Por Daniel Fernández GutiérrezPortada

Daniel Fernández Gutiérrez

Daniel Fernández

Una ventana abierta 13/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. O si me toleran mi versión favorita, algo más retorcida, cuando Dios cierra una puerta, el diablo abre una ventana. En la Biblia, en Apocalipsis 3:7 y 3:8 está esa facultad divina de abrir la puerta sin que nadie la pueda cerrar. Dios guía los tiempos y siempre hay la esperanza de una nueva oportunidad, incluso si aparece en forma de tentación.

 
  Reduan / Efe

En Ceuta, en los últimos días de julio, se abrió la puerta de la frontera para evitar disparar contra la masa humana que violaba la integridad territorial de España (sic). Esa puerta luego se cerró, mucho me temo que por voluntad expresa de su majestad Mohamed VI. ¿Y qué ventana se ha abierto? Para el centro de poder de la monarquía alauita está claro, la ventana de oportunidad de reclamar con altavoz internacional la soberanía sobre Ceuta y Melilla y las plazas españolas en el norte de África.

¿Y para nosotros, los caballas y sus hermanos o primos peninsulares? Pues poca cosa, la verdad. Tal vez la ventana abierta de recordar que nuestra historia de lucha expresa y soterrada con Marruecos es ya lo suficientemente larga como para que se piensen en el Majzén si realmente quieren correr el riesgo de un enfrentamiento armado con España. Pero eso, digámoslo claro, es prácticamente un desvarío. Un imposible. Hay demasiados negocios e intereses y tratos y relaciones en común para pensar que un escenario belicista sería posible. ¿O tal vez sí?

Pese a la referencia bíblica inicial, no pretendo sonar apocalíptico. Entre otras cosas, porque más que probablemente desconocemos qué mensajes y qué compromisos ha habido a lo largo de este mes y medio entre el Gobierno español y el centro del poder marroquí, que no olvidemos que es una autocracia casi teocrática bajo apariencia débil de democracia.

Dicen ahora gentes de Ceuta que en su ciudad se han quedado los peores, los que dan miedo a la población y que una vez más, como en El Egido, los negros son tolerados mientras que los marroquíes provocan espanto. Lo dicho, demasiada mala sangre y peor historia detrás.

Al presidente, se diría que le han fallado sus reflejos políticos; y la oposición juega al desgaste

La mujazniyya no actuó para frenar la avalancha humana, pero inmediatamente, tras aquellos dos días de julio, se activó la gendarmería marroquí y no hubo ni más asaltos masivos ni se obstaculizó el regreso de muchos hacia Marruecos. Un episodio raro, desde luego. Guerra híbrida o no, deja un regusto amargo y una situación difícil de manejar. Hay expertos que defienden las llamadas devoluciones en caliente y hasta invocan sentencias del Tribunal de Estrasburgo que avalarían prácticas que parte del actual Gobierno de coalición rechaza.

En resumen, un problema que se está convirtiendo en el problema de este final de legislatura.

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Daniel Fernández

Al presidente del Gobierno español, por una vez, se diría que le han fallado sus reflejos políticos. Y la oposición juega a un desgaste que sale gratis. No necesitan proponer nada, les basta con denunciar y criticar. Y eso sin que me meta en el jardín de una magistrada de la Audiencia Nacional, la señora Tardón, que fue concejala del Partido Popular, para mayor muestra de imparcialidad.

La ventana de Overton es un concepto de la teoría política que recibe su nombre de las ideas de Joseph P. Overton y que viene a definir una actitud de los partidos políticos y sus líderes por la que tienden a expresar asertos y promesas que la mayoría de los votantes pueden aceptar. Algunas propuestas políticas son aceptables en un determinado momento y hay que procurar acertar con el tiempo adecuado. El matrimonio homosexual, por ejemplo. Si se hubiera propuesto en la década de los ochenta del pasado siglo, es probable que estuviera fuera de la ventana de oportunidad y que le hubiera costado una multitud de votos a un partido como el PSOE, si se hubiera empeñado en defenderlo. Sin embargo, ahora sería complicado revertir esa conquista social y resultaría extraño que el PP derogase lo que ya se reconoce como un derecho establecido.

La ventana de Overton se mueve conforme cambian el dibujo de la fachada y la actualidad. Y ahora, en este final de un tórrido verano, es cuando Sánchez debe saber si prefiere abrir la ventana o saltar a través de ella. Porque hay una ventana…

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