Seis rutas cerca de Barcelona para caminar entre los colores del otoño
Por Carles Rusiñol — Portada
Seis rutas cerca de Barcelona para caminar entre los colores del otoño
Escapadas
Del hayedo de Santa Fe del Montseny a las paredes de Montserrat, seis itinerarios permiten aprovechar las próximas semanas para recorrer algunos de los paisajes que más cambian con la llegada del otoño.

Los colores del otoño cubren los bosques de la sierra de Queralt, en el Berguedà.
Jordi Llort Cela
Carles Rusiñol
06/10/2026 06:30 Síguenos en Google
No hace falta ir al Pirineo para caminar entre los colores del otoño. A menos de dos horas de Barcelona, bosques, montañas y espacios naturales empiezan durante estas semanas una transformación que en algunos lugares alcanza su mejor momento durante un periodo relativamente corto.
El hayedo de Santa Fe del Montseny es probablemente el ejemplo más conocido, pero no el único. El Berguedà, el Moianès, el Anoia, el Alt Penedès y Montserrat ofrecen escenarios muy diferentes para aprovechar octubre y noviembre caminando.
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Hay opciones para distintos niveles. Desde paseos que pueden completarse en menos de dos horas hasta recorridos de 11 o 14 kilómetros para dedicarles buena parte de la jornada. Estas son seis rutas para seguir el cambio de estación sin alejarse demasiado de Barcelona.
El otoño entra en el Montseny

Pocos lugares muestran el cambio de estación de una forma tan evidente como Santa Fe del Montseny. Sus bosques caducifolios convierten esta zona del parque natural en uno de los destinos habituales de las escapadas otoñales desde Barcelona.
La ruta del Empedrat de Morou parte del entorno de Can Casades y se interna entre castaños y hayedos antes de alcanzar esta formación rocosa, un mirador natural sobre el valle de Santa Fe, el Turó de l’Home y Les Agudes.
El camino vuelve después al bosque y pasa junto al pantano de Santa Fe antes de regresar al punto de partida. Es una circular de 5,8 kilómetros y unas dos horas de marcha, aunque en estas fechas merece la pena recorrerla sin demasiada prisa.
Hojas cubriendo los senderos, hayas cambiando de color y algunas de las cumbres más conocidas del Montseny como telón de fondo explican por qué esta sigue siendo una de las excursiones más buscadas cuando llega esta época del año.
La Fou de Tous, un bosque donde no se espera

A poco más de una hora de Barcelona, Sant Martí de Tous, en el Anoia, esconde un paisaje bastante distinto. En un territorio dominado por campos de secano aparece la Fou, un pequeño desfiladero donde el agua ha creado un ambiente mucho más húmedo y frondoso.
Desde el mirador, un sendero desciende hasta los pies del salto de agua y continúa por el interior del desfiladero. En el recorrido aparecen la Cova del Diable, donde la tradición sitúa un antiguo escondite de bandoleros, y la Font de la Fou, una curiosa fuente en la que el agua brota por la boca de una figura con forma de zorro.
La excursión se puede adaptar al tiempo disponible. Desde Sant Martí de Tous hay que contar unos ocho kilómetros, mientras que acercándose hasta el mirador el recorrido puede reducirse a alrededor de un kilómetro y menos de una hora. Es probablemente la menos conocida de estas seis propuestas y una buena opción para una salida corta.
Queralt, un balcón sobre el Berguedà

La montaña gana altura al llegar a Berga. Por encima de la ciudad, el santuario de Santa Maria de Queralt es el punto de partida de un recorrido corto que alterna bosque con amplias vistas sobre el Berguedà.
Desde el balcón de la Garreta, en jornadas despejadas, la mirada alcanza Montserrat, la Mola y el Montseny. El camino continúa hacia el mirador de les Guilles y entra después en el bosque en dirección a la capilla de Sant Joan.
Este tramo concentra buena parte del ambiente otoñal de la excursión. El sendero continúa por la Font del Bou y regresa al santuario tras poco más de una hora de marcha, una distancia que permite completar la salida con una visita a Berga o al entorno de Queralt.
El lugar tiene además otra dimensión excursionista: Queralt es el punto de partida del Camí dels Bons Homes (GR 107), la histórica ruta transpirenaica que sigue hacia el norte los caminos vinculados al exilio de los cátaros.
El otoño también se refleja en el pantano de Foix

No todos los colores de estas semanas están en la montaña. En el Alt Penedès, el entorno del pantano de Foix cambia el bosque de altura por el agua y la vegetación de ribera.
El itinerario desde la Font d’Horta suma unos cuatro kilómetros y 140 metros de desnivel. La primera parte discurre entre pinares, pero el paisaje cambia al acercarse al agua, donde aparecen fresnos, álamos y alisos que aportan buena parte de los tonos de estas fechas.
El pantano es además uno de los principales espacios húmedos de la comarca y sirve de refugio y zona de alimentación para numerosas aves. Con menos de dos horas de marcha y un desnivel moderado, es una de las rutas más asequibles de la selección.
Catorce kilómetros por los bosques del Moianès

Quienes busquen una excursión algo más larga pueden dirigirse al Moianès. Una circular de 14 kilómetros une Castellterçol y Sant Quirze Safaja atravesando bosques donde se alternan pinos, encinas y robles. La dificultad está considerada baja-media, aunque la distancia aconseja tener cierta costumbre de caminar.
Buena parte del trazado sigue las marcas del GR 177. Poco después de salir aparece el castillo de Sant Miquel, también conocido como Castell de Terçol y declarado Bien Cultural de Interés Nacional. El camino asciende después por el coll de Rosanes hasta Sant Julià d’Uixols, una iglesia románica situada en uno de los puntos altos del recorrido.
Desde allí continúa por los collets de Matafaluga y de les Termes hasta Sant Quirze Safaja. El regreso pasa por las fuentes de l’Arç y Sant Antoni, esta última protegida por grandes árboles y especialmente atractiva cuando avanza el otoño.
En total son 14 kilómetros, unos 360 metros de desnivel y alrededor de 3 horas y 40 minutos de marcha. Aquí ya no hablamos de un paseo corto, sino de una ruta para dedicarle buena parte de la mañana y adentrarse en los bosques del interior de Barcelona.
Entrar en Montserrat caminando desde Collbató

La última propuesta es también la más montañera. En lugar de llegar directamente al monasterio, Montserrat se puede alcanzar desde Collbató siguiendo los antiguos caminos que ascienden por la vertiente sur del macizo.
El itinerario comienza junto a las Coves del Salnitre y gana altura hacia el serrat de les Garrigoses. Más adelante aparecen las zetas de les Girades, uno de los sectores más exigentes del recorrido, antes de alcanzar la Santa Cova y afrontar el tramo final hasta el monasterio.
Son unos 11 kilómetros y alrededor de 600 metros de desnivel, con aproximadamente cuatro horas de marcha sin contar las paradas. Aquí el paisaje es muy diferente al del Montseny: encinas y robles se mezclan con las paredes y agujas de conglomerado, mientras el bosque deja paso repetidamente a vistas abiertas sobre el territorio.
Llegar caminando cambia además la perspectiva de uno de los lugares más visitados de Catalunya. Montserrat empieza mucho antes del monasterio.

Antes de ponerse en camino
Las seis rutas recorren paisajes muy distintos: hayedos, bosque mediterráneo, vegetación de ribera, embalses y montaña. También cambian mucho las distancias y el esfuerzo necesario para completarlas.
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Octubre y noviembre concentran buena parte del cambio de color, aunque el momento exacto depende de la altitud, la temperatura y la evolución meteorológica de cada otoño. Antes de salir conviene comprobar el estado del itinerario, la previsión del tiempo y posibles restricciones de acceso, además de recordar que a estas alturas del año las horas de luz disminuyen rápidamente.
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Fonte: Portada