Muere Manolo Boix, un maestro del imaginario valenciano
Por Salvador Enguix Oliver — Portada
Muere Manolo Boix, un maestro del imaginario valenciano
Obituario
El artista de l’Alcúdia, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980, deja una obra que forma ya parte de la memoria cultural valenciana

Imagen de archivo de Manolo Boix
RAQUEL ABULAILA / Europa Press

Valencia
23/09/2026 19:55 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Pocos como él lograron convertir en arte en memoria de un territorio. Manolo Boix es uno de ellos. El pintor, escultor e ilustrador de l’Alcúdia ha muerto este miércoles a los 84 años, después de más de seis décadas de una trayectoria que desbordó las fronteras de la pintura y que acabó dejando una huella profunda en la cultura valenciana.
Boix nació en l’Alcúdia en 1942 y creció en el taller de su padre, entre maderas, sierras y herramientas. Allí comenzó a dibujar siendo niño. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de València y, en los años sesenta, junto a Artur Heras y Rafael Armengol, participó en la renovación de la pintura valenciana y en la introducción del nuevo realismo en España. Aquella generación quería romper con una tradición artística que consideraba agotada y buscó nuevas formas de representar la realidad.
Participó en la renovación de la pintura valenciana y en la introducción del nuevo realismo en España
Boix encontró pronto su propio lenguaje. En los años setenta desarrolló series como Cetrería y Trama y urdimbre, con obras como El arco del triunfo y El martirio de San Sebastián, que mostraban ya algunas de las constantes de su trabajo: el gusto por la figura, el cuidado extremo del dibujo y una particular manera de relacionar el pasado con el presente.
En 1980 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas. Después vendría una larga estancia en Nueva York y una ampliación de sus registros. Pintura, obra gráfica, ilustración, cartelismo y, posteriormente, escultura. Boix nunca pareció dispuesto a quedarse en un solo territorio artístico. Exploró formatos y técnicas distintas sin perder un estilo reconocible.
En 1980 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas
Su relación con la cultura valenciana fue, sin embargo, una de las señas más visibles de su trayectoria. Su interpretación del Tirant lo Blanc se convirtió en una referencia. También las obras dedicadas a las Germanías, sus ilustraciones de libros, sus carteles y las portadas de buena parte de la discografía de Al Tall. Como escribió Josep Franco, el figurativismo y el trazo de Boix acabaron formando parte de la realidad cultural valenciana.
Fue el autor de las portadas de los discos de Al Tall
Hay algo especialmente significativo en esa trayectoria. Boix no necesitó convertir su obra en una reivindicación explícita de lo valenciano para conseguir que lo fuera. Le bastaba con recurrir a nuestra literatura, nuestra historia, nuestros personajes, nuestros paisajes o incluso a algo tan popular como la pelota valenciana. Lo hacía desde una mirada propia, alejada del folclorismo y con una ambición artística que siempre quiso ir más allá de lo local.
También por eso su obra está presente en lugares y soportes muy distintos. En museos y exposiciones, pero también en libros que han pasado por las manos de varias generaciones, en discos, carteles y espacios públicos. En 2023, la exposición Manuel Boix. La Llum de l’Art, celebrada en Xàtiva, reunió buena parte de ese recorrido y permitió comprobar hasta qué punto su trabajo había acompañado la evolución cultural valenciana de las últimas décadas.
En 2023, la exposición Manuel Boix. La Llum de l’Art, celebrada en Xàtiva, reunió buena parte de ese recorrido
Ahora Boix regresa a l’Alcúdia, el lugar donde empezó todo. Allí será velado mañana por su familia y sus amigos, antes de una incineración en la intimidad. Manuel Boix deja cuadros, grabados, esculturas, ilustraciones y muchas imágenes que ya no necesitan presentación. Pero deja también algo menos tangible: una determinada manera de mirar la historia y la cultura valencianas. Y eso, con el tiempo, quizá sea una de las formas más perdurables de permanecer.

Salvador Enguix
Periodista
Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
Etiquetas
Mostrar comentarios
Fonte: Portada