Una segunda vida para ‘la pajarera’, comer y brindar con vistas a plaza Catalunya
Por Lidia Bernaus Jové — Portada
Una segunda vida para ‘la pajarera’, comer y brindar con vistas a plaza Catalunya
‘Rooftop’
Más de un siglo después de que cerrara sus puertas el Gran Café del Siglo XIX, Bless hotel rescata su espíritu en pleno corazón de Barcelona

La terraza del Bless Hotel Barcelona recupera el nombre de la antigua cafetería llamada La Pajarera
L.Bernaus

Barcelona
19/10/2026 06:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La actual plaza Catalunya era, en el siglo XIX, poco más que un descampado situado a las afueras de la muralla medieval que rodeaba Barcelona. Todo empezó a cambiar a partir de 1854, cuando comenzaron a derribarse las murallas para permitir la expansión de la ciudad siguiendo el plan diseñado por Ildefons Cerdà. Sin embargo, la transformación de esta zona tomó otro camino.
Antes de que pudiera aplicarse allí el proyecto de modernización de Barcelona, empezaron a levantarse palacetes y establecimientos de ocio. Fue entonces cuando un avispado empresario, Arturo Vilaseca, vio una oportunidad. Compró a Manuel Gibert i Sans una parte del terreno de su jardín privado y decidió abrir allí una cafetería.
El 16 de mayo de 1888 abrió sus puertas el Gran Café del Siglo XIX, conocido popularmente como La Pajarera

Era el año de la Exposición Universal y Barcelona estaba llena de visitantes llegados de todas partes. El 16 de mayo de 1888 abrió sus puertas el Gran Café del Siglo XIX, conocido popularmente como la Pajarera. El curioso apodo, según se cuenta, hacía referencia a su aspecto de jaula y también a las patas de pájaro de las numerosas sillas que decoraban el establecimiento. El café tenía una característica planta circular, grandes cristaleras que dejaban entrar la luz del día y una enorme lámpara que ofrecía una iluminación perfecta durante la noche.
Además, contaba con un pequeño escenario donde se ofrecían conciertos a diario para acompañar las tertulias y las largas estancias de sus clientes. Y es que La Pajarera no tardó en convertirse en mucho más que una cafetería. Allí se encontraban escritores, políticos y artistas, desde Santiago Rusiñol hasta Santiago Ramón y Cajal o Francesc Cambó. Un auténtico hervidero de creatividad y de las ideas más atrevidas.

Pero aquello no duró demasiado. El Ayuntamiento decidió convertir la zona en un espacio público y, finalmente, la cafetería tuvo que cerrar. El último día de la Pajarera fue el 22 de enero de 1895, apenas siete años después de su inauguración.
La esquina entre plaza Catalunya y Passeig de Gràcia volvería a tener una nueva vida muy pronto. En 1897 se levantó allí un elegante establecimiento, el Gran Café-Restaurante Colón. También tuvo una existencia breve. En 1902, apenas cinco años después de su apertura, fue derribado para dar paso al primer Hotel Colón.

Desde entonces, este lugar ha vivido muchas vidas. Ha sido café, hotel, bastión en la guerra, banco y tienda. Ahora, recuperado y reconvertido, forma parte de Bless Collection Hotels.
Y como pequeño homenaje a todo lo que ocurrió aquí, el rooftop lleva precisamente el nombre de la Pajarera. Un espacio que busca recuperar algo de aquel espíritu barcelonés ligado al modernismo de las tertulias y las ideas.

Es un lugar pensado para acompañar los distintos momentos del día. Un café a media mañana, un aperitivo, una comida con vistas o un cóctel cuando empieza a caer la tarde. Cualquier momento parece una buena excusa. La propuesta gastronómica cuenta con una selección de platos de inspiración mediterránea e internacional pensados para compartir. Entre ellos aparecen la ensaladilla de salmón con mayonesa de eneldo y encurtidos, el tartar de atún rojo con ajoblanco de yuzu, el brioche de meloso con wakame y mayonesa de kimchi o el tiradito de corvina con salsa de fruta de la pasión.
El apartado dulce lleva el sello de Hofmann, que cuenta con un espacio propio en el lobby del hotel y traslada hasta el rooftop algunas de sus creaciones de autor más reconocibles, como sus postres: Pistacho, Poma Blanca o Dark Moon.
Así, La Pajarera ha vuelto a la vida un siglo después
Y para acompañar la tarde, la carta de coctelería reúne algunos clásicos y combinados frescos. Hay Paloma, con tequila, agave, lima y pomelo; St. Germain Spritz, elaborado con St. Germain, espumoso y soda; y Tommy’s, con tequila, agave y lima. También están el Mojito y el Negroni. .
Así, la Pajarera ha vuelto a la vida un siglo después.

Lidia Bernaus
Redactora
Redactora en el ‘Magazine’, especializada en viajes y estilo de vida
Mostrar comentarios
Fonte: Portada