Una hoz sobre la garganta para que no regresara: el entierro de una adolescente retrata el terror vampírico del siglo XVII

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Por Héctor Farréseldiario.es – eldiario.es

Una hoz sobre la garganta para que no regresara: el entierro de una adolescente retrata el terror vampírico del siglo XVII

Creencias funerarias – El equipo de Dariusz Poliński interpreta ambos objetos como recursos destinados a evitar que la fallecida saliera de su sepultura y pudiera perjudicar después a la comunidad

Hace siglos, el miedo a que los muertos regresaran de la tumba podía ser genuino hasta el punto de modificar un entierro ya terminado, y la sepultura de una joven en Pień, Polonia, conserva una muestra difícil de pasar por alto. A Zosia, fallecida entre los 17 y los 19 años, le colocaron primero un candado en el dedo gordo del pie izquierdo. Tiempo después, alguien abrió de nuevo la tumba y puso sobre su cuello una hoz dentada de 36 centímetros, con el filo orientado hacia la garganta. La tierra removida y la posición alterada de su brazo izquierdo indican que la hoz llegó después del funeral.

Cuatro años de investigación han permitido al equipo dirigido por Dariusz Poliński, arqueólogo de la Universidad Nicolás Copérnico de Toruń, reconstruir estas prácticas en un estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports. Los investigadores interpretan el candado y la hoz como medidas destinadas a impedir que Zosia abandonara la tumba y perjudicara a los vivos. Poliński señaló a Science News que la disposición de ambos objetos buscaba proteger a la comunidad de Zosia después de su muerte.

Las creencias polacas incluían varias clases de muertos temidos

La procedencia y la posición social de Zosia amplían el enigma porque los análisis apuntan a una joven criada en la región y de entorno acomodado. Las proporciones de estroncio y oxígeno de su esmalte dental coinciden con el área de Pień, mientras su ADN mitocondrial pertenece al linaje J1c2c1, poco frecuente entre poblaciones eslavas modernas y presente con mayor frecuencia en Escandinavia. Restos de un tocado elaborado con seda, plata pura e hilos de plata dorada llevan al equipo a plantear que pudo pertenecer a una familia rica, quizá noble. Su esqueleto tampoco presenta heridas mortales ni enfermedades que aclaren la causa del fallecimiento.

Los autores emplean la categoría antivampírica para describir antiguas precauciones funerarias

Los autores emplean la categoría antivampírica para describir antiguas precauciones funerarias

El término vampiro necesita cautela al aplicarse a una sepultura del siglo XVII, porque la imagen popular de colmillos, murciélagos y sangre llegó después. Los autores emplean “antivampírico” como una categoría amplia para rituales contra muertos temidos o seres demoníacos, entre ellos figuras del folclore polaco como la strzyga y el upiór. En aquella época podían despertar sospechas los forasteros, los herejes religiosos o los huérfanos, además de personas fallecidas por suicidio, ahogamiento, parto u otras circunstancias trágicas.

Las manchas verdosas localizadas dentro de la boca de Zosia y en huesos próximos al cuello apuntan a una tercera medida todavía sin identificar. El equipo detectó concentraciones elevadas de cobre alrededor del paladar, junto con trazas de manganeso y oro, compatible con algún objeto o sustancia introducidos tras la muerte en la boca o la nariz. Esa parte del ritual permanece sin resolver.

Oscar D. Nilsson reconstruyó el rostro de Zosia en 2024

Dos años antes de la publicación del nuevo estudio, el escultor y artista Oscar D. Nilsson presentó una reconstrucción facial tridimensional basada en medidas del cráneo y pistas óseas sobre la edad, el peso y la salud de Zosia. El modelo representa a una joven de ojos azules, cabello castaño claro y nariz ancha, y devuelve un rostro a unos restos conocidos durante años por las medidas tomadas contra su supuesto regreso. Nilsson comentó a Reuters en 2024 que las personas responsables del entierro hicieron cuanto pudieron para impedir que volviera de entre los muertos, mientras su trabajo buscaba devolverle una apariencia humana.

El escultor utilizó medidas craneales y características óseas para representar a una joven de ojos azules

El escultor utilizó medidas craneales y características óseas para representar a una joven de ojos azules

El cementerio de Pień amplía esa historia porque las excavaciones han documentado 101 tumbas posmedievales y más de una docena presentan rasgos considerados extraordinarios por los investigadores. Entre ellas figura la sepultura de un niño colocado boca abajo con un candado bajo el pie, además de esqueletos inmovilizados con piedras y otros enterramientos con hoces. El lugar no aparece en los registros escritos conservados y estaba apartado del pueblo, lejos de una iglesia o capilla conocida, una situación que ha llevado a plantear que pudo destinarse a personas pobres, desacreditadas o temidas por su comunidad. La causa exacta del temor hacia Zosia sigue sin conocerse, pero su tumba muestra hasta dónde podía llegar una comunidad decidida a impedir el regreso de una muerta.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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