápsulas Nespresso no implica un mayor impacto ambiental que otras formas tradicionales de preparar café.
El impacto de una taza de café empieza mucho antes del residuo final
El análisis del ciclo de vida permite medir el impacto ambiental de un producto desde su origen hasta su desecho. Aplicado al café, ese enfoque abarca desde el cultivo y transporte del café verde-el grano en crudo, antes de ser tostado-hasta la preparación doméstica y la gestión posterior de los residuos. La conclusión principal del estudio realizado por Quantis matiza una idea bastante extendida: más del 80% de las emisiones provienen del cultivo, transporte y preparación.
Según datos de la compañía, solo el 1% de las emisiones de una taza procede de la gestión de residuos, incluyendo tanto la cápsula como los posos del café. En cambio, las etapas con mayor peso son el cultivo y transporte del café verde, así como la preparación en casa. Es decir, el impacto ambiental no se concentra donde más se ve, sino en fases previas del proceso. Eso obliga a mirar más allá del residuo final y a tener en cuenta otros factores, como el origen de la materia prima, la logística o la energía y el agua que se emplean al preparar el café. Visto así, la sostenibilidad de una taza no depende únicamente de lo que ocurre al final, sino de la eficiencia de todo el sistema.

Cultivo, transporte y preparación: dónde se concentra el mayor impacto
Si se desglosa esa huella de carbono, el cultivo y transporte del café verde representan la parte más importante. Después aparece la preparación, una fase que incluye el uso de agua y energía al elaborar cada taza. Juntas concentran la mayor parte del impacto ambiental. Ese reparto ayuda a entender que la huella de una taza no depende solo del residuo final, sino también de cómo se emplean los recursos en cada etapa. La cantidad de agua utilizada, la energía necesaria para preparar la bebida o el ajuste entre el café empleado y la taza servida cobran así especial importancia.
Precisamente porque buena parte del impacto se concentra en esas etapas, Nespresso pone el acento en la capacidad de su sistema para dosificar con precisión el café, el agua y la energía que requiere cada taza. Esa lógica de consumo preciso es la que explica una parte relevante del resultado obtenido en su análisis comparativo frente a una cafetera superautomática.

Más allá del reciclaje: qué reduce realmente la huella de una taza
Uno de los datos más destacados que aporta Nespresso es que un café preparado con su sistema Nespresso Original presenta una huella de carbono un 24% menor que el producido con una cafetera superautomática, según un análisis de Quantis -firma especializada en sostenibilidad y evaluación ambiental auditado por expertos externos de EMPA, Topten International Services y EPFL. Esa diferencia está vinculada a la capacidad de su sistema para ajustar con precisión la cantidad de café, agua y energía que requiere cada preparación.
Según el análisis de ciclo de vida de Nespresso Original, una taza presenta una huella de carbono un 24% menor que la producida con una cafetera superautomática
El reciclaje sigue importando, aunque no sea el factor principal. Que la gestión de residuos represente una parte menor del impacto no significa que sea irrelevante. Al contrario: sigue siendo una fase necesaria dentro de una estrategia de circularidad. Por eso Nespresso impulsa desde hace más de 15 años iniciativas centradas en esta última etapa, promoviendo el reciclaje de sus cápsulas y facilitando tanto el tratamiento del aluminio como el compostaje de los posos de café.
En España, esa recogida se articula también a través de Circularcaps, el sistema colectivo de recogida y reciclaje de cápsulas de café usadas, con más de 9.000 puntos de recogida repartidos por todo el país. A ello se suma la colaboración con la Coalición para el Reciclaje del Aluminio y el Acero Ligero (COAALI), una iniciativa orientada a impulsar el reciclaje efectivo de productos pequeños de aluminio y acero. En ese marco, Valencia ya permite depositar las cápsulas en el contenedor amarillo, con la previsión de extender este modelo a otras ciudades de España.

La fase final del proceso sigue siendo importante, aunque no concentre el mayor peso de la huella ambiental. De ahí que Nespresso mantenga también el foco en el reciclaje y en la mejora de los sistemas de recogida. En definitiva, durante años hablar de café en cápsulas ha sido, en buena medida, hablar del envase. Pero el análisis del ciclo de vida que plantea Nespresso desplaza el foco y permite entender mejor dónde se concentra realmente el impacto de una taza.
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