Un enorme restaurante georgiano se instala en el antiguo Bulevard Rosa

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Por Cristina JolonchPortada

Un enorme restaurante georgiano se instala en el antiguo Bulevard Rosa

Barcelona

El Tbilisi Boulevard quiere ser una embajada cultural y culinaria del país

El interior del restaurante, de dos plantas y capacidad para 250 personas

El interior del restaurante, de dos plantas y capacidad para 250 personas

Ana Jiménez

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

Barcelona

18/09/2026 06:00 Actualizado 18/09/2026 06:34 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Desde hace meses, un cartel en la puerta adelantaba el futuro de la que, dicen, era la última licencia de restauración en el paseo de Gràcia: Tbilisi Boulevard. Un restaurante georgiano que abre este fin de semana y promete convertirse en una embajada gastronómica y cultural del país. Mientras rematan los últimos detalles del enorme local de dos plantas y en cocina ya preparan khubkalis y kachapuris, La Vanguardia ha podido asomarse a la nueva etapa de este lugar tan emblemático de la ciudad.

Estamos en parte de lo que fue el Bulevard Rosa, esa galería comercial que en los 80 desbordaba glamur. El place to be de la época, con casi un centenar de tiendas. Su cierre en el 2018 fue otra prueba de que la ciudad había cambiado y el paseo de Gràcia era ya un escaparate de lujo para el público internacional. Poco queda de aquel bulevar que debía su nombre al elegante Salón Rosa que le precedió, junto al cine Publi. La cúpula de cristal por donde se cuela la luz en el centro del restaurante y una escalera siguen en su sitio, como descubrirán los que se asomen al Tbilisi Boulevard y recuerden las galerías. Es más, lo de incluir boulevard en el nombre es un homenaje al pasado del 53 del paseo de Gràcia.

Incluir ‘boulevard’ en el nombre es un homenaje a la historia del número 53 del paseo de Gràcia

Al lado, el Bulevard dels Antiquaris también recurre a esa idea. Y hasta hace poco, aquí mismo estaba el restaurante Boulevard. Pero la referencia histórica no suele ser suficiente para reconciliar a los barceloneses con un lugar que recuerda una ciudad que ya no está. Tampoco ayuda el museo White Rabbit con el que, en el 2024, la familia Vives pretendía recuperar el Bulevard Rosa y que muchos ven como una atracción para turistas. No es esta una plaza sencilla. Lo sabe Sergio Rodríguez, que dirige la apertura del restaurante y ya se ocupó de poner en marcha Nubar y el citado Boulevard, los dos proyectos del grupo Costa Este que estuvieron antes aquí. Ahora, en la entrada, enmarcada por la zapatería Dr. Martens, el rótulo habla de un “georgian gastroconcept”. Suena regular, pero es su forma de decir que quieren ser más que otro restaurante georgiano que se sume a los ocho que ya hay.

El cartel que anuncia el establecimiento, con acceso por el mismo paseo de Gràcia 
El cartel que anuncia el establecimiento, con acceso por el mismo paseo de Gràcia  Ana Jiménez / Propias

Aquí, la cultura y los vinos del país –Georgia lleva 8.000 años haciendo vino– son también pilares del proyecto. En la planta superior, una gran sala dividida en varias zonas y con un escenario central donde habrá bailes y actuaciones de músicos georgianos. Salir a comer o cenar en la cultura del país tiene un punto de fiesta. Abajo, en la cocina abierta, cazuelas para los guisos, brasa y una gran olla de vapor para los khubkalis, unos deliciosos bollitos rellenos de carne y caldo. Es una de las estrellas de una carta larga, con casi 70 platos. Muchos menos de lo que querían al principio, señalan. A Rodríguez le ha tocado aterrizar el proyecto de tres empresarios georgianos instalados desde hace mucho en Barcelona y dedicados a la construcción, la importación de productos españoles al país y la hostelería, con cuatro restaurantes en Georgia.

En este, el primero que abren aquí, caben 250 personas entre el salón superior, los privados y la coctelería de la planta baja, con acceso propio desde el paseo de Gràcia. Salta a la vista que hay una gran inversión detrás, pero también cierto carácter familiar. Shorena Sanikidze, al cargo de la sala, habla con contagioso entusiasmo de platos y vinos. Y volvemos a pensar en esa idea de embajada gastronómica al ver al cónsul de Georgia visitar las obras. Hay más de 20.000 georgianos en Catalunya, casi la mitad en Barcelona, y está claro que serán los primeros clientes. Llegar a los turistas y, sobre todo, a los locales será el reto.

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

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Periodista barcelonesa, trabaja en La Vanguardia desde 1989, donde escribe sobre gastronomía y dirige el canal Comer en la web de este diario. Ha impulsado, junto a Fundación Raíces, el proyecto social Cocina Cociencia, dedicado a la inmersión social y laboral de jóvenes en riesgo de exclusión a través de la restauración.

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