Si Colau no llega a final de mes es que…
Por Susana Quadrado Mercadal — Portada

Si Colau no llega a final de mes es que… 03/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Ingenua de mí, pensé que el caso de Maricarmen era, simplemente, una injusticia intolerable en una sociedad que presume de derechos, principios y Constitución. Que ante una mujer de 87 años expulsada de su casa solo había una cosa decente que hacer: defenderla.
Pero no vi venir la tramoya.
Porque detrás de aquella historia había toda una compañía de teatro. En pocas horas, campamento en la Puerta del Sol. Después, Yolanda Díaz llamando a movilizarse en la calle contra las políticas del Gobierno del que es vicepresidenta. Cinismo absoluto. Más tarde, qué oportuna, Ada Colau reapareciendo otra vez en su papel de indignada oficial de la clase trabajadora.

Se entiende que Colau quiera volver a la política, donde los sueldos permiten llegar a fin de mes. Lo que no se comprende es cómo ha acabado así: teniendo que compartir piso con un familiar y contándolo en la tele como si fuera una exconcursante de La isla de las tentaciones. Digo yo que, si una exalcaldesa no puede pagar el alquiler, no se deberá solo a lo mal que está el mercado.
La exalcaldesa reaparece, con el ciclón Maricarmen, como la indignada oficial de la clase trabajadora
Tiene tela, además, que sea Colau, quien tenía que mitigar desde la cosa pública el drama de la vivienda, la que diga ahora que no le alcanzan sus ingresos para una vida digna, tres años después de haber dejado la alcaldía de Barcelona. Que le pregunte a su amiga Irene Montero, a ver cómo puede montárselo mejor.
Luego está Podemos, otros y otras que tal. Buenos intérpretes, también. Hasta hace cuatro días, los de Pablo Iglesias parecían condenados a desaparecer del arco parlamentario, según las encuestas. Y hete aquí que ahora recuperan micros y espacio -no sabemos aún si Frente Amplio o no- a cuenta de Maricarmen. El tan añorado 15-M no resolvió el problema de la vivienda. Veremos en qué acaba el nuevo, en el que también hay, seguro, jóvenes de buena fe ajenos a tanto populismo.
Lee también

El Madrid de los nuevos cayetanos
Susana Quadrado

El fraude de la universidad
Susana Quadrado
Siempre atento, el Gobierno lanza a la jauría del Congreso un par de decretos hechos a toda prisa para llegar a la foto antes de que caiga el telón. Nadie habla ya de Ceuta, ni siquiera el PP. De Maricarmen al adelanto electoral. Pedro Sánchez, en esto, tiene oficio. Lo ha demostrado durante ocho años. Sabe nadar en aguas turbias y convertir cualquier crisis en una oportunidad política. Aunque la realidad es tozuda: los precios de venta y alquiler han subido un 80% desde el 2015, más que las rentas y los salarios, y el triple que la inflación. España tiene un parque de vivienda social muy pequeño, de 318.000 pisos. Es decir, solo un 1,3% del total. Sin seguridad jurídica, los propietarios no alquilarán.
Todo digno de un sainete, si no fuera porque estamos hablando del presente (y el porvenir) de millones de personas.
Me pregunto si queda algún lugar donde se pueda vivir sin tener que elegir bando. Un sitio donde no se convierta cada desgracia en una trinchera política.

Susana Quadrado
Periodista. Redactora jefa en Sociedad. Antes, en Política, Cultura y Vivir. Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Colaboradora en RAC1. Premio Pedro Vega de Periodismo (2025)
Mostrar comentarios
Fonte: Portada