Yoshihiro Suda y el arte de la naturaleza
Por Isaura Marcos — Portada
Yoshihiro Suda y el arte de la naturaleza
La Mirada del Lector
Las texturas de los troncos y cortezas ofrecen un universo infinito de patrones visuales y táctiles

Forma de flor en la textura de un tronco.
Isaura Marcos

Girona
20/09/2026 04:45 Síguenos en Google
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Contemplando la hilera de postes de troncos de madera en el campo de Vilobí d’Onyar, en uno de ellos observé esta forma tan bonita de textura de la madera, como si fuera la silueta de una flor, que capté en estas fotografías que os muestro. En este caso, el propio tronco es como un lienzo donde se ha ido creando esta obra de arte natural.
Está claro que la naturaleza es una de las mayores fuentes de inspiración artística, y las texturas de los troncos y cortezas ofrecen un universo infinito de patrones visuales y táctiles.
Los artistas utilizan pastas de relieve, estuco o técnicas de capas densas (impasto) en combinación con óleo o acrílico para recrear las grietas, nudos y rugosidades de la corteza viva de los árboles.
Además, el uso de materiales no convencionales como el mortero, moldes caseros, yeso, cuerda o pastas oxidantes permite recrear de manera tridimensional la morfología de la madera.
Una técnica consiste en aplicar tinta directamente sobre la sección transversal de un tronco cortado. Al presionar una tela o papel especial sobre la madera (similar al arte japonés Gyotaku pero adaptado a la botánica), los anillos de crecimiento y las imperfecciones se transfieren de forma exacta.
Pero, la experiencia con este tronco con forma de flor me ha recordado el espíritu artístico de Yoshihiro Suda, escultor contemporáneo japonés famoso por sus hiperrealistas tallas de madera que reproducen de forma exacta flores, plantas silvestres y maleza.
Su práctica bebe de la tradición del netsuke (pequeñas y precisas esculturas de madera del siglo XVII (periodo Edo) y de la herencia del minimalismo japonés.

Suda talla minuciosamente cada una de sus piezas utilizando exclusivamente madera de magnolio japonés (hoonoki), blanda. Es un material que ha escogida tanto por su docilidad botánica como por su carga simbólica evolutiva.
El escultor aplica pigmentos naturales y minerales directamente sobre la madera de hoonoki para recrear los sutiles matices cromáticos de los pétalos y las hojas vivas. Ensambla la escultura uniendo a veces más de un centenar de piezas individuales talladas por separado (tallos, espinas, etc).
Para Suda, la pieza botánica es solo el 50% de la obra; el otro 50% consiste en su intervención espacial. Sus flores no se exhiben de forma tradicional sobre peanas, sino que parecen nacer de una grieta en la pared, de un rincón en el suelo o brotan de un rodapié.

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