Una nueva generación de influencers llega a Brasilia para predicar el evangelio bolsonarista

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Por Andy Robinson — Portada

Una nueva generación de influencers llega a Brasilia para predicar el evangelio bolsonarista

La extrema derecha en las elecciones  brasileñas 

Brasil es líder en el nuevo paradigma político que convierte a seguidores en votos e influencers en diputados 

Nikolas Ferreira y Lucas Pavanato 

Nikolas Ferreira y Lucas Pavanato 

AGENCIAS

Andy Robinson

Andy Robinson

SAO PAULO

17/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Para visitantes que se habían hecho con la idea, tras un paseo por Ipanema o Salvador de Bahia, de que los brasileños se caracterizan por ser dulces, suaves, amables y reacios a entrar en la polémica, la nueva diputada Eduarda Campopiano desafía a todo estereotipo.

Esta influencer de extrema derecha, nacida en São Paulo hace  23 años, tiene convicciones que pondrían los pelos de punta a todos los que defienden las conquistas sociales y culturales tanto en Brasil como  en el mundo.

Para Campopiano, que tiene  2,5 millones de seguidores en Instagram, las mujeres deberían ser las amas de casa, los indígenas son caníbales y los afrobrasileños se hacen la víctima. Parecen ideas muy extremas para una joven brasileira de la playa de São Paulo, pero Campopiano acaba de ser elegida con nada menos que 1,9 millones de votos.

Aún más chocante: la nueva parlamentaria es solo un ejemplo de una legión de nuevos diputados bolsonaristas veintiñeros, curtidos en el mundo crispado de las redes sociales brasileñas, que pronto llegarán al Congreso en Brasilia.  

El 76% de los nuevos diputados de entre 21 y 29 años elegidos el pasado domingo son de derechas o de extrema derecha, según el Instituto de Democracia en Xeque.

Campopiano —que lleva  tatuajes en ambos brazos, uno de un gatito, otro de la cruz del conquistador— busca guerra dondequiera que vaya. Para el millón de brasileños cuyos antepasados lucharon y fueron masacrados a lo largo de los siglos, este es su mensaje: “¡Gloria a Dios que colonizaron Brasil y catequizaron a los indígenas! Hacer sacrificios y comerse el brazo de tu hermanito no está bien”,  dijo en referencia al supuesto canibalismo.

Para quienes se preguntan si las secuelas de 300 años de esclavismo deberían ser compensadas con medidas como cuotas en la enseñanza superior, la diputada influencer responde: “Ningún negro aquí ha sido esclavizado, ningún blanco es esclavista”.

Para las mujeres que esperan la igualdad de trato: “¡Cualquier hombre debe tener derecho a girarse hacia mí y mandarme de vuelta a la cocina si así lo desea!”.

Para las 29 millones de brasileñas que son víctimas de abusos,  , el mensaje es:. “El feminicidio no existe. Ninguna mujer muere por ser mujer. ”.

El manoesfera, en cambio, recibe solidaridad y amor: “Un hombre que no sabe ser agresivo cuando hace falta no es un buen ejemplo de hombre ”.

Tal es la capacidad de esta joven influencer católica  de montar escándalos que, tres días después de ser elegida, ya era destinataria de dos denuncias en los juzgados; una de la diputada transexual Erika Hilton —otra influencer con más de cinco millones de seguidores en Instagram—, otra de la ministra de Indígenas Sônia Guajajara. Campopiano, por su parte, ha pleiteado en las últimas horas contra otra influencer a la que acusa de acoso sexual.

Por supuesto, todos estos miniescándalos aumentan la audiencia en redes que se traduce directamente en votos.

Eduarda Campoiano en un mitin bolsonarista
Eduarda Campoiano en un mitin bolsonarista Wikipedia

Campopiano es solo un ejemplo del nuevo perfil de diputado bolsonarista que llega al Parlamento a través de Instagram y TikTok. Los cinco otros diputados más votados en el enorme estado de São Paulo tienen entre 28 y 37 años, todos influencers con entre dos millones y cinco millones de seguidores. Mientras, políticos de larga experiencia en luchas sociales  como Marina da Silva, Simone Tebet o Gleisi Hoffmann perdieron sus escaños.

Los dos diputados más votados de todo Brasil el domingo día 4 son Nicolas Ferreira, de 30 años, y Lucas Pavanato, de 28 años, ambos influencers en redes.

Con  tres millones de votos cada uno, convirtieron en apoyo electoral a los  seguidores en Instagram (23 millones para Ferreira y 5,5 millones, Pavanato). Evangélicos, con un seguimiento masivo en las macroiglesias neopentecostales, representan la generación ultraconservadora que surgió hace más de una década con las grandes manifestaciones de la derecha contra Dilma Rousseff. 

Al igual que Eduarda Campoiano, Ferreira y Pavanato  son discípulos del excéntrico gurú de la extrema derecha brasileña,  ya difunto, Olavo Carvalho, que, afincado en Virginia, era amigo del rasputin trumpista Steve Bannon. Al igual que Campoiano, libran una guerra contra el wokismo, el marxismo cultural, el feminismo, la llamada “ideología de género”,  asi como las creencias afrobrasileñas como el candomblé  y su manifestación cultural en la samba y el carnaval. Defienden la familia tradicional,  el legado del colonialismo y  la incorporación de principios bíblicos a la enseñanza.  No hace falta añadir que todos son de tez blanca.

Ferreira, del estado de Minas Gerias, clave para las elecciones, ha sido un guerrero  del evangelio bolsonarista desde hace años. Cuando Lula comentó  hace dos semanas el derecho de jóvenes mujeres a ir al ginecólogo, Ferreira le acusó de estar transmitiendo mensajes subliminales a pederastas. 

Pavanato procede del más liberal Movimiento Brasil Libre. Pero, bajo la influencia de Ferreira, se convirtió al bolsonarismo. Defiende reducir la edad en la que los niños de favela que comenten delitos pueden ser condenados a la cárcel.

Brasil es líder en el nuevo paradigma que convierte a influencer en diputado y seguidor en votante, tal vez por la importancia de las redes sociales; las 29 horas que el brasileño medio pasa en redes sociales son el 60% por encima de la media mundial. Esto se suma al hecho de que  las elecciones en enormes estados como São Paulo permiten que un grupo ideológicamente homogéneo pero geográficamente difuso pueda organizarse en torno a un influencer y  mandarlo a Brasilia.

Los influencers-diputados “no conocen a mucha gente, pero mucha gente los conoce a ellos. No participan en movimientos sociales porque ellos mismos son el movimiento social (…) Tienen una percepción extraordinaria de por dónde soplan los vientos del poder emergente”, resume el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos. 

Al otro lado  del pasillo de la futurista sede del Congreso se encuentra la influencer diputada más joven de todas, Ana Elisa, afrobrasileña de 21 años, con tres millones de seguidores en Instagram. Ella es del Partido de los Trabajadores y, desde la derrota del pasado domingo, asesora a Lula, de 80 años,  sobre el uso de redes sociales. “Lo único que la izquierda perdió en la primera vuelta fueron las redes”, dijo. Dicho de otra manera, lo perdió casi todo.

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