¿Por qué se incumple la obligación de servir agua gratis en restaurantes?
Por Antonio Cerrillo Jodar — Portada
¿Por qué se incumple la obligación de servir agua gratis en restaurantes?
Consumo
Razones económicas explican la vulneración del derecho reconocido hace cuatro años
La Agència de Consum tiene en marcha una campaña de inspecciones que puede dar lugar a expedientes y sanciones de hasta 10,000 euros por desoír la legislación

Una cliente se sirve agua del grifo en jarra ayer en un restaurante de Madrid
Dani Duch

Barcelona
24/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El ofrecimiento de agua del grifo gratis en bares y restaurantes sigue sin ser una costumbre plenamente asentada y consolidada en en toda España. La imagen del agua servida en jarra en un restaurante, habitual en algunos países europeos, sigue siendo una excepción, pese a que la ley de Residuos (2022) recogió esta obligación. En la práctica, que se reconozca ese derecho al agua del grifo gratis en la mesa depende en gran medida de que el cliente lo reclame.
“Se está incumpliendo la distribución de agua gratuita en la restauración, como prevé la ley de Residuos”, sentencia Rosa García, directora de la Fundación Rezero. Ya antes de la aprobación de la ley había regiones, como en zonas de la Comunidad de Madrid, donde es habitual que se sirva la jarra de agua gratis. “En ciudades como Barcelona, Palma y otros lugares de Catalunya está claro que no se está cumpliendo esta norma”, reitera.
La ley de Residuos indica en su artículo 18.3 que, en los establecimientos de hostelería y restauración, “se tendrá que ofrecer siempre” a los consumidores y clientes “la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento”. Y todo ello para reducir la generación de envases de un solo uso.
La expresión “se tendrá que ofrecer siempre” deja a las claras que el establecimiento debe tomar la iniciativa (como hacen algunos de ellos). Sin embargo, cuando han transcurrido más de cuatro años de la entrada en vigor de la ley, este servicio es excepcional en muchas comunidades.
En la práctica son los clientes los que se ven forzados a levantar la mano (o alzar la voz) e invocar su derecho cuando quieran agua no embotellada. Pero eso solo lo hacen los más concienciados.
“En los establecimientos no vemos una actitud proactiva; al contrario, es el consumidor el que debe reclamar que le traigan agua no envasada y gratuita. Se incumple la ley, pues en la práctica, como estamos viendo, es el consumidor el que tiene que exigir este derecho”, añade Rosa Garcia. Lo habitual es que cuando el cliente pide agua se la sirvan embotellada.

El ofrecimiento de agua del grifo no se ha consolidado ni en la época más dura de la sequía
La aparente desinformación del camarero o la falta de campañas de información públicas al respecto condenan al ciudadano a ejercer de guardián garante, en el mejor de los casos, de su derecho. Y a veces el invasivo y enérgico “¿qué van a beber?” del camarero tiene el efecto disuasorio para el imaginario de la jarra gratis. En Gran Bretaña, por el contrario, es habitual en bares y restaurantes que cuando se pide agua el camarero responda: “¿Del grifo o envasada?”.
Ni tres años de sequía (2021-2024) en Catalunya han servido para avanzar en este campo, y el agua se ha coronado como otro consagrado símbolo cotidiano de la mercantilización.
La Fundaciónn Rezero indagó hace un año sobre las razones del incumplimiento y cree haberlas encontrado. “Los restauradores están en una situación complicada; la ley obliga a dar gratis el agua, pero a los asociados y agremiados no les hace ninguna gracia, porque la venta del agua envasada les reporta un beneficio muy grande y prescindir de esta les supone un gran perjuicio. Lo que dejan de cobrar por una botella de agua es dinero que están perdiendo”, explican.
Servir agua del grifo filtrada (osmotizada) es también una manera de burlar la ley, dice la Fundació Rezero
La ley se desvirtúa además cuando se pone en la mesa agua del grifo tratada (filtrada, osmotizada) de pago. Antes de aprobarse la ley, esta era una oferta de algunos restaurantes (pocos) que querían mostrar perfil sostenible para prescindir de los envases de un solo uso. Ahora –tras aprobarse la ley– cunden los establecimientos “que se han pasado al agua de grifo filtrada de pago, con lo que tampoco cumplen con la gratuidad de la ley”, dice la Fundación Rezero.
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“Fui a un restaurante de postín de Lleida y me cobraron el agua de grifo. Le dije al camarero: ‘Oye, ¿cómo es que me cobras el agua?’. Y me responde: ‘Es agua tratada’. Presenté una reclamación”, nos explica un ciudadano de Lleida.
Enrique García, portavoz de la OCU, señala que “la ley de Residuos ha sido positiva porque ha hecho aumentar la conciencia”, aunque admite que ahora hace falta que se cumpla”, pues su aplicación es muy desigual según la comunidad. Por la información disponible –aunque es del 2018–, en contadas ocasiones el establecimiento contesta que no tiene agua potable cuando es requerido por el cliente. Enrique García rechaza, además, los intentos de algún establecimiento que ha querido cobrar “por servir el agua”.
La Agència de Consum activa una campaña de inspecciones y advierte de posibles sanciones de hasta 10.000 €
Rezero sostiene que además “no se hacen inspecciones”, mientras que la Agència Catalana de Consum dice que “lleva a cabo controles” correspondientes en los establecimientos abiertos al público, como marca la ley de Residuos.
La Agència Catalana de Consum está llevando a cabo (entre los meses de mayo y diciembre de este año) una campaña de inspección, con 375 actuaciones previstas en toda Catalunya, “para comprobar los requisitos generales que deben cumplir los establecimientos comerciales, entre ellos el de ofrecer agua gratuita no envasada a la clientela en establecimientos de restauración”, según un portavoz.
Los establecimientos que no cumplen con esta obligación “pueden ser objeto de un procedimiento sancionador”. Los incumplimientos se consideran leves, según el código de consumo de Catalunya, y las sanciones no pueden superar los 10.000 euros
“Las normas son para cumplirlas”
Que las jarras de agua no iban a fluir en la mesa del restaurante como muchos querrían ya era previsible vista la reacción que provocó esta medida legal en sectores de la hostelería, que acogieron esta “exigencia” con un sentimiento que basculaba entre una aparente disciplina militar y la desgana más real y absoluta.
Los portavoces del mundo hostelero consideraban que esta obligación no era una necesidad. “A nadie se le ha negado un vaso de agua, siempre que sea cliente”, se dijo –y se sigue diciendo– reinterpretando ese derecho que reconocía la ley.
Fuentes de la Asociación Madrileña de Empresas de Restauración (AMER) señala que esta normativa “ya es vieja, es de obligado cumplimiento”, que “las normas son para cumplirlas, gusten o no”, y que, por lo tanto, esta entidad “la acata” y que no tiene más que decir

Antonio Cerrillo
Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de ‘Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España’. (Librosdevanguardia) acerrillo@lavanguardia.es
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