Una Catalunya ingobernable
Por Editorial La Vanguardia — Portada

Una Catalunya ingobernable 04/10/2026 00:05 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Si Catalunya acudiera hoy a las urnas, el fulgurante ascenso de la ultraderecha y la notable caída del PSC la convertirían en un país sin mayorías suficientes, poco menos que ingobernable y abocado a la inestabilidad. Los socialistas seguirían consiguiendo el mayor porcentaje de voto (21,7%), pero Aliança Catalana (17,9%) los igualaría en número de escaños (30, lo que significa multiplicar por 15 los 2 que tiene ahora), mientras que Junts (10,8%) se hundiría, convertida en quinta fuerza y perdiendo la mitad de sus diputados, al pasar de 35 a 16.
Solo ERC (15%) avanzaría por la izquierda, subiendo de 20 a 23 escaños. Aunque mucho más avanzaría Vox (13,1%), saltando de 11 a 18 diputados y sumando pues con Aliança Catalana (AC) un total de 48 para la extrema derecha en el Parlament; es decir, más de un tercio de la Cámara catalana. Entre tanto, PP (8,6%), Comuns (4,4%) y la CUP (3,2%) perderían, respectivamente, cuatro diputados, dos y uno.
Hace menos de dos años y medio, las elecciones del 12 de mayo del 2024 trajeron un cambio de rumbo a la política catalana. Tras los años del procés y el fracaso del proyecto independentista, el PSC se convirtió por primera vez en fuerza principal, tanto en porcentaje de votos (28%) como en número de escaños (42). El independentismo perdió la mayoría de la que había gozado en la Cámara catalana desde el 2015. Y el socialista Salvador Illa logró reanimar el espíritu del tripartito con republicanos y comunes, con quienes suma una ajustada mayoría absoluta de 68 escaños.
La encuesta de Ipsos para ‘La Vanguardia’ prevé las caídas de Junts y PSC y el ascenso de los ultras
El panorama político que anuncia la encuesta de Ipsos para La Vanguardia prevé un nuevo terremoto en la Cámara catalana. Pero las causas son esta vez otras. Por una parte, cierto desencanto asociado a los cortos logros de Illa, que llegó al poder con una promesa de mejor gestión del país y ha topado con las dificultades que entraña la resolución de problemas largos años enquistados. El insatisfactorio rendimiento escolar y los conflictos y las huelgas del sector, también el déficit infraestructural que penaliza el sistema de transporte público, han seguido pasando factura a la fuerza gobernante y al president, cuya valoración ha caído nueve puntos en un año. Aunque los problemas que más preocupan a los catalanes son, según el sondeo, dos: la vivienda (32%) y la inmigración (20%).
Por otra parte, las causas del vuelco que anticipa la encuesta se enmarcan en una etapa de auge de las fuerzas reaccionarias en el mundo occidental. Alentadas por esta corriente internacional, y pese a su muy limitada experiencia de gobierno, formaciones como Vox o AC parecen atraer a amplios sectores del electorado, principalmente los más jóvenes, proponiendo políticas retrógradas e insensibles a algunos de los mayores desafíos a los que se enfrentan tanto nuestro país como todo el planeta.
Las expectativas de voto recogidas por la encuesta admiten otras líneas de análisis. Una de ella nos sugiere que los descensos de PSC y Junts, dos partidos que han sido centrales y se han alternado en el poder desde la recuperación de la Generalitat, así como el ascenso de los hasta ahora marginales, dibujan una escena catalana que evoca la española de la segunda mitad del pasado decenio, cuando Podemos y Ciudadanos amenazaron, respectivamente, la hegemonía del PSOE en la izquierda y la del PP en la derecha.
La dispersión del voto y la colisión del eje social y el nacional impiden la formación de mayorías
Otra línea de análisis nos señala que la superposición del eje nacional sobre el social, característica de los años del procés , produce ahora colisiones e hipótesis paradójicas. Por ejemplo, sería posible una mayoría conservadora de 75 escaños sumando los de AC, Junts, PP y Vox, pero estas son fuerzas insolubles dadas sus opuestas orientaciones nacionales. Numéricamente, sería también factible una mayoría independentista de 72 diputados, agregando los de AC, ERC, Junts y la CUP, pero este acuerdo parece políticamente inviable. Tampoco es posible, a la luz del sondeo, reeditar la actual mayoría de PSC, ERC y Comuns, a no ser que la reforzara Junts, algo difícil de imaginar dos días después de que dicho partido tumbara los decretos de la vivienda, propiciando un gran batacazo del PSOE y del Gobierno.
Las próximas elecciones catalanas se celebrarán, a más tardar, el 11 de junio del 2028, si no se decide adelantarlas. Hasta entonces pueden pasar muchas cosas y corregirse errores e insuficiencias. Pero la expectativa de voto es ahora mismo muy inquietante para los grandes partidos históricos o sus líderes y prefigura una Catalunya ingobernable.
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