“Muchas personas sienten vergüenza por tener que arrastrar un carrito con oxígeno, pero ni la edad ni la enfermedad nos definen”: acompaña a otros pacientes, tras ser diagnosticado con EPOC, a los 70 años
Por Andrea Núñez-Torrón Stock — Portada
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‘Después de los 60’
Consultor de negocio y responsable de marketing en decenas de compañías, ahora vive entregado al empoderamiento del paciente con EPOC y otras patologías crónicas, que él mismo padece

Alfons M. Viñuela acompaña a otros pacientes.
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Andrea Núñez-Torrón Stock
03/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Esta es la 106.ª entrega de ‘Después de los 60’, la sección de testimonios sénior donde recogemos experiencias vitales en esta etapa de la vida. Nos puedes hacer llegar tu historia a seniors@lavanguardia.es.
La enfermedad insufló a Alfons M. Viñuela más ganas que nunca de vivir, pero también de transmitir su historia y divulgar estrategias de afrontamiento y convivencia con la patología. Fue diagnosticado de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) en el 2000 y de Déficit de Alfa-1 Antitripsina (DAAT) en 2002, una enfermedad genética hereditaria caracterizada por niveles bajos o ausentes de la proteína alfa-1 antitripsina (AAT) en la sangre, lo que puede causar graves daños en los pulmones y el hígado.
Se recuerda a si mismo como un niño asmático —“tenía siempre asma y bronquitis”— y la suya fue una infancia compleja. “En casa no había papá, mi mamá era gobernanta y yo trabajaba en verano en los hoteles. No tengo estudios superiores, aunque ya de adulto fui autodidacta e hice másteres en escuelas de negocio”, relata.

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Su vida profesional, de comienzo tan precoz, fue trepidante: trabajó once años en agencias de publicidad como ABM Serveis de Comunicació y MAV&CO, siendo socio y director de esta última. Trabajó como responsable de banderas de premiación de los JJOO de Barcelona 92, fue el director de marketing de diferentes empresas importantes —desde Baqueira Beret a Oro Vivo— y consultor de negocio durante 20 años. “Calculo que habré trabajado para unas 200 empresas, y también he impartido asignaturas en másteres de la Universidad de Barcelona, UPC y la Toulouse Business School”, recapitula Alfons. En su currículum aparecen Air Europa, Mercedes Benz, Volkswagen, TV3, CEPSA o IKEA.
Así fue como la enseñanza lo enamoró: se convirtió en facilitador de acciones formativas para empresas y escuelas de negocio como EADA, UOC o IQS (Universitat Ramon Llull). “He tocado muchos palos y no me he aburrido nada. Soy muy ecléctico y siempre me ha gustado entenderlo todo con mucha curiosidad”, confiesa.
“Al margen de las clases y de mi trabajo en consultoría y formación, entendí una cosa que necesitaba completar y que aprendí del arquitecto Rafael Moneo. Se trata del triángulo virtuoso: trabajar, enseñar y publicar”. Le faltaba lo último, y por eso se lanzó a publicar dos libros: Vender desde el corazón y Liderar desde el corazón, competencias fundamentales que aprendió durante su carrera y que quería legar a futuros expertos en marketing y liderazgo. “Tocan lo comercial, pero también lo emocional”. En 2018 dejó de trabajar por sus problemas pulmonares, ya que también padece enfisema. Pero no ha parado quieto, sino que se ha centrado en acompañar a otros pacientes en el camino de la enfermedad.
“Intelectualmente estoy perfecto y pensé que podría ser útil”
Desde que le llegó el diagnóstico de la EPOC hace un cuarto de siglo, Alfons se puso manos a la obra. “Yo era muy deportista, esquiaba en los Pirineos, iba a la montaña y hacía bicicleta, hasta que empezó a costarme mucho y a toser. Fui al neumólogo y dejé de fumar inmediatamente”, relata. Su labor actual es múltiple: es coordinador de la Asociación Española de Pacientes con EPOC (APEPOC), miembro del patronato de la Fundación LOVEXAIR, socio de la asociación ALFA 1 España y miembro del Comité de Transformación Digital Hospital Vall d’Hebron Barcelona. Hace presentaciones, congresos como el 11 IPCRG World Conference, workshops y webinars. Y recoge su valiosa experiencia en el prolífico blog Soy paciente activo. “No paro quieto”.
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“En estas asociaciones redacto artículos, hago entrevistas con pacientes que ingresan o que tienen un primer contacto con la enfermedad y les ayudo a entender cuál es este primer estadio cuando nos diagnostican”. Alfons cree que en la vida hay tres niveles de recompensa. “La extrínseca, en la que te dan dinero. La intrínseca, todo lo que aprendes mientras lo haces. Y la recompensa trascendente, que es cuando ayudas a los demás. A mí me da mucha satisfacción esta última”.
Alfons relata que el fenotipo ZZ en la EPOC —el que él tiene— se refiere a una forma genética grave causada por el déficit congénito de alfa-1 antitripsina (AAT), una proteína que protege los pulmones. “Lo que estamos luchando desde las asociaciones es que, cuando un niño o cuando una persona joven tiene episodios constantes de tos o de bronquitis, le realicen un simple análisis de sangre para ver si tiene este déficit, para iniciar la prevención adecuada”. Y recuerda que la EPOC, más invisibilizada que otras dolencias, es la tercera causa de muerte en España, solo superada por las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
Ayudo a entender a otras personas que, si se cuidan de forma holística, podrán tener una vida plena y feliz aunque tengan limitaciones físicas
Alfons M. Viñuela
70 años
Paralelamente, también está escribiendo un libro basado en la lectura del ejemplar de La Vanguardia del 8 de noviembre de 1956, el día en que nació. “Pretendo repasar estas siete décadas desde la perspectiva de que el mundo no ha cambiado tanto desde aquellas noticias. Cuando yo nací, había conflictos con Israel y Palestina, entre Rusia y Hungría, y también había fascismo todavía en Europa, como sucede ahora. Podría decirse que en 70 años sigue todo parecido, todo es cíclico”.
“Somos lo que hacemos con nuestro tiempo y cómo actuamos ante la enfermedad”
Alfons recuerda que la enfermedad no los define, sino cómo actúan ante ella y cómo invierten su tiempo. “Soy lo que ahora se dice un health coach: ayudo a entender a otras personas que, si se cuidan de forma holística, podrán tener una vida plena y feliz en los próximos años aunque tengan limitaciones físicas; yo soy un ejemplo y llevo 26 años diagnosticado, y cada 15 días voy al hospital a que me pongan el sustituto de esta proteína que mi hígado no genera”.
Desde su perspectiva, es imprescindible tener una buena rutina de alimentación y ser metódico y perseverante con los inhaladores. “Exigen mucha concentración: son broncodilatadores y corticoides que inhalas para que tus pulmones de alguna manera puedan funcionar durante el día. Y para que haya cierta adherencia, hay que tener una aplicación muy laboriosa”. El deporte es otra piedra angular de su rutina. “Cada día hago una hora de ejercicio, incluso hay talleres de fisioterapia online que puedes hacer a través de YouTube”, explica. También medita unos minutos por la mañana y antes de irse a dormir.
Historias séniors
‘Después de los 60’
En La Vanguardia queremos recoger tu historia sénior. ¿Has cambiado de vida a los 60 y tantos? ¿Has llevado a cabo un hito personal que te ha sacudido? ¿Has cambiado de pareja, de ciudad, de profesión o de manera de vivir? ¿Has llevado a cabo un viaje transformador o un reto personal? Nos puedes hacer llegar tu experiencia a seniors@lavanguardia.es.
“No menos importante es socializar, cuidar las amistades, salir a hacer cosas. Muchas personas sienten vergüenza por tener que arrastrar un carrito con un depósito de oxígeno, o caminar más despacio que el resto. Pero luego ves que las personas son empáticas y te ayudan”. De hecho, reivindica el papel de los cuidadores. “La peor experiencia de mi vida no es mi enfermedad, es haber cuidado en la recta final de mi madre con alzhéimer”. En su caso, y aunque es medianamente autónomo, agradece la ayuda de su esposa.
“Es esencial moverse, y tener estímulos físicos e intelectuales. Incluso en casa: yo hago pasillos y leo muchos libros. De los últimos, me encantó Historias de fantasmas, de Siri Hustvedt”, confiesa. Escapa de la tristeza a través de la música alegre y las comedias clásicas cinematográficas. “Me gusta revisitar las pelis Cary Grant o Billy Wilder”. Para Alfons, lo mejor de estos años ha sido darse cuenta de cuánta gente lo quiere. “Tú no escoges las cartas que te dan, pero sí escoges cómo jugarlas”, recuerda.
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