Pabst y Eisenstein: cuando el director está en la diana
Por Daniel Vázquez Villamediana — Portada
Pabst y Eisenstein: cuando el director está en la diana
NARRATIVA/CINE
¿Hasta dónde puede llegar un artista para poder seguir creando? La fascinante historia de dos grandes cineastas bajo el yugo del nazismo y el estalinismo

Los directores de cine G. W. Plabst y Sergei M. Eisenstein convivieron con el totalitarismo. Ambos han sido convertidos en personajes de novela
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Daniel V. Villamediana
17/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
No son muy habituales las novelas dedicadas a directores de cine, y menos aún escritas por autores de la talla del alemán Daniel Kehlmann, escritor de La medición del mundo (Random House, 2006), una de las novelas más vendidas en lengua alemana, y la tártara Guzel Yájina, autora de Zuleijá abre los ojos (Acantilado, 2019), traducida a más de veinte idiomas. Ambos acaban de publicar dos obras dedicadas precisamente a grandes realizadores: G. W. Pabst y Sergei M. Eisenstein.
Las similitudes no quedan ahí, ya que estos directores, claves durante los años veinte y treinta del pasado siglo, sufrieron, respectivamente, el totalitarismo nazi y el soviético. Ambos se vieron obligados a sobrevivir bajo estos regímenes dictatoriales que no solo acabaron con la libertad artística, sino que provocaron el encarcelamiento o la muerte de aquellos que fueron considerados traidores. El cine se convirtió en una profesión de riesgo, porque cuando el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels o el propio Stalin, encargaban un proyecto, era difícil negarse. En ambas novelas surge así la pregunta de hasta dónde debe llegar un autor para poder seguir creando. ¿Es posible obviar los horrores que sucedían alrededor –ejecuciones, campos de concentración, o incluso el uso de mano de obra esclava para sus producciones?
⁄ El cine se convirtió en una profesión de riesgo: cuando Goebbels o Stalin encargaban un proyecto, era difícil negarse
En el caso de Pabst, protagonista de la magnífica novela El director, nos encontramos con un director reconocido mundialmente gracias a filmes como Bajo la máscara del placer (1925) o La caja de Pandora (1929), en los que descubrió internacionalmente a las actrices Greta Garbo y Louise Brooks. Tras su estancia en Hollywood, donde fue ninguneado, regresó a Austria para visitar a su madre enferma. El estallido de la guerra le obligó a permanecer en el país, una oportunidad que no dejó pasar el siniestro Ministro de Propaganda Goebbels, deseoso de contar con figuras de peso para relanzar la industria alemana.
Kehlmann retrata esta bajada a los infiernos de Pabst en una novela irónica, tragicómica y con tintes de humor negro, en la que por momentos nos compadecemos de Pabst y, por otros, nos repele debido a su incapacidad para decir no. Pabst, obligado por las circunstancias, se fue dejando someter por el poder nazi. Un proceso paulatino en el que el director fue vendiendo lentamente su alma creyendo que lo único importante era que su obra perdurase. Otro de los aspectos más brillantes de la novela es cómo Kehlmann captura la opresión, la vigilancia constante y el miedo omnipresente en la sociedad alemana. El verdadero poder lo ejercen así los vecinos o los compañeros de trabajo, cualquiera que tenga ojos y boca para denunciar.
⁄ Kehlmann retrata esta bajada a los infiernos de Pabst en una novela irónica, tragicómica y con tintes de humor negro
Durante este periodo, Pabst filmará obras como Paracelso (1943) o el El caso Molander (1944), un filme perdido que servirá como MacGuffin al autor. El libro comienza precisamente con un capítulo narrado en primera persona por Franz Wilzek, ayudante de cámara de esta película desaparecida, un narrador senil, con pérdida de memoria y que mezcla los tiempos. Un hecho que ya nos indica que este viaje por los huecos de la historia solo es posible a través de la ficción. A continuación, comenzará el relato de los años en la Alemania nazi de Pabst, un hombre inseguro y dubitativo que, sin embargo, está dominado por la obsesión enfermiza de hacer películas.
Esta idea de que el fin último es crear pese a todo, también la hallamos en la novela de Guzel Yájima, Eisen. Una novela bufa, un brillante y brutal retrato de un personaje aún más extremo y sin duda más radical que Pabst: Eisenstein, director que revolucionó por siempre el arte del montaje. La extensa novela se centra en el proceso de creación de sus películas (tanto las acabadas como en las “eliminadas” por el poder) y nos muestra cómo esta obsesión por su obra le llevará incluso a sufrir cegueras crónicas y, sobre todo, a no ver lo que sucedía a su alrededor: ejecuciones y gulags. Un personaje que creyó en la Revolución, a la que dio imagen gracias a maravillas como El acorazado Potemkin (1925). La novela, sirviéndose de algunas técnicas de montaje cinematográfico, describe a este personaje excesivo, narcisista, e histérico, que descubrió que la Historia podía ser remontada a través del cine. No tuvo problema así en falsear hechos históricos como la famosa escena de la escalera de El acorazado Potemkin, donde en realidad nadie fue tiroteado. Aun así, siempre tuvo problemas con el poder, y pasó años sin lograr sacar adelante ningún proyecto. Yájinia, gracias a una prosa lírica y visual, en la que también mezcla la ficción con hechos históricos, nos adentra de una forma única en la mente de Eisenstein, en sus contradicciones, miserias, y su ansia por seguir filmando hasta prácticamente el día de su muerte. Un cineasta que estuvo a merced de su ego y de la crueldad del estalinismo.
⁄ Guzel Yájima retrata al Eisenstein que creyó en la revolución y miró hacia otro lado sobre lo que sucedía a su alrededor
Pero más allá de sus protagonistas, acerca de los cuales los autores tienen una visión sin duda crítica, estas dos novelas nos hablan en esencia sobre cómo los totalitarismos descubrieron –y utilizaron– el poder propagandístico del cine a lo largo del siglo XX.
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- Daniel Kehlmann El director Trad.: Isabel García Adanez, Random House, 376 pàgines, 22,90 euros
- Guzel Yájina Eisen Trad.: Jorge Ferrer, Acantilado, 616 pàgines, 34 euros
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